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Los chicos lindos del llanto

Japón: tendrás quién te seque las lágrimas 

En Japón florece un servicio llamado "Chicos Guapos Llorones" donde las mujeres pueden contratar a hombres atractivos para que las consuelen mientras lloran.

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   Este curioso servicio se ofrece en Japón, país conocido por sus contrastes entre la modernidad tecnológica y las tradiciones ancestrales: los "Chicos Lindos del Llanto" es una propuesta singular en la que las mujeres pueden contratar a hombres atractivos para que las consuelen mientras lloran y atraviesan momentos de vulnerabilidad emocional.

   La dinámica es sencilla, pero cuidadosamente diseñada. Por un precio de 7.900 yenes (aproximadamente u$s 65), la clienta tiene acceso a un encuentro con un joven que no solo cumple con un ideal de belleza, sino que también está entrenado en habilidades de escucha empática. Durante la sesión, estos hombres se sientan al lado de la mujer, escuchan con atención sus preocupaciones y, de manera delicada, le limpian las lágrimas con pañuelos de papel tissue. Incluso, si la clienta tiene dificultad para llorar y liberar la tensión acumulada, pueden ver juntos un video triste para facilitar el desahogo.

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El mundo es ancho y ajeno

   El creador de este peculiar negocio es Hiroki Terai, emprendedor japonés que ya había experimentado con otros servicios poco convencionales relacionados con la gestión de emociones. Su motivación principal surgió al observar cómo en la sociedad japonesa, marcada por una fuerte presión social, despiadada competitividad laboral e ideales de autocontrol, resulta difícil expresar emociones abiertamente. Muchas personas, en especial mujeres que enfrentan jornadas exigentes en un contexto urbano impersonal, carecen de alguien que simplemente las escuche sin juzgar.

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   La propuesta, más allá de lo pintoresca que pueda parecer a primera vista, se sostiene sobre una necesidad real: la búsqueda de espacios seguros para liberar tensiones emocionales. En una cultura donde el "no molestar al otro" y el "mantener las apariencias" pesan tanto, disponer de un servicio que normaliza el llanto y la vulnerabilidad se convierte en una forma de terapia alternativa.

   La empresa ofrece además un catálogo en línea de seis "ikemeso", término que combina las palabras japonesas para "lindo" y "hombre que llora". Cada uno de estos jóvenes tiene rasgos y estilos diferentes para que las clientas puedan elegir al que mejor se adapte a sus preferencias. La experiencia busca ser personalizada y generar una sensación de cercanía, aunque se trate de un servicio contratado.

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   El impacto es notable. Desde su lanzamiento, la iniciativa recibió múltiples consultas y una creciente demanda, lo que la llevó a expandirse mediante un sistema de franquicias. Este éxito demuestra que existe un mercado dispuesto a pagar por experiencias que brinden apoyo emocional en un entorno cuidado y estéticamente agradable.

   Aunque para algunos pueda parecer un simple capricho o un ejemplo más de las extravagancias japonesas, lo cierto es que el fenómeno de los "Chicos Lindos del Llanto" abre un debate interesante sobre la soledad contemporánea, las nuevas formas de terapia y la importancia de validar las emociones en sociedades cada vez más exigentes.

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