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Carta de lectores

El ángel que perdimos y la democracia que se diluye

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Señor director de NORTE: 

Agradezco conceptuosamente la oportunidad que me brindan las autoridades de NORTE, para expresar mi percepción sobre el momento institucional en que discurren nuestros días. Advertimos cómo la democracia se halla sometida a los continuos embates de aquellos que la presumen débil e ineficaz. 

En algunos casos, con el objeto de aprovecharse de sus fisuras institucionales; en otros, porque buscan devaluarla en el ánimo colectivo, añorando aquellos tiempos donde la voluntad de un "mandón" se imponía por imperio de la violencia.

El 3 de febrero de 1813 en las cercanías del Convento de San Carlos Borromeo, se libró la batalla de San Lorenzo. Han transcurrido 212 años desde esa gesta sanmartiniana. 

Hoy el pueblo aprovecha de esa emancipación y encomendó la custodia de la democracia al ciudadano Javier Gerardo Milei.

En su campaña electoral fue interrogado en cuatro oportunidades por una periodista del canal Todo Noticias (TN), en estos términos: "¿Usted cree en la democracia?"; a lo cual respondió: "Yo creo que la democracia tiene muchos errores; ¿conocés el sistema de Imposibilidad de Arrow?", agregó.  

En dieciocho meses se ocupó de verter las frases más bizarras; insultos sin precedentes hacia los parlamentarios, políticos, periodistas, excolaboradores; amén de negar el terrorismo de Estado y   define a nuestros mayores como viejos meados; golpeándolos, gaseándolos, negándoles el acceso a su medicación y alimentos. (Libertad Libertaria)                        

Los regímenes autoritarios viven en profundo temor. Por ello, se munen de "métodos, enceres e irreflexivos ejecutores debidamente instruidos" para prácticas represivas. 

Patricia Bullrich nos enseñó que llegan tiempos de concordia ciudadana; pero sepan que: "Esta vez el que se ponga delante lo pasamos por arriba"; "el que las hace las paga"; "con nosotros no se jode"; "tenga la ciudadanía en cuenta que la policía va a actuar, que frente a cualquier consecuencia habremos de tomar como verdad las palabras de las fuerzas de seguridad".   

A diario, los subordinados de Bullrich gasean y golpean con tonfa a ancianos; gasean a una niña en el piso. Un gendarme, rodilla en tierra, apuntó, disparó y partió el cráneo del fotógrafo Pablo Grillo con una granada de gas lacrimógeno. 

La ministra Bullrich reiteró que las fuerzas de seguridad "siempre van a actuar..." 

El 4 de junio, Thiago Correa, de siete años, se encontraba subido en los hombros de su padre en una parada de colectivos de Ciudad Evita. A doscientos metros, cuatro delincuentes acometen contra el Policía Federal Facundo Aguilar Fajardo, éste esgrime su arma reglamentaria de 9 mm, momento en el cual los cuatro delincuentes que portaban un arma inútil se dan simultáneamente a la fuga sin que se produzcan disparos o lesiones a nadie. (Legítima defensa)                         

Comienza allí el agente federal a cometer un delito independiente. En posición de tiro hacia los ladrones que escapaban, dispara su arma en once oportunidades sin advertir, y necesariamente representarse, que el destinatario de dichos disparos al cuerpo podía ser un civil de aquellos que debe custodiar. 

A doscientos metros de ese lugar, Thiago Correa, en hombros de su papá, se desplomaba mortalmente herido al recibir en la cabeza uno de los disparos que efectuó el polícía Aguilar Fajardo. 

¿Por qué actuó de esa manera tan reprochable? Lo hizo luego de haber sido instruido por Patricia Bullrich en los medios. "...deténganse los ladrones porque hasta pueden ser muertos por la espalda" (Doctrina Chocobar).   

El Estado de derecho está roto; el sistema republicano no rige. Los argentinos nadamos inconexos y amnésicos en un insano caldo de autoritarismo, violencia, vulgaridad, arrogancia, mentiras, corrupción institucional, etc. 

Este coctel, siempre a lo largo de la historia desborda en más violencia y la sangre de compatriotas emerge como consecuencia de una inevitable eclosión social.

Los beneficiarios o perjudicados de nuestro hacer o no hacer frente a estas calamidades –proscripciones incluidas– seremos, nosotros en menor medida por una cuestión meramente biológica. 

Nuestros hijos y nietos recibirán de pleno el brutal impacto y, quizá, ni siquiera lo vean venir; nosotros sí lo vemos, y si es verdad que los amamos como declamamos, la hora nos obliga.   

DOMINGO AUGUSTO ZAMACOLA

DNI 14.496.619

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