Intermedia, pero no tanto
El Chaco llegará hoy a la primera estación electoral de un año que tendrá solamente dos. Esta de hoy, para elegir diputados provinciales, y otra en octubre, para consagrar nuevos legisladores nacionales. Un menú frugal comparado con el de 2023, cuando hubo que ir cinco veces a las urnas por las elecciones PASO (hoy desactivadas) y el balotaje presidencial, más las correspondientes generales a nivel local y federal. El triunfo de Leandro Zdero en primera vuelta frente a Jorge Capitanich, en la puja por la gobernación, nos ahorró una segunda ronda que hubiera elevado a seis la cantidad de convocatorias a comicios.
Frente a aquello, lo de este calendario parece algo de muchísimo menor peso. Lo es, como suele suceder con las elecciones intermedias o "de medio término", en las que no se juegan cargos ejecutivos (presidencia, gobernación, intendencias), sino solo parlamentarios. Pero esa condición no les quita a estas elecciones un valor estratégico que, en realidad, es inevitable que posean. Una parada de esta índole pone en disputa menos espacios de poder y deja al margen a los de mayor importancia, pero siempre están, obviamente, a medio camino entre los resultados de dos años antes y un futuro próximo que a veces anticipan... y a veces no.

MÁS QUE DIECISÉIS
Como en 2023 y en otros capítulos menos rutilantes de la historia reciente, esta es de nuevo una pelea entre Zdero y Capitanich. Se repetirá en octubre si, como se dice y nadie desmiente, el exgobernador peronista vuelve a ser candidato, esta vez para buscar llegar al Senado de la Nación. Nada permite afirmar que estos muchachos no se verán nuevamente las caras en 2027.
Lo de hoy no es solamente elegir 16 diputados. Es, principalmente, tratar de instalar una tendencia para ese escenario mucho más aparatoso que se iluminará dentro de dos años. Es como el partido anterior a un Superclásico. El contendiente que gana ese compromiso previo llega entonado al choque. Pero en este caso la previa es entre los mismos clubes que entrarán al césped en 2027 por la gobernación, el premio mayor.
En su rincón, Zdero espera un respaldo contundente que le sume aguante legislativo, pero, sobre todo, busca dejar la imagen de que 2027 es un match liquidado. Enfrente, Capitanich quiere arruinar la fiesta. No se delira con una victoria, pero sí con una derrota de margen ajustado, que por un lado indique que el oficialismo no logró crecer luego de 2023 y que por otro genere la impresión de que el PJ está vivo para la próxima final.
Todo eso tiene números, y allí sí 16 se vuelve una cifra determinante. Mejor dicho, se vuelve clave -para los actores principales- como repartirá la ciudadanía esos dieciséis escaños hoy. Cualquier variante distributiva tendrá una lectura diferente. Lo veremos esta noche. Alguien estará muy contento y alguien quedará muy herido. A menos que se dé esa extrañísima situación, difícil de encontrar en la historia, de un resultado que conforme a todos. Lo más parecido a eso suele ser el "resultado "abierto", es decir uno de esos que deja a todos con algo de lo cual presumir públicamente y con algo que maldecir a puertas cerradas.
LOS ANTECEDENTES
Las elecciones intermedias, en ese sentido, dibujan en nuestra provincia, desde la restauración democrática de 1983, una curva azarosa. En el 85, Florencio Tenev, el dirigente peronista que fue primer gobernador del Chaco tras la dictadura, tuvo el trago amargo de una caída en las legislativas de ese año. La UCR se benefició con la tracción que significaba aún la figura de Raúl Alfonsín en la presidencia de la Nación. El resultado entusiasmó a los radicales, pero en el 87 el PJ retuvo la gobernación, con Danilo Baroni como candidato. El alfonsinismo sufría una dura derrota a nivel nacional.
Baroni, en cambio, logró en el 89 un resultado legislativo favorable, subido a la ola que entronizó a Carlos Menem como nuevo presidente. Y, sin embargo, eso no evitó que en 1991 el justicialismo del Chaco sufriera el traspié más asombroso de su existencia, cuando un partido local, de apenas dos años de existencia, le quitó el invicto y lo desalojó del poder. Fue una definición agónica, por un puñado de votos. El coronel José Ruiz Palacios, exinterventor militar de la provincia durante el tramo final de la dictadura, lograba convertir en gobernador a Rolando Tauguinas, su exministro de Salud.
La alegría le duró muy poco a Acción Chaqueña, la fuerza en cuestión. Se derrumbó con la misma velocidad con la que alcanzó la cima. En 1993 perdió las legislativas por amplio margen. También cayó en la elección de constituyentes de 1994 y en el 95 tuvo que dejar la Casa de Gobierno. El peronismo, que daba por seguro su regreso, de nuevo quedó en el llano. El radical Ángel Rozas venció a Tenev en un balotaje dramático.
ERAS
Comenzaron entonces las "eras" en el Chaco. Rozas abrió la del radicalismo, que acabaría durando doce años. En todo ese trayecto, nunca perdió una elección general. Ni las de medio término ni las renovaciones gubernamentales de 1999 (en la que logró su reelección, venciendo a un joven Capitanich) y 2003 (ganada por Nikisch, también sobre Capitanich).
Rozas recién mordió el polvo en 2007, cuando Capitanich descubrió que, efectivamente, la tercera es la vencida. El exgobernador buscaba otro mandato y "Coqui" parecía pan comido. JCM dio el batacazo e inició su propia era.
Capitanich tampoco perdió elecciones intermedias ni las renovaciones del Poder Ejecutivo: en 2011, superando a Nikisch; en 2015, con Domingo Peppo de candidato y dejando en el camino a Aída Ayala; en 2019, nuevamente con él de postulante, logró así su tercer mandato contra Carim Peche. En este período, el Frente Chaco Merece Más sí perdió un par de elecciones PASO. Las de 2021 pusieron al entonces oficialismo diez puntos porcentuales por debajo de la coalición liderada por el radicalismo. Y aunque en la general posterior el kirchnerismo provincial consiguió dar vuelta el resultado, quedó expuesta una vulnerabilidad que acabaría volviéndose boleto de ida en 2023.
BAJO LA LUPA
Los resultados de hoy serán material de análisis a nivel nacional. El turno electoral tempranero del Chaco acentúo el interés por una experiencia que combina muchos factores que también están presentes en la disputa política nacional. Se podrá ver, por ejemplo, qué tanto pesan en el ciudadano el pasado y el presente, con sus ingredientes tan diversos.
Será interesante ver, además, cuál es el grado de presentismo en las urnas y qué niveles alcanzan expresiones tradicionales de malestar con el sistema como los votos nulos y en blanco, además del papel de las terceras fuerzas, que podrían manotear una o dos bancas a pesar de la polarización buscada por los dos sectores con mayor capacidad de fuego.
Hacia la noche sabremos con qué ánimo llegaron los electores a los cuartos oscuros, y mañana la vida será más o menos la misma de siempre para casi todos.










