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Un camino de oportunidades que no debe ser desaprovechado

Chaco ha logrado ponerse en el tapete productivo nacional con un desafío que viene de la mano de la acción privada en alianza con la pata técnica del Estado. Y no es otra cosa que el cultivo insignia de la provincia: el algodón.

El lanzamiento del programa "El nuevo camino del algodón" se hizo en la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, un lugar clave al que asistieron los pesos pesados de la cadena del algodón, el presidente del INTA, el subsecretario de Producción Agropecuaria y Forestal de la Nación, a quienes acompañaron el gobernador de Chaco Leandro Zdero y el ministro de Producción Oscar Dudik, junto a periodistas de medios nacionales especializados.

El aporte y el logro de una pyme

Viene de la mano de una pyme, de capitales argentinos radicada en el interior chaqueño, que con su planta en Avia Terai logra acuerdos para transferirle recursos económicos a la investigación que viene desarrollando el INTA Sáenz Peña. Así de clarito, ya que se había generado alguna suspicacia.

Así de claro: el semillero Gensus, al ver el potencial del instituto de tecnología agropecuaria, pero que carecía de recursos financieros para emprender el desarrollo de nuevas tecnologías, hizo inversiones logrando el desarrollo de nuevas variedades de algodón: Arandú INTA BGRR-IMI, desarrollado por el INTA Sáenz Peña, que además de resistencia a la familia de herbicidas de las imidazolinonas, es tolerante a restricciones hídricas y cuenta con una destacada sanidad foliar.

Así, es la primera pyme en lograr un evento biotecnológico en algodón, con lo cual se abre una nueva instancia en la cadena del textil al ser aprobada por la  Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca del Ministerio de Economía de la Nación. En la Argentina, han logrado desregular únicamente empresas multinacionales, como Monsanto o Bayer en eventos en algodón en el país. Hoy lo logró esta pyme chaqueña-.

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Efecto rápido

Siempre hemos sostenido que el algodón en toda su cadena genera miles de puestos de trabajo directo e indirectos, comparable con la industria de la construcción, logrando impacto en la microeconomía de pueblos y ciudades.

"El nuevo camino del algodón" tiene una proyección interesante que hará traccionar a los eslabones de la cadena. Las cartas estaban tiradas sobre la mesa: o se trabajaba en un proyecto así, o el cultivo de algodón se hubiera colocado en el turno de espera y por ende en la cornisa.

Luego de cuatro años con resultados magros por el clima, este anuncio que vino de la explicación del presidente de directorio de Gensus, Pablo Vaquero, le da una bocanada de oxigeno en lo anímico por ahora, pero con la semilla ya disponible para la próxima campaña que traerá beneficios para el productor.

La base para el desarrollo

Las consecuencias finales para la cadena algodonera son claros, dice Pablo Vaquero: incrementar el rendimiento en kilos de fibra por hectárea por encima del 60 % (de 650 a 1085), incrementar de un 30% en la superficie del cultivo, elevar la producción de toneladas de fibra a más del doble, promover un consumo interno de fibra con mayor calidad, incrementar de más del 200% en las exportaciones y todo esto traducido en más de 726 millones de dólares en toda la cadena.

El Nuevo Camino del algodón con proyección al 2030, pone un objetivo claro por delante y nos ofrece una nueva oportunidad para cimentar el trabajo de muchas personas que vieron en el cultivo del algodón la base para el desarrollo regional del norte argentino.

Y no nos olvidemos de la variedad de fibra extra larga FELPA, por cuya producción hay marcado interés de dos industrias textiles, una de ellas Pato Pampa, cuyo dueño de la marca estuvo presente en este lanzamiento en la Bolsa de Cereales en CABA.

Luego vienen en marcha otras variedades  la firma de nuevos convenios con INTA Saenz Peña para el desarrollo y cocreacion de nuevas variedades con tecnología triple e IMICott. Dicho en otras palabras, se trabaja en variedades resistente a la deriva de productos hormonales, resiste a la lagarta rosada, contra el picudo del algodonero, PPO y gosipol

Acción y reacción

Sin dudas que aparece un futuro promisorio para el algodón. Y eso implica una posibilidad cierta de desarrollo de las provincias que lo siembran.

Hacia 2030, Argentina podría duplicar la producción, triplicar las exportaciones y llevar la facturación de la cadena a más de 1.700 millones de dólares. Este crecimiento se apoyaría en un incremento de más del 60% en los rendimientos de los campos algodoneros, una expansión del 30% en la superficie cultivada y una red articulada que consolide al algodón argentino como un actor relevante a nivel global, según la explicación de Vaquero.

Ahora bien, habrá que reconocer que estamos asistiendo a un nuevo paradigma en el cual los productores tienen una acción de oro: o se suben al tren de los cambios, o quedarán marginados haciendo resentir sus propias economías y posibilidades de desarrollo.

En todo este camino de innovación se ha conjugado la protección de la propiedad intelectual de todos estos avances a través de mecanismos que protejan al productor, a los semilleros y a los investigadores de forma ecuánime. La conjunción de mecanismos de control en las deslintadoras promovidos por INASE, como es el caso de Semilla Segura, para evitar la contaminación con tecnologías no autorizadas en el país, junto a un sistema de comercialización ya utilizado por los semilleros de autógamas, como es Sembrá Evolución, permitirán asegurar una provisión continua de una oferta genética superadora de la anterior.

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