Resistencia31°Min. 21° • Max. 31°
Opinión

No todas las voces vienen de Dios                  

Millones de personas a diario se interesan sinceramente y buscan conocer la voz de Dios, y en esa búsqueda, se refugian detrás de líderes que teóricamente les ayudarían a encontrarla. Pero en ese  genuino intento depositan su confianza en fuentes de información que pueden ser equivocadas y que los podría conducir a lugares no apropiados. Conociendo esta posibilidad, muchos se preguntarán ¿cómo puedo encontrar la voz de Dios? ¿Dónde debería buscarla?  

biblia 1.jpg

Parece verdad, pero no lo es

Antes de cualquier análisis, siempre deberíamos recordar la advertencia bíblica que señala que el mismo enemigo de Dios se disfraza de ángel de luz para intentar engañar aún a los escogidos. Los escogidos son aquellos que por decisión propia ya han escogido seguir a Jesús, pero que aun así deberán sortear el engaño. 

Cuando Jesús, en su ministerio, se retiró al desierto para orar durante cuarenta días, se le acercó el diablo y con pasajes bíblicos intento engañarlo. Sin embargo con las mismas Escrituras le refutó y lo desenmascaró, y tuvo que retirarse. Algunos líderes espirituales utilizan las Escrituras –fuera de contexto– y engañan a millones y millones de creyentes, haciéndoles creer que forman parte del cristianismo.

Estar siempre alerta

Por ese mismo motivo todo creyente genuino siempre debería estar alerta a cualquier estrategia que, aunque parezca genuina, proceda del mundo de las tinieblas. 

En relación con ello, el apóstol Pedro enseñó a la iglesia primitiva que en el texto bíblico"tenemos la palabra profética más segura, a la cual hacen bien en prestar atención como a una lámpara que brilla en el lugar oscuro…"

Se refiere a que la palabra profética más segura para los cristianos es la misma voz de Dios plasmada en las Escrituras, que permite a su pueblo instruirse. En tal sentido, el autor del libro a los Hebreos, en el Nuevo Testamento, indica que"Dios, habiendo hablado muchas veces y en muchas maneras en otro tiempo por medio de los profetas; en estos postreros tiempos nos ha hablado por medio de su Hijo Jesucristo..."

Enseñar conforme a la verdad

Por lo tanto, teniendo en cuenta esta recomendación apostólica, si alguno habla dentro de la iglesia, debe hablar conforme a las palabras de Dios y no conforme a opiniones personales, que en la mayoría de los casos son solamente expresiones de deseos no bien orientadas.

En la iglesia el centro es Jesús, y solo el Espíritu Santo enviado por él tiene facultades para guiar a los creyentes; porque desde el punto de vista bíblico no existe ningún otro nombre dado a los hombres que pudiera ejercer dicho rol.

Los agregados a este mandato bíblico solo son argumentación humana carente de todo valor espiritual; a tal punto, que, conociendo Dios el espíritu del hombre, ha dejado establecido que no se puede quitar ni agregar nada a lo que ya está escrito. Con la severa advertencia que dice:"si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro. Y si alguno quitare de las palabras del libro, Dios quitará su parte del libro de la vida y será lanzado al lago de fuego".

Doctrinas que son herejías

En las distintas versiones del cristianismo el hombre se ha encargado de eludir el cumplimiento de temas bíblicos centrales, que por su repetición se han convertido en doctrinas heréticas. En especial aquellas donde el humanismo dentro de la iglesia suplantó la sana doctrina por enseñanzas impulsadas desde el mundo que han deteriorado lo genuino.  

En definitiva, como respuesta al interrogatorio inicial, la voz de Dios se la encuentra cada vez que el lector de la Biblia eleva su condición a la de escudriñador; es decir, estudiar las Escrituras con atención y cuidado para comprenderlas a fondo y obtener conocimiento y descubrir la verdad.

Ahora bien, antes de iniciar este proceso de escudriñar, es necesario pasar de la condición de criatura de Dios, a la de hijo de Dios. Criatura son todos los seres humanos, pero hijos solamente aquellos que aceptaron a Jesús como salvador personal. Eso significa aceptar que la muerte y resurrección de Cristo quita los pecados del mundo.

Nacer de nuevo

A esa manifestación de fe se la conoce como el "nuevo nacimiento", ya que la persona nace desde el punto de vista espiritual y puede, a partir de ese momento, interpretar las Escrituras. 

Vivimos tiempos donde la herejía, por repetición, se ha convertido en algo desapercibido para el común de la gente, y si el creyente no reacciona será arrastrado por esa ola. Es momento de escudriñar las Escrituras para saber quién enseña la verdad.

Temas en esta nota

Más de Biblia+ Ver todas
Te puede interesar