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Proponen un nuevo pacto financiero global

Un grupo de más de 30 economistas de distintas nacionalidades, liderados por el premio Nobel Joseph Stiglitz y el exministro argentino Martín Guzmán, presentó un informe respaldado por el Vaticano que propone una serie de reformas estructurales para enfrentar las crisis de deuda y desarrollo que afectan a los países de menores recursos. Titulado "El Informe Jubilar: Una hoja de ruta para abordar las crisis de deuda y desarrollo y sentar las bases financieras de una economía mundial sostenible y centrada en las personas", el documento ofrece una hoja de ruta práctica para transformar el sistema financiero internacional.

Según el informe, el actual sistema de deuda soberana beneficia a los mercados financieros y no a las personas. Más que facilitar el desarrollo -advierte el documento-, las condiciones impuestas por acreedores y organismos multilaterales perpetúan ciclos de dependencia y recortes en servicios esenciales. Los economistas observan, por otra parte, que 54 países en desarrollo destinan al menos el 10 % de sus ingresos fiscales al pago de intereses, una proporción que lejos de disminuir se ha duplicado en la última década. El problema es que estos pagos desvían recursos imprescindibles que podrían utilizarse en salud, educación, infraestructura o transición climática.

Ante esta realidad, el informe propone poner en práctica una serie de reformas y una de las principales medidas consiste en mejorar los mecanismos de reestructuración de deuda soberana. En ese sentido, advierte que actualmente las legislaciones de plazas financieras clave, como Nueva York o Londres, favorecen la posición de los acreedores privados, lo que entorpece acuerdos sostenibles entre deudores y acreedores. Por ese motivo, el documento elaborado por economistas plantea reformar estas normativas para que los procesos de reestructuración sean más rápidos, previsibles y justos.

Otra propuesta que plantean es poner fin a los rescates implícitos de acreedores privados. Muchas veces, instituciones como el Fondo Monetario Internacional terminan socializando las pérdidas de inversores financieros, al ofrecer paquetes de rescate que sirven para pagar a fondos especulativos, mientras imponen a los países receptores -como la Argentina- duras políticas de ajuste. El informe argumenta que esta lógica debe invertirse, es decir, las soluciones deben centrarse en proteger a las poblaciones vulnerables, no en garantizar rendimientos financieros.

En línea con esto, los expertos que participaron en la redacción del documento recomiendan abandonar las políticas de austeridad como requisito para el acceso a financiamiento internacional. La evidencia empírica muestra que la austeridad en contextos de crisis suele profundizar las recesiones, debilitar los sistemas públicos y erosionar el tejido social. En lugar de ello, se propone impulsar inversiones públicas estratégicas que promuevan el crecimiento inclusivo y la sostenibilidad a largo plazo.

Otra de las propuestas del documento es la necesidad de reforzar el control sobre los movimientos de capital. Los economistas sostienen que, en contextos de vulnerabilidad, los controles de capital pueden ser una herramienta legítima y eficaz para proteger las economías de flujos financieros desestabilizadores y generar un entorno propicio para la inversión productiva.

Además, se destaca la importancia de promover una mayor transparencia internacional, en particular respecto de los paraísos fiscales. Advierten que estos espacios opacos no solo facilitan la evasión tributaria y la fuga de capitales, sino que también erosionan la capacidad de los Estados para recaudar recursos necesarios para financiar políticas públicas. La transparencia fiscal, argumentan los autores, es una condición indispensable para un orden financiero más justo y funcional.

El Papa Francisco -impulsor de la Comisión Jubilar que elaboró el documento- tomó la cuestión de la deuda como una causa emblemática de su pontificado. Su sucesor, el Papa León XIV, reafirmó este compromiso al inaugurar el Año Jubilar 2025 con un fuerte llamado a sanar "las heridas sociales y económicas provocadas por un modelo económico que margina a los más pobres y explota los recursos del planeta".

Las ideas del Informe Jubilar serán debatidas en espacios clave de la agenda internacional, como la Conferencia sobre Financiación para el Desarrollo en Sevilla, la Asamblea General de la ONU y la Cumbre del G20. Pero, en rigor, el verdadero desafío será traducir estas propuestas en decisiones concretas que enfrenten el poder de los intereses financieros y reorienten el sistema global hacia una lógica de cooperación, sostenibilidad y justicia social. Es necesario reformular el sistema de deuda global para que esté al servicio de las personas y de la dignidad humana.

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