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Un correntina que llegó y se aquerenció en la provincia

Adelina Ester Gómez Silva, 103 años de sonrisas al sol

Tiene tres hijos, siete nietos y siete bisnietos. "Estoy lúcida porque hago ejercicios con la memoria", contó a NORTE.

Afuera el cielo estaba nublado. En el barrio Provincias Unidas de Resistencia, Adelina Ester Gómez Silva recibe a NORTE con una sonrisa, serena, calma y feliz. Sus ojos se ensanchan para mirar y escrutar a la vista. Al rededor su hijo Dante y sus hijas Elina y Encarnación.

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Adelina, en la mañana de ayer, junto a su hijo Dante y sus hijas Elina y Encarnación (foto Fabián Maldonado).

Ella nació en Mburucuyá, Corrientes, el 21 de marzo de 1922. Con su familia vinieron a Resistencia cuando era una niña muy pequeña. Luego se trasladaron a Napalpí. Siendo adolescente ahí recuerda que bailaba tango y que era una excelente bailarina de tango. Recuerda de esa época una vida sana y muchas amistades. Ya cuando más joven y entrando en la adultez se trasladó a Machagai, donde nacieron sus tres hijos. De este ciudad se vino a la capital provincial en los años 80.

Vive con su hijo. Tiene una hermana que está vive en Colonia Benítez y tiene 97 años. Recibe la visita constante de su gran familia. Hoy tiene siete nietos, Carlitos, Silvia, Vanina, Nadia, Maxi, Gonzalo y Mauri. A ellos se suman los siete bisnietos, Franco, Aurora, Felipe, Julieta, Milo, Guido y Maite. Era muy buena tejedora, tejía a crochet, "tengo un mantel hermoso que me cubre toda la mesa que hizo ella y que es precioso. Hacía trabajos muy lindos", deslizó una de sus hijas.

MEMORIA

Su hijo y sus hijas cuentan que su madre llevó y lleva una vida muy buena. "Jamás levantó la voz. Jamás levantó la mano", así describen sus hijos. "Hoy en cambio vivimos más nerviosos", expresó una de sus hijas.

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"¿Cuántos años dice usted que tengo?", deslizó Adelina en un tono y gesto feliz. Lleva sus 103 años tomando un solo medicamento para la presión (foto: Fabián Maldonado).

"Dios no me quiere llevar todavía. Hice mucho bien a la gente. Por eso Dios me premió. Fui una hija buena", deslizó con palabras claras y preciosa. "Sos una buena mamá y una buena abuela", agregan a coro sus dos hijas.

"A la noche le hago trabajar a la memoria. Mi papá decía que hay que hacer trabajar la memoria y yo lo recuerdo", afirmó feliz al tiempo que floreció en recuerdos de tiempos distintos.

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