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La valiosa tarea de los bomberos

Se celebra hoy el Día Nacional del Bombero Voluntario, en homenaje a una vocación que representa compromiso, coraje y solidaridad. La fecha conmemora la creación del primer cuerpo de bomberos voluntarios del país, fundado en 1884 en el barrio porteño de La Boca. Desde entonces, miles de personas en todo el territorio nacional han elegido este camino altruista, formando parte de una red que hoy supera los 43.000 bomberos y bomberas que brindan un servicio esencial a sus comunidades.

La labor de los bomberos voluntarios es fundamental en situaciones de emergencia climática, accidentes viales, rescates en zonas urbanas y rurales, y cualquier situación que requiera asistencia inmediata y especializada. En este día especial, es importante reconocer su entrega desinteresada y el enorme valor de su tarea, que se sostiene gracias a la vocación y el esfuerzo constante de hombres y mujeres que eligen proteger a los demás, incluso a riesgo de su propia vida.

La conmemoración tiene sus raíces en un hito fundamental de la historia del servicio público en Argentina. Fue el 2 de junio de 1884 cuando, en el barrio de La Boca, en la Ciudad de Buenos Aires, un voraz incendio amenazaba con consumir las viviendas de la zona. Ante la urgencia y la falta de un cuerpo organizado, un inmigrante italiano, Tomás Liberti, junto a un grupo de vecinos, bajo el lema "Querer es poder", organizaron una cadena humana para sofocar las llamas, sentando así las bases del primer cuerpo de bomberos voluntarios del país.

Como reconocimiento formal a esta entrega desinteresada, el 15 de mayo de 2001, mediante la Ley Nacional 25.425, se instituyó oficialmente el 2 de junio como el Día Nacional del Bombero Voluntario. Argentina cuenta con más de 43.000 bomberos voluntarios, de los cuales aproximadamente 7.000 son mujeres, que se distribuyen en más de 900 cuerpos y destacamentos que se extienden por la vasta geografía nacional, desde las grandes urbes hasta los pueblos más remotos. En el Chaco están presentes en Resistencia, Barranqueras, Fontana, Presidencia Roque Sáenz Peña, y muchas otras localidades, trabajando en estrecha coordinación con la Dirección Provincial de Defensa Civil y el Departamento de Bomberos de la Policía del Chaco, cuya labor también merece un profundo reconocimiento.

La tarea del bombero voluntario va mucho más allá de la imagen tradicional del combate contra incendios, ya sean urbanos o rurales. Estos servidores brindan asistencia vital durante emergencias climáticas, como inundaciones o temporales severos; intervienen en siniestros viales, rescatando víctimas y asegurando las zonas afectadas; y participan en rescates de todo tipo, incluyendo personas atrapadas en estructuras colapsadas o animales en peligro. Además de estas intervenciones directas, cumplen un rol fundamental en la prevención, llevando a cabo campañas de capacitación y concientización ciudadana para mitigar riesgos y fomentar una cultura de la seguridad.

Durante el siglo XX, la organización de cuerpos de bomberos voluntarios se extendió por todo el país. En la década de 1960, el aumento en el número de asociaciones llevó a la creación de federaciones provinciales para coordinar mejor las actividades. Ya en 1954 se había formado la Federación Argentina de Asociaciones de Bomberos Voluntarios, y en 1988 se conformó el Consejo de Federaciones de Bomberos Voluntarios de la República Argentina como organismo de representación nacional. Diez años después, en 1998, la Ley 25.054 estableció criterios comunes para el sector en todo el país, fortaleciendo su estructura y operatividad.

No obstante, para que estos servidores públicos puedan desempeñar su labor con la máxima eficacia y seguridad, es imprescindible el apoyo constante de todos los sectores de la sociedad. Se trata de un servicio público de enorme valor, que requiere una inversión continua en equipamiento moderno, sistemas de protección individual y dispositivos de seguridad. Por ejemplo, existen equipos con tecnología robótica que reducen la exposición de los bomberos en incendios peligrosos, pequeñas cámaras de bolsillo que generan imágenes térmicas de alta resolución para identificar focos de calor o personas atrapadas, y dispositivos de detección de gases que permiten evaluar los riesgos a distancia. Esta fecha debe servir para valorar una tarea que exige sacrificio, vocación y una firme voluntad de servicio. Si bien el reconocimiento público es importante, el verdadero homenaje a estos hombres y mujeres debe traducirse en acciones concretas, como mayor apoyo institucional, formación continua, inversión en tecnología y, sobre todo, una sociedad más consciente y solidaria.

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