Una victoria parcial de Milei
La reforma clave sustituye la vigencia "tácita" o "ficta" —que operaba si el Congreso no se expedía— por la obligatoriedad de una aprobación expresa de una de las Cámaras dentro de los 90 días para que el decreto mantenga su validez.

La Cámara de Diputados trató el proyecto proveniente del Senado que modifica el régimen de los Decretos de Necesidad y Urgencia (DNU). Aunque ratificó la media sanción general por 140 votos contra 86, resultó rechazado el artículo 3 del proyecto, que era esencial. Este artículo, que no alcanzó la mayoría absoluta requerida (129 votos), obteniendo solo 127, establecía precisamente el mecanismo de caducidad automática si no se obtenía dicha aprobación expresa.
Al caer este artículo, se restablece de facto la vigencia tácita: si el Congreso no trata un DNU en 90 días, este sigue en pie. El proyecto vuelve ahora al Senado, que deberá decidir si acepta la modificación o insiste con su texto original, lo que le da un valioso margen de tiempo al Gobierno.
Este resultado fue posible gracias a una operación política donde el oficialismo logró sustraer los votos necesarios para bloquear el artículo 3. Gobernadores de diversos signos —desde el PRO hasta el peronismo de Fuerza Patria, como Osvaldo Jaldo (Tucumán) y Gustavo Sáenz (Salta)— instruyeron a sus diputados para votar en contra o ausentarse.
Esta maniobra revela la contradicción de los líderes provinciales que, en teoría defensores del federalismo, avalaron un mecanismo que consolida el centralismo del Poder Ejecutivo a cambio de negociar favores, fondos y privilegios para sus distritos.
La escena confirma que, pese a la retórica opositora, amplios sectores de la burguesía política no han decidido deshacerse del gobierno de Milei. La crisis política terminal fuerza alianzas transversales y rotación de siglas, pero el entrelazamiento de estas "oposiciones" con el oficialismo indica un propósito común: evitar un vacío de poder y administrar la crisis en cámara lenta.
El régimen de DNU, así consolidado, representa una forma de gobierno por decreto que vulnera el sistema republicano. Le permite al Ejecutivo legislar convalidado por la inacción de un Congreso manipulado, una tendencia internacional hacia el estado de excepción. El episodio no resuelve la crisis, sino que acumula mayores contradicciones para una explosión futura, mientras la clase obrera acumula fuerza y experiencia ante este escenario.










