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Una vida más

La campaña electoral tuvo un giro inesperado a partir de la irrupción en escena de Donald Trump, cual superhéroe hollywoodense al rescate de un Javier Milei que miraba al vacío desde los balcones de su gobierno en llamas.

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Un giro impactante por lo imprevisto y por lo desembozado del aterrizaje del presidente norteamericano en la puja política nacional. Para encontrar algo parecido habría que remontarse a la década de los ’40, en el siglo pasado, con la participación del embajador Spruille Braden, quien dejó de lado cualquier protocolo diplomático y se involucró en una retórica de oposición total a la candidatura presidencial de Juan Domingo Perón, alineándose con la Unión Democrática que lideraba la UCR.

Aquello dio nacimiento a una de las consignas más conocidas de la historia de nuestro país ("Braden o Perón") y fue parte de una etapa que iba a desembocar en el primero de los tres mandatos del líder justicialista como jefe de Estado. Dejando de lado lo heterodoxo (por llamarlo de alguna manera) de la aparición escenográfica de Trump, lo cierto es que su impacto inmediato fue una modificación sustancial de la percepción sobre la solidez de la gestión de Milei, que en un par de días pasó de una imagen de fragilidad intensa a otra de fortaleza o -al menos- normalidad.

Un alivio necesario para el oficialismo nacional y para el del Chaco, encabezado por Leandro Zdero, al fin de cuentas más atado que nunca antes a la suerte del proyecto político instalado en la Casa Rosada.

Sobre cambios

Conviene tener en cuenta que en lo anterior hablamos de percepción, no de realidad. Una y otra son como el movimiento de las hojas de los árboles y el viento.  A este no lo vemos, sino apenas uno o varios de sus efectos.

En este momento, por ejemplo, la dirigencia, los medios, los distintos grupos en los que se organiza el pensamiento social, ven algo que no necesariamente es lo mismo que ve el ciudadano común. Concretamente: ¿el salvavidas de Trump cambia algo en la intención de voto del electorado? Muy posiblemente no.

Pero eso no lo convierte en una novedad neutra. Sucede que su resultado principal podría no estar en lo que desencadenó (una respuesta inicial favorable de los mercados, una descompresión cambiaria que frenó la pérdida de reservas y conjuró mayores remarcaciones de precios) sino en todo lo que, al menos hasta aquí, estaría evitando. Una lista invisible, por su carácter contrafáctico, que podría estar incluyendo ni más ni menos que haberle dado a la administración mileísta la chance de esquivar el naufragio. ¿Para siempre? ¿Por mucho tiempo? ¿Por poco? Es la Argentina, imposible saberlo.

Mientras, la jugada bradeniana de la Casa Blanca dejó al kirchnerismo y al resto de la oposición dura con el cuchillo en la mano y viendo cómo su presa más deseada pasaba a estar, repentinamente, fuera de alcance, luego de haber tenido su cuello a dos pasos de distancia. Por supuesto que no es el punto final de la cacería, porque si algo sobra alrededor es selva.

Letra chica

Por lo que cuentan los medios nacionales, lo poco que se conoce de la letra chica del apoyo financiero del Tesoro estadounidense a la Argentina incluye un planteo muy concreto a favor de que Milei deje de desmenuzar a su propio partido y sus ex/posibles aliados como si fueran un pan al que él y su círculo fundamentalista próximo pasan una y otra vez entre dos rodillos de acero.

En otras palabras, le piden que asuma que la única manera de resolver su debilidad es hacer política. Curiosamente, algo que parecía haber comprendido en los inicios de su mandato y que se dedicó a desaprender de manera entusiasta luego.

El golpazo en los comicios de la provincia de Buenos Aires hizo ver al presidente, a su hermana y al resto de sus pocos consejeros que la fotografía del momento social no es la que venían mirando en sus celulares. Hay cansancio por la extensión de los efectos del ajuste (recesión, incremento del desempleo, salarios bajos) y por modales políticos que se festejaban en la campaña de 2023 pero quedaron totalmente fuera de contexto en la actualidad.

En lo económico, tanto la gestión Trump como las autoridades del FMI habrían pasado factura por los errores que fueron complicando la macro y generando peligrosas inconsistencias. La reciente operatoria de eliminación transitoria de retenciones, beneficiando solamente a los grandes pulpos del sector agroexportador y postergando a los productores, deja la duda de hasta qué punto la delegación argentina entendió lo que se les dijo. También un interrogante de si, en este caso, hubo una falla de cálculo o un negoción de regalo para los amigos.

Una ficha más

Como sea, de todo ese mboyeré el saldo para el gobierno libertario es positivo, porque, básicamente, agregó una vida al videojuego iniciado en diciembre de 2023. Lo que no cabe suponer es que ayude a mejorar la imagen de la gestión ante el electorado. Nada de lo que desencadenó el anuncio del Tesoro norteamericano impactará en la cotidianidad del ciudadano promedio.

Por eso, depende del propio Milei y su elenco ver qué nuevas expectativas se pueden generar en los votantes. Juega en contra el cansancio; juega a favor que la opción que hay enfrente es alentar el regreso del terraplanismo kirchnerista y el indulto a Cristina.

En medio de ambas alternativas, prácticamente nada, solamente proyectos en estado embrionario. Si hacía falta recordar qué es lo que la mayoría del país buscó dejar atrás en el balotaje del 23, en la semana que pasó hubo dos datos muy reveladores. Uno fue el relevamiento del Indec sobre condiciones sociales, que mostró un descenso de más de 21 puntos porcentuales del índice de pobreza en el primer semestre de este año con respecto al segundo semestre de 2023, el último con el kirchnerismo en el poder. Son 4,48 millones de personas menos en situación de pobreza que en la despedida de la revolución de Alberto, Massa y CFK.

Es hasta paradójico. El "ajuste brutal" libertario es incluso socialmente mejor que los años felices del peronismo más reciente.En el Chaco, la baja también fue fuerte: de 60,3% a 48,1 en el mismo período, para el Gran Resistencia. Hay objeciones al rigor técnico y, sobre todo, a la representatividad de la canasta básica que considera el organismo estadístico federal, pero entre las voces autorizadas (por ejemplo, la del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina) se reconoce que, si bien los números podrían variar, la disminución de la pobreza es real y se cimenta, centralmente, en el combate a la inflación.

Lo profundo

El otro dato relevante es el que difundió la organización no gubernamental Argentinos por la Educación, basándose en las pruebas Aprender: apenas diez de cada cien chicos que en nuestro país comienzan la escuela primaria concluyen el nivel secundario en el tiempo previsto y con los aprendizajes básicos correspondientes.

En el Chaco el número es de un dramatismo extremo: la relación baja a apenas tres de cada cien chicos. Es la peor entre todas las jurisdicciones. Los números, en este caso, exponen uno de los ingredientes más perversos del proyecto que gobernó el país en las últimas décadas: la degradación, a niveles insólitos, de la educación.

No es algo de lo que haya que hacer cargo exclusivamente al kirchnerismo. Hubo numerosos aportantes a este desastre que llevó mucho tiempo consumar y llevará todavía más revertir. Un bombardeo feroz a las posibilidades de millones de chicos de mejorar su historia familiar en el futuro. Y una pregunta que cabe: ¿se estará haciendo algo realmente efectivo hoy para cambiar esto? Es ilusorio pensar en una respuesta.

Por lo espasmódico de las políticas en todos los gobiernos, por la verificación imposible de si lo que se dice en este terreno es lo que se hace, porque -además- hoy en todo el mundo el cómo y el para qué de los sistemas educativos plantean dudas de hierro. 

También porque la búsqueda de educación de calidad y el combate contra la pobreza demandan acuerdos que parecen impensables en la Argentina. Requieren de grandeza, de autocrítica, de humildad, de honestidad intelectual y de compromiso con lo que es de todos por encima de lo que es de unos pocos. 

Demasiado para modos de construcción política que a veces parecen conducidos por saqueadores de cementerios en lugar de gente con sentido común que sea capaz de mirar hacia las necesidades de la nación en lugar de a sus propios ombligos

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