Más de un tercio de los argentinos asegura tener problemas psicológicos
Hoy se conmemora el Día Mundial de la Salud Mental, con un llamamiento en favor de una mayor acción para proteger y aumentar el apoyo en tiempos de crisis.
En la antesala del Día Mundial de la Salud Mental, un informe de la Facultad de Psicología de la UBA encendió las alarmas: más del 35% de los argentinosreconoce atravesar algún tipo de malestar psicológico. La cifra, que se traduce en millones de personas, pone sobre la mesa una realidad cada vez más visible, aunque aún difícil de abordar sin prejuicios.

El estudio del Observatorio de Psicología Social Aplicada (OPSA) muestra que los síntomas más frecuentes son la ansiedad, la irritabilidad, el insomnio y el agotamiento emocional. Estos indicadores no distinguen edades ni regiones, aunque afectan con mayor fuerza a las mujeres y a quienes enfrentan condiciones socioeconómicas adversas.
En los grandes centros urbanos —sobre todo en el AMBA y en capitales provinciales— se percibe una presión constante que dispara los niveles de estrés. Pero también se registran altos niveles de malestar en zonas con menos recursos y acceso limitado a la atención, como el NOA y el NEA.
Por qué es un tema casi tabú
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define a la salud mental como un estado de bienestar que permite a las personas afrontar las dificultades cotidianas, desarrollar sus capacidades y contribuir a su comunidad. Sin embargo, en la práctica, ese bienestar está condicionadopor múltiples factores: desde el entorno familiar hasta la situación económica o el acceso a la atención profesional.
Estigmas
En Argentina, las conversaciones sobre salud mental todavía cargan con estigmas. Muchos temen ser juzgados si admiten sentirse desbordados o si consultan con un psicólogo o psiquiatra. Aunque la pandemia cambió parte de ese escenario —uno de cada cuatro adultos ha consultado alguna vez a un profesional—, aún persiste cierta resistencia social.
"Sigue siendo más fácil contar que te duele la espalda que decir que estás angustiado", resume un psicólogo del Hospital Álvarez. Ese tabú cultural, sumado a la falta de recursos en el sistema público, retrasa diagnósticos y tratamientos. Además, los especialistas señalan que la exposición constante a redes sociales y la inestabilidad económica también están impactando en la percepción de bienestar emocional, sobre todo entre los jóvenes.
Cuándo consultar a un profesional
La mayoría de los expertos coincide en que no hay que esperar a tocar fondo para pedir ayuda. Consultar con un profesional es recomendable cuando el malestar emocional se vuelve persistente —por ejemplo, ansiedad o tristeza prolongadas— o cuando las emociones empiezan a interferiren la vida diaria, afectando el sueño, las relaciones personales o el rendimiento laboral.
Otro indicador clave es la sensación de agotamiento constante o el aislamiento social. También vale prestar atención a síntomas físicos sin causa médica aparente, como dolores de cabeza, contracturas o palpitaciones frecuentes, que muchas veces son señales del cuerpo ante el estrés.
Más apoyo psicosocial en tiempos de crisis
El 10 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Salud Mental y se hace un llamamiento en favor de una mayor acción para proteger y aumentar el apoyo de salud mental en tiempos de crisis.
Según fue establecido por la OMS, el tema de este año, "Acceso a servicios: salud mental en contextos de catástrofes y emergencias", pone de relieve la urgente necesidad de garantizar que el apoyo psicosocial y de salud mental (MHPSS por su sigla en inglés) llegue hasta las personas afectadas por conflictos, desastres, y desplazamiento. En 2025, este llamamiento es más acuciante que nunca puesto que las necesidades humanitarias siguen aumentando en todas partes.
Una de cada tres personas
En contextos de emergencia, una de cada tres personas padece una condición de salud mental, y en una de cada veinte la condición es severa. El desplazamiento y las alteraciones en los sistemas de salud hacen que el acceso a los cuidados se complique aún más, en particular en el caso de las personas migrantes, quienes a menudo enfrentan barreras legales y sociales incluso antes de las crisis.
El programa MHPSS es una intervención vital. Evita el daño a largo plazo, reduce los riesgos de suicidio, y permite que las personas puedan adaptarse y recuperarse del estrés extremo. Más allá de la supervivencia, el MHPSS es esencial para la resiliencia, la protección y la reconstrucción de las comunidades.
A pesar de su gran importancia, los programas MHPSS en todo el mundo enfrentan considerables recortes presupuestarios, lo cual amenaza el acceso de más de 500.000 personas tan solo en 2025. Con solamente el 2% de los presupuestos nacionales de salud en todo el mundo asignado a la salud mental, esta brecha pone en peligro décadas de progreso.
En este Día Mundial de la Salud Mental la OIM pide una inversión sostenida, además de colaboración y solidaridad. Juntos debemos asegurar que todas las personas afectadas por crisis tengan acceso a los cuidados que necesiten.
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