Resistencia23°Min. 20° • Max. 31°
Pedaleando la Ciudad de las Esculturas

La revolución silenciosa de la bicicleta en Resistencia

En el marco del Día Mundial de la Bicicleta , Resistencia revive un debate que, más que buscar modas, reconfigura las maneras de movernos y pensar el espacio urbano. NORTE dialogó con Sebastián Glibota, referente del segmento que dejó interesantes reflexiones para pensar seriamente en incluir a la bicicleta en el tejido de la movilidad sustentable urbana.

bici.jpg
"Si entendemos a la bicicleta como medio de movilidad, ganamos todos”, asegura Sebastián Glibota. Foto: Fabián Maldonado.

La bicicleta se cuela en la vida cotidiana no como accesorio vintage ni como opción de nostalgia, sino como una solución brillante (y pedaleable) para el tráfico, el aire, la ciudad y, por supuesto, la salud. Sebastián Glibota, referente indiscutible en ciclismo de la capital chaqueña y organizador de experiencias de turismo sustentable, lo resume con vértigo: "Si entendemos a la bicicleta como medio de movilidad, ganamos todos: quien la usa, quien comparte el tránsito y el propio espíritu de la ciudad".

bici 1.jpg
Crece el número de resistencianos que eligen la bicicleta como medio de movilidad. Foto: Fabián Maldonado.

No es poesía de activistas: los beneficios de este vehículo dos ruedas son tan físicos como tangibles. El espacio que ocupa una bici es mínimo comparado con motos o autos. Menos congestión, menos bocinas, y (sí, por favor) menos estrés. Cada pedalada ayuda a distribuir mejor el espacio público, descomprime el caos y baja el ruido de fondo. El tránsito vuelve a ritmo humano, y la convivencia –casi sin darnos cuenta– se pacifica. Glibota es tajante: "La bici te obliga a volver a tu velocidad original. Los reflejos, la atención y el respeto, son otros. Es un pacificador del tránsito".

WhatsApp Image 2025-06-03 at 12.08.53.jpeg
Glibota realiza periódicamente recorridos para cicloturistas de la capital chaqueña.

El lado B de esta revolución es ambiental. La bicicleta brilla por su nula emisión de gases y el casi inexistente ruido. Cada ciclista reemplaza un motor, una bocanada de humo y un bocinazo. Es, en términos simples, contaminación cero andando por las arterias resistencianas.

Pero ningún cambio cultural ocurre solo: "Hay cada vez más gente en bici, claro, pero serán muchísimos más si sumamos infraestructura adecuada", reclama Glibota.

Aquí emergen los reclamos: calles amigables, ciclovías bien distribuidas por toda la ciudad, espacios seguros para dejar los rodados. Una red que conecte casas, escuelas, oficinas y centros médicos –siempre con separación física del tránsito pesado– es la fórmula mágica para que más chicos, adultos y mayores se animen a pedalear sin miedo.

La visibilidad ocupa un rol clave. Con menos autos parados y más bicicletas en circulación, el tránsito se ralentiza, abriendo espacio para el cruce seguro y el encuentro visual entre automovilistas y ciclistas. En paralelo, Glibota insiste en los "bicicleteos públicos": actividades colectivas para ganar visibilidad, práctica y cultura. "Que los comercios tengan espacios para bicicletas, que las instituciones lo promuevan. Así, si voy a hacer un trámite, puedo llegar y dejar mi bicicleta con seguridad".

bici 2.jpg
Bici y salud van de la mano. Foto: Fabián Maldonado.

Porque seguridad es, también, cuestión de responsabilidad ciudadana. Dejar la bici en cercanías del trabajo, del comercio o del consultorio, implica cuidado y previsión, en una capital donde los casos de robo no son ajenos al ciclista.

WhatsApp Image 2025-06-03 at 12.08.54.jpeg
“La bici te obliga a volver a tu velocidad original. Los reflejos, la atención y el respeto, son otros. Es un pacificador del tránsito”, asegura Sebastián Glibota.

La educación, ese motor invisible del futuro, podría cambiar la punta del ovillo. Sebastián se anima a debatir el modelo imperante: "La educación vial enseña a circular en auto; no se habla de moverse sustentablemente. Hay que enseñar desde chicos a ir en bici, así como otras formas de movilizarse por la ciudad".

Por último, Glibota apunta fuera del manubrio: la bici no lo resuelve todo. La integración de una red de transporte público eficiente, trenes metropolitanos y sistemas polimodales –donde moverse en colectivo, a pie o en bicicleta no sea una odisea– es el verdadero horizonte sustentable.

Y aquí desemboca la verdadera revolución: lograr que el auto se use solo en ocasiones excepcionales, dejando el protagonismo diario a jornadas más limpias, sanas y lentas, pero también más humanas.

Más de movilidad sustentable+ Ver todas
Te puede interesar