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Opinión

Un golpe a la red vial 

En medio de la preocupación por el deterioro de las rutas y del aumento de siniestralidad que esto provoca, el Gobierno busca disolver la Dirección Nacional de Vialidad por decreto.

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Los siniestros por el mal estado de las rutas nacionales son constantes. Los reclamos crecen, pero no hay respuestas.

Todos los medios de prensa de todo el territorio nacional reflejan la enorme preocupación, tanto por parte de los gobiernos provinciales como de los sectores productivos, respecto del altísimo deterioro de la red vial.

Sin embargo, el gobierno nacional está trabajando contra reloj para disolver la Dirección Nacional de Vialidad por decreto, instrumento que se publicaría antes del 8 de julio, teniendo en cuenta que en esa fecha vencen las facultades delegadas.

La Dirección Nacional de Vialidad se creó en el año 1932 mediante la sanción de la Ley 11.658, como una entidad autárquica del Estado Nacional. 

Representó un gran avance para la República Argentina, ya que hasta entonces el transporte terrestre se llevaba a cabo mayoritariamente por los medios ferroviarios, como fue el caso particular de la Provincia del Chaco, territorio al cual se accedía por caminos de tierra absolutamente precarios.

Las estadísticas revelan un aumento de siniestros viales debido a choques frontales al intentar desviar baches o deterioros en la calzada.

Dicho organismo fue pionero en América Latina, con profesionales y técnicos altamente calificados, a tal punto que muchos países utilizaban los resultados de las investigaciones, las normas y las especificaciones que resultaban de su capacitación e investigación. Incluso quienes seguimos la carrera de Ingeniería Civil, hemos utilizados las publicaciones que han surgido del mismo.

Por lo tanto, como dice el refrán, "no es la culpa del chancho sino de quien le da de comer". El Gobierno Nacional trata de justificarse en los actos de corrupción llevados a cabo por funcionarios políticos (los que dan de comer), para eliminar al chancho (la Dirección Nacional de Vialidad).

Actualmente dependen de la Dirección Nacional de Vialidad aproximadamente 40.000 kilómetros, de la cual 36.727 kilómetros disponen de calzada pavimentada (1.500 km. de autopistas y 2.300 km. de autovías); y el resto se componen de caminos mejorados y algunos de tierra.

Sin una adecuada red vial, es imposible lograr metas adecuadas de crecimiento y desarrollo.

Al eliminar la Dirección Nacional de Vialidad, quedará a la deriva la planificación, la ejecución y el mantenimiento de la red vial nacional; cuestión que se magnificará en las redes viales provinciales, al no transferirse a las provincias los porcentajes que establece la Ley 23.996, correspondiente al Impuesto a los Combustibles.

El deterioro de las redes es exponencial, el cual según los especialistas que han analizado tal tema, sería de alrededor de los U$S 25.000.000.000 anuales. Tales condiciones llevarían a la Argentina a una situación insostenible para la producción y la circulación en general.

Ya existen reclamos por parte de los sectores vinculados con el campo, por parte de los inversores de Vaca Muerta, o por aquellos afines con el litio. Como ejemplo se puede citar que una importante empresa relacionada con la producción de litio manifestó que, ante las actuales condiciones de la infraestructura vial, era más conveniente trasladarse a Chile, que posee una adecuada red de transporte.

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Las estadísticas señalan el alto crecimiento de la siniestralidad vial, producto de las condiciones de deterioro de la red vial, fundamentalmente por los choques frontales al intentar desviar baches o deterioros en la calzada.

El Banco Mundial mide cada dos años las condiciones logísticas de 169 países, estando la Argentina en el puesto 73, uno de los componentes de tal cotejo son las infraestructuras. La última medición fue en el año 2023, correspondiendo realizar nuevamente en este 2025. Con total seguridad, ante las condiciones de la red vial, seguramente la Argentina estará en puesto más comprometedor.

Sin una adecuada red vial, entre otras infraestructuras, es imposible lograr metas adecuadas de crecimiento y desarrollo. Es por ello que todos los sectores deben comprender que estamos ante una situación bisagra, y por lo tanto debe ser necesariamente gestionada en defensa de un bien común a todos.

(El autor es ingeniero, investigador, exintendente de la ciudad de Resistencia y exsecretario de Obras Públicas del Chaco).

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