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Reclamos por abandono en Resistencia

Mapic, el barrio que el Municipio dejó de escuchar: "Estamos olvidados"

Exigen mantenimiento de calles, alumbrado, zanjeo y recolección de residuos. Además, denuncian que la escuela sufre cortes de agua y que el centro de salud no tiene médicos.

Siempre que llueve se evidencian los problemas estructurales del barrio Mapic de Resistencia. Las calles de tierra se transforman en lodazales, los niños no pueden llegar a la escuela y los adultos quedan varados sin poder salir a trabajar.

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En el fondo del Mapic, cerca del Parque Caraguatá, una calle está anegada desde hace cuatro meses por un caño roto en tres partes.

La presidenta de la comisión vecinal, Carina Martínez, denunció la falta total de diálogo con el Municipio: "Desde que asumió esta gestión no hubo ni una comunicación con la comisión. Es como si no existiéramos", afirmó.

Martínez aseguró que el abandono del barrio es total: "No tenemos recolección de basura, ni plazoletas en condiciones, ni alumbrado, ni ripio. Además, el centro de salud queda sin médicos a la tarde". Según la referente vecinal, se presentaron más de cien notas al Municipio, pero en el último año los reclamos quedaron sin respuesta.

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La falta de mantenimiento de las arterias del vecindario se hace notar también en la maleza que crece en las calles.

SIN AGUA, SIN LUZ Y SIN MÉDICOS

Uno de los problemas más graves se registra en el centro de salud local, que no cuenta con médico de guardia por la tarde. "Llevé a mi hijo con fiebre y me dijeron que no había doctor. Tuve que ir hasta Villa Río Negro", relató Rodríguez.

Otros vecinos, como Miriam Insaurralde, remarcan que el problema se repite y afecta especialmente a quienes tienen hijos con enfermedades crónicas. "Mi hijo tiene convulsiones y si le pasa algo de noche, tengo que correr al Pediátrico. No hay atención en el barrio", advirtió.

A esto se suma la precariedad de la escuela del barrio, que debe suspender las clases antes de las 10 de la mañana porque se queda sin agua. Pese a los reiterados reclamos de la directora a Sameep, la situación continúa sin solución. "Tenemos que ir a buscar a nuestros hijos a mitad de la mañana porque no hay agua para los baños. Es vergonzoso", expresó Romina Rodríguez, vecina del barrio.

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La ausencia total de ripio en las calles no permite que los adultos vayan a trabajar ni que los niños asistan a la escuela.

POSTES PODRIDOS, CALLES SIN RIPIO Y BASURA ACUMULADA

Las condiciones de las calles son otro reclamo urgente. La falta de mantenimiento vial repercute en la ausencia de recolección de residuos. "Hace meses que no pasa el camión. Llega hasta la avenida Juana Azurduy y no entra más. Se forman minibasurales en todas las esquinas", contó Orlando Vargas, otro vecino.

En la zona del fondo, cercana al Parque Caraguatá, viven unas cuarenta personas y un caño roto en tres partes mantiene las calles constantemente anegadas. "Necesitamos una máquina para abrir las calles, ya no se puede circular", reclamó Insaurralde.

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Vecinos denuncian falta de zanjeo, y la última vez que limpiaron las cunetas se rompieron puentes que nunca repararon.

El panorama se agrava con un sistema de alumbrado deficiente con postes inclinados, cableado sostenido por árboles y focos quemados desde hace meses que hacen del Mapic un barrio en penumbras. "Hay postes que están podridos, a punto de caerse. Una vez falleció una nena por un poste electrificado. Nadie se hace responsable", lamentó Martínez. En algunos sectores, los cables están sostenidos por ramas, lo que impide incluso realizar tareas de poda.

"QUEREMOS QUE NOS RECONOZCAN"

A pesar del abandono, los vecinos insisten en que no buscan vivir sin abonar los servicios, sino que reclaman la regularización del barrio para poder contribuir con el pago. "Vivimos enganchados de la luz, no porque no queramos pagar, sino porque no tenemos otra opción. Queremos que regularicen la situación y podamos tener medidores", explicó Insaurralde.

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Los vecinos se ven obligados a improvisar postes de luz para compartirse el servicio y hacer la bajada a sus precarias viviendas.

Carina Martínez cerró con un mensaje que resume el sentimiento general: "El Municipio no quiere tener relación con el vecino. Si el Estado no escucha, la gente se cansa. Somos parte de la ciudad, pero nos tratan como si no existiéramos".

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