Radiografía de los hogares argentinos
La sociedad argentina experimenta una transformación en los hábitos de consumo y en la capacidad económica de sus hogares. Un reciente relevamiento de la consultora Moiguer y un informe del Centro de Estudios para la Recuperación Argentina de la Universidad de Buenos Aires (UBA) permiten observar la creciente desigualdad entre sectores sociales, así como el fuerte deterioro del poder adquisitivo, especialmente en la clase media.
Según se desprende del informe de Moiguer, mientras una parte de la población logra mantener o incluso incrementar su capacidad de consumo, otra —más amplia— enfrenta serias dificultades económicas. El 50% de los hogares no llega a fin de mes y en los sectores de menores ingresos esta cifra asciende a más del 60%. Esta situación, por un lado, marca una fractura económica y, por otra parte, una segmentación de acceso a bienes y servicios básicos.
Un dato elocuente del estudio es que el 30% de los argentinos debe recortar gastos esenciales para poder pagar servicios públicos, y esa cifra escala al 45% en la clase baja. Por el contrario, sólo el 12% de la clase alta se ve obligada a hacer lo mismo, lo que evidencia su mayor capacidad de resistencia ante los aumentos tarifarios. Esto se relaciona directamente con una política económica que ha promovido el llamado "sinceramiento" de precios relativos, llevando a incrementos abruptos en tarifas de electricidad, gas y transporte.
Por su parte, el informe de la UBA advierte que este fenómeno golpea a los sectores más vulnerables, y al mismo tiempo erosiona con fuerza a la clase media. Dicho de otro modo, mientras los ingresos nominales aumentan, los precios de los servicios esenciales lo hacen a un ritmo aún más acelerado. Como resultado, el 59% del presupuesto de los hogares se destina actualmente a servicios, diez puntos más que el año anterior. Este desplazamiento en el gasto obliga a resignar consumos característicos de la clase media, como la carne, la indumentaria y el esparcimiento, generando una pérdida de calidad de vida y una reconfiguración de su identidad social.
Esta contracción del poder adquisitivo coincide con otros indicadores del informe de Moiguer. Por ejemplo, el 23% de la población declara tener capacidad para comprar dólares, un dato que deja en evidencia la polarización en la capacidad de ahorro. Aún más llamativa es la diferencia según clase social: el 48% de la clase media alta puede acceder a divisas, frente al 11% en la clase baja. Este dato se complementa con el acceso al consumo en el exterior, un fenómeno creciente pero aún restringido: sólo el 11% de los argentinos declara realizar compras fuera del país.
La desigualdad también se refleja en el consumo masivo. Mientras el e-commerce crece más del 11%, este crecimiento está impulsado principalmente por sectores medios y altos, con acceso a herramientas digitales y medios de pago bancarizados. Las clases más bajas, en cambio, no logran repuntar su nivel de consumo, situación que se evidencia en la caída de ventas en supermercados.
El análisis de la UBA advierte sobre los efectos regresivos de la política de ajuste impulsada por el gobierno nacional. La estrategia de licuar el gasto público frente a la inflación, sin actualizar las partidas destinadas a políticas sociales, ha dejado a la clase media en una especie de "zona gris", es decir, sin respaldo estatal ni capacidad de ahorro, ve deteriorarse rápidamente su capacidad de consumo.
En suma, los datos de ambos relevamientos convergen en una misma dirección, que muestra que la brecha entre quienes logran sostener su nivel de vida y quienes deben resignar cada vez más rubros esenciales se está profundizando. La clase media, históricamente considerada un pilar de estabilidad y movilidad social, está siendo desplazada hacia condiciones de mayor vulnerabilidad, sin mecanismos efectivos de contención.
Según la consultora Moiguer, a medida que el consumo se convierte en un marcador de pertenencia, la desigualdad se vuelve más visible y estructural, con consecuencias profundas sobre la cohesión social y el horizonte de oportunidades para millones de familias. Frente a este escenario, se vuelve imperioso el diseño de políticas públicas que atiendan las nuevas formas de exclusión y reconfiguren un sistema de protección social que hoy deja a una parte creciente de la población fuera de cualquier red de sostén.
Temas en esta nota

En enero, criar a un niño en Chaco costó $625 mil
Estadística provincial

Ciudad Limpia entregó en enero más de 2.600 kilos de donaciones
Hogares endeudados

Mejora tu hogar con persianas enrollables prácticas y versátiles

Fundación San Javier busca benefactores para sostener su gran labor social
Bajo el lema “Mil x Mil” y ante la delicada situación

Las mujeres ocupan más del doble del tiempo que los varones para cuidar a los hijos

Seis de cada diez hogares con niños están profundamente endeudados
Desigualdad de género










