Más de 120.000 kilos de metal robado: la caída de "El Gordo"
La Policía bonaerense realizó allanamientos y arrestó a ocho sospechosos, entre ellos al supuesto jefe de un esquema clandestino de compra.
La Policía Bonaerense allanó este viernes 14 objetivos y arrestó a ocho sospechosos en la zona Oeste del conurbano, en un operativo en el que los investigadores de la Superintendencia de Planeamiento y Operaciones encontraron casi $10 millones en efectivo.

Pero esta redada no se trató de dinero, sino de verdadero metal pesado: se secuestraron 4000 kilos de cobre en cables y filamentos, 621 kilos de monedas de curso legal, 22.680 kilos de metal compactado, 2342 kilos de aluminio, también compactado en bloques y, lo más llamativo de todo, 95 toneladas de cables que pertenecerían a la empresa Edenor, un lote valuado por investigadores en casi un millón de dólares.
Sobre esta montaña de 123 mil kilos se sienta Miguel Antonio A., "El Gordo", aprehendido en la jornada, presunto regente de una metalera ubicada junto con una iglesia evangélica en la calle Carlos Casares, zona de Rafael Castillo, el presunto jugador clave de un negocio clandestino en alza, una marca del delito de época.

El robo de cables es parte frecuente del menú diario del delito desde hace un tiempo, entre las muertes de la pobreza desesperada en puntos como Bahía Blanca y Rosario y el ingenio del hampa, con falsas cuadrillas de empresas energéticas o de telefonía que atacaban en el AMBA o La Plata. En julio de 2024, seis delincuentes llegaron incluso a simular una obra pública en el centro de San Martín para llevarse quince trozos de cable subterráneo de alta tensión. Una jugada idéntica se intentó la semana pasada en La Plata, con ladrones que habían impreso uniformes de la firma Movistar.
Así, el cirujeo de cables y picaportes comenzó en las metaleras -donde un kilo de cobre se pagaba $8000 un año atrás- con el robo a gran escala. Ciertos investigadores comenzaron a sospechar una intersección, un cambio: el robo hormiga daba paso al crimen organizado. "El Gordo", para empezar, estaba registrado en los rubros chatarreros de la ex AFIP.
Todo era de una prolijidad notable en el lugar. Allí, las bolsas con restos se mezclaban con las máquinas de fundición y con grandes compactadoras, con camiones a la vista y lingotes de cobre producidos en el lugar, con operarios que trabajaban con equipo de protección.










