Hace 43 años colapsaba el dique regulador del Río Negro
Hace más de 40 años, durante un período de aproximadamente un año, el Gran Resistencia convivió con una prolongada situación de ansiedad y angustia, causada por la sostenida amenaza de los altos niveles de agua de los ríos Paraná y Negro.
El Gran Resistencia está sometido a un ciclo natural de crecientes que produce inundaciones de distinta magnitud y periodicidad. Obedece principalmente a causas relacionadas con situaciones pluviales y fluviales superiores a la media.

Las inundaciones están determinadas por cualquiera de estos tres factores, o por la concurrencia de los mismos:
1) crecientes del Río Paraná que producen cada año o algunos de sus afluentes. Las crecidas del Paraná son cíclicas y depende de las grandes lluvias en la cuenca superior.
2) lluvias del interior de la provincia que escurren por la cuenca del río negro, éste al encontrarse con el Paraná a mayor altura que su nivel de base, se desborda.
3) ciclo de precipitaciones en la ciudad (por ejemplo una lluvia de más de 200 milímetros en un día). Esta sería la más perjudicial y problemática si sucede con los factores 1 y 2.
Hace más de cuarenta años, durante un período de aproximadamente un año, el Gran Resistencia, convivió con una prolongada situación de ansiedad y angustia, causada por la sostenida amenaza de los altos niveles de agua de los ríos Paraná y Negro. Hasta llegamos a vivir el momento crítico cuando, el Poder Ejecutivo de la provincia hizo difundir en la población un Plan de Emergencia impreso, para el caso que se dispusiera la evacuación total de la Capital Chaqueña, estableciendo lugares determinados de concentración de sus habitantes y traslado hacia las afueras de la ciudad.
Por aquel entonces el cordón conformado por la ruta nacional Nº 11, la ruta nacional Nº 16, la avenida General San Martín, el acceso a la Junta Nacional de Granos, la zona costera desde esta, hasta puerto Vilelas y el margen sur de Resistencia, hasta la ruta nacional Nº11, para evitar que el agua del río Paraná ingresara al área urbana a través del río Negro y cuando las lluvias caídas en el área incrementaban el nivel de éste, se accionaban bombas en el emplazamiento del dique, que arrojaban las aguas del río Negro fuera del área protegida. También se ejecutó un cierre del cauce del río Negro en las inmediaciones de Colonia Popular, para prevenir posibles aportes de agua de lluvia en su alta cuenca.
Pero ocurrió lo impensado, el 28 de julio de 1982, poco después de las 15 hs., Colapso el dique erigido en la desembocadura del Río Negro, como parte de las defensas. Ingresando el agua del Río Paraná. Dos horas más tarde el río había desbordado y en su recorrido inundaba barrios de Resistencia como el de Mujeres Argentinas (anteriormente Golf Club, en construcción), Villa Río Negro y otros. Los días 23 de junio y 15 de julio de aquel año el nivel del agua en Puerto Barranqueras alcanzó un record histórico de 8,60 metros de altura. Como saldo negativo quedaban más de 10.000 evacuados alojados en distintas escuelas y albergues, con alivio de una atención permanente y la búsqueda de soluciones prontas para volver a tener viviendas normales. Aquella larga y terrible inundación duro hasta julio de 1983 en que luego del máximo de 8,60 metros, comenzó el descenso y la terminación de aquel flagelo.










