Valiosa labor del Equipo de Antropología Forense
El pasado 20 de mayo, un hallazgo casual en el barrio de Coghlan, en la ciudad de Buenos Aires, marcó el inicio de una investigación que culminó con la identificación de un joven desaparecido hace más de cuatro décadas. Obreros de la construcción, mientras realizaban tareas de excavación en una vivienda lindera al antiguo hogar del músico Gustavo Cerati, encontraron restos óseos enterrados en el terreno. Lo que comenzó como una noticia sorprendente se transformó en un capítulo más en la búsqueda de justicia impulsada por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF).
Tras casi tres meses de investigación forense, los restos fueron identificados como pertenecientes a Diego, un adolescente de 16 años que había desaparecido en 1984. La clave de la identificación fue una prueba de ADN tomada a su madre, cuyo resultado arrojó una coincidencia exacta. Así, después de más de 40 años de incertidumbre, una familia pudo finalmente obtener una respuesta, gracias al trabajo minucioso, científico y humanitario del EAAF.
Fundado en 1984, el Equipo Argentino de Antropología Forense es una organización no gubernamental que surgió en el contexto del regreso a la democracia en Argentina. Su objetivo original fue el de localizar, recuperar e identificar a las víctimas de desaparición forzada durante la última dictadura militar, aunque su labor trascendió las fronteras del territorio nacional, participando en investigaciones en más de 50 países.
En el caso de los restos hallados en Coghlan, el Equipo de Antropología Forense aplicó su metodología interdisciplinaria que incluye técnicas de arqueología forense, genética avanzada, análisis biogeoquímico y la sistematización de datos históricos y testimoniales. El proceso de identificación implicó un trabajo riguroso en el laboratorio, donde se extrajo ADN de los restos óseos hallados para compararlos con muestras de la madre del joven y del Banco de Datos Genéticos de Víctimas de Desaparición Forzada, que el EAAF ayuda a mantener.
Según los peritos, la precisión de estos análisis garantiza resultados confiables y proporciona pruebas que pueden ser utilizadas en procesos judiciales por crímenes. Cabe recordar que, desde su fundación, el EAAF ha recuperado más de 1.400 cuerpos de personas desaparecidas y ha logrado identificar a más de 800 de ellos. Estos resultados ofrecen consuelo a las familias y son fundamentales en el marco de los juicios por crímenes de lesa humanidad, en los que el EAAF ha participado como perito técnico.
El caso de los restos hallados en mayo pasado marca un antes y después en la larga y persistente búsqueda de justicia por parte de la familia del joven cuyo paradero se desconocía. Cabe aclarar que la desaparición de Diego no está relacionada con los crímenes de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura. Aunque las circunstancias exactas de su muerte aún deben ser esclarecidas, la identificación de sus restos representa un paso indispensable hacia la verdad.
Es importante destacar el valor del trabajo del EAAF, que no se limita al plano técnico. Su intervención transforma la incertidumbre en certeza y la impunidad en justicia. Al identificar los restos de desaparecidos, el equipo devuelve nombres a cuerpos sin identidad y contribuye al derecho de las familias a conocer el destino de sus seres queridos, un derecho reconocido internacionalmente.
Los integrantes del EAAF han formado y asesorado equipos forenses en otros países afectados por conflictos armados o violaciones sistemáticas de derechos humanos. Han trabajado, por ejemplo, en la identificación de víctimas del conflicto armado en Colombia, el genocidio en Guatemala y la guerra de los Balcanes, entre otros lugares. También tuvieron un rol fundamental en la identificación de los cuerpos de los soldados argentinos fallecidos en la Guerra de Malvinas, especialmente aquellos enterrados sin nombre en el cementerio militar de Darwin. Fueron parte del "Plan Proyecto Humanitario Malvinas", un trabajo coordinado desde 2012 con el Comité Internacional de la Cruz Roja, que permitió exhumar restos, tomar muestras para análisis forense y genético, y devolver la identidad a muchos combatientes.
El caso de Diego con el que se inicia esta columna, es una muestra concreta del compromiso del Equipo Argentino de Antropología Forense con la verdad y la justicia, para identificar restos, para restituir dignidad y seguir consolidando la búsqueda basada en la ciencia y la evidencia.










