¡Y falló la justicia!
Señor director de NORTE:
En 1879, José Hernández publica La vuelta de Martín Fierro. Son célebres –e irrefutables– los consejos que el Viejo Vizcacha le da al hijo de Martín Fierro a quien el juez designa como tutor después de despojarlo de los bienes que le deja en herencia su tía:
"Hacete amigo del juez, no le des de qué quejarse; y cuando quiera enojarse vos te debés encojer, pues siempre es güeno tener palenque ande ir a rascarse".
"Nunca le llevés la contra porque él manda la gavilla; allí sentao en su silla ningún güey le sale bravo: a uno le da con el clavo y a otro con la cantramilla".
Según la Corte Suprema de Justicia de la Nación, entre otras atribuciones, le son propias: la interpretación de las leyes –interpreta las normas legales para aplicarlas de manera correcta en cada caso particular, y garantizar el estado de derecho–. Asegura que todos los ciudadanos, incluido el gobierno, estén sujetos a la ley y que sus derechos estén protegidos.
Pero como es sabido, hay causas que duermen décadas en los despachos de los jueces y otras que velozmente se resuelven según el ciudadano que se halle involucrado en ellas.
Hay gobiernos que han hipotecado el futuro de la Nación contrayendo deudas ilegales con organismos internacionales y cuyo uso no se aplicó al crecimiento de la Nación y sí a la bicicleta financiera y fuga de capitales en beneficio de unos pocos y perjuicio de las mayorías.
Hay gobernantes que se han enriquecido estafando al Estado y negándose a pagar los cánones de concesiones recibidas, quienes violentando el Estado de Derecho han asesinado a decenas de ciudadanos y heridos centenares de ellos y en la comisión de estos aberrantes delitos y crímenes han sido sobreseídos. Y así, en una larga lista de hechos.
Los jueces, como en el banco de favores de Paulo Coelho, retribuyen a sus mandantes.
El prestigio de un estudio jurídico se funda en el poder económico de sus clientes. Subsidiariamente, sus integrantes coleccionan títulos de posgrado, maestrías, doctorados, clases como invitados en alguna universidad del extranjero, si es yanqui mejor. Por si acaso, apelando a la creación de imagen, se involucran en una causa de trascendencia mediática e interés público apelando al Pro Bono...nunca se sabe.
En fin, coleccionan medallitas, cuantos más vistosas y coloridas mejor, como las condecoraciones de los generales del tercer mundo cuyas chaquetas están tapizadas de bisutería.
La tragedia de la República es cuando el cliente poderoso, el mandante, lo nomina a un miembro de ese estudio de abogados que tiene contratado para que lo defienda en sus pretensiones de flexibilizar el concepto del derecho, para desempeñarse como miembro del Máximo Tribunal Federal de una Nación...donde más allá de los juramentos, habitan la ambición, la codicia, y cuanto pecado capital pueda esconderse bajo el manto de la representación ciega.
Y como decía sabiamente aquel amigo campesino: "No hay un manso para acollarar con un arisco", no importa el origen político. "Todos manotean cuando hay oportunidad".
Y sí... falló la justicia... Pasaron casi 150 años de la presentación de la obra del gran literato argentino...y la justicia mucho no ha cambiado. Su integración con miembros, carentes de valores y de prestigio, es la gran responsable de la decadencia moral del país.
ANGEL ALBERTO RODRÍGUEZ
DNI 11.326.708
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