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Solidaridad ante las necesidades

Estudiantes del Instituto Sarmiento preparan la merienda gratis para sus compañeros

Muchos estudiantes salen de sus trabajos y tienen que emprender viaje para capacitarse, sin poder pasar a almorzar o merendar. El apremio del escaso tiempo y a veces la falta de recursos planteó una problemática que la solidaridad supo dar respuesta rápidamente.

Desde el centro de estudiantes de la institución educativa que ofrece 6 profesorados de manera gratuita explicaron a NORTE que en una oportunidad una alumna se descompensó porque no almorzó. Un profesor notó la situación y propuso la posibilidad de hacer una colecta para ofrecer una merienda, a disposición de aquellos que por diferentes motivos no pudieron acceder a la colación. 

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Una merienda que une y transforma

La tarde chaqueña encuentra a decenas de estudiantes cruzando los pasillos del Instituto Superior Domingo Faustino Sarmiento, en Resistencia, con el cansancio propio de jornadas largas, a menudo repartidas entre el trabajo y el estudio. En ese ir y venir, una propuesta sencilla pero poderosa se abre camino gracias al esfuerzo colectivo: el centro de estudiantes impulsa la merienda gratuita para todos los alumnos que forman parte de la institución.

"No es fácil llegar a clase cuando venís directo de trabajar o de hacer prácticas. A veces hasta te descomponés porque no llegaste a comer algo", cuenta Germán, presidente del centro, mientras acomoda donaciones de té y galletitas en una mesa preparada para la ocasión.

Solidaridad ante las necesidades: una merienda que une y transforma ☕🍪

Por su parte, Florencia, estudiante avanzada del profesorado de Nivel Inicial, participan con entusiasmo: "Quienes venimos del trabajo directo, o varios que son madres y padres, necesitamos recuperar energía. La merienda es un pequeño gran alivio. Más todavía porque aquí el quiosco cuesta y no todos pueden pagar cada día", resumen entre mates y risas.

La solidaridad es el motor. Para facilitar el acceso, nadie paga por el agua para los termos, pero quienes pueden aportan yerba, té, azúcar, galletitas o pororó. Así, la merienda crece con la colaboración espontánea y la donación de estudiantes y hasta docentes. "A pulmón", enfatizan orgullosos. La cooperadora también aportó una pava eléctrica, vital para la logística diaria.

El compromiso va más allá

Además de movilizarse para que los cursantes de las carreras tengan una taza caliente y algo para ‘picar’entre clase y clase, desde el centro comenzaron a recolectar apuntes usados de años anteriores para ofrecerlos a quienes los necesitan, conscientes de que las fotocopias son un gasto difícil para muchos. Seleccionan, acopian y arman materiales en el centro de estudiantes, para que nadie quede sin recursos para seguir estudiando.

Melany, otra integrante, destaca: "Nos dimos cuenta de que hacía falta algo tan simple como papel higiénico, toallas femeninas o un botiquín. Ahora, parte de las donaciones que recibimos sirven también para esos insumos esenciales".

Rosa, estudiante de tercer año, cuenta que ella y muchas como ella comienzan la jornada a primera hora, trabajan todo el día y estudian hasta altas horas de la noche: "No alimentarse bien te deja sin fuerza. Por eso colaboro y voy a seguir haciéndolo".

El centro de estudiantes se convirtió en mucho más que una comisión administrativa: es una red de apoyo concreta, una muestra de lo que puede lograr el compromiso y la empatía entre pares. Quizás la merienda parezca un gesto sencillo, pero es, al mismo tiempo, símbolo de lucha y de esperanza para todos los que, con esfuerzo, construyen su futuro en el Chaco.

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