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Cómo impacta en el aprendizaje

La escasez de libros en los hogares argentinos

Casi seis de cada diez niños en Argentina crecen en hogares con menos de 20 libros. El dato, revelado por un relevamiento de Argentinos por la Educación, prende una luz de alarma sobre el acceso a la lectura durante la infancia y su influencia en el desarrollo educativo.

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   En vísperas del Día Internacional del Libro, que se celebra el 23 de abril, la organización difundió un análisis basado en los cuestionarios del Operativo Aprender 2023, respondidos por estudiantes de sexto grado de primaria. El objetivo: indagar sobre el vínculo entre los niños y los libros.

   Los resultados muestran una situación preocupante. A nivel nacional, el 13% de los alumnos asegura no tener ningún libro físico en su casa, mientras que el 24% posee entre 1 y 5 ejemplares. Un 22% tiene entre 6 y 20 libros, el 16% entre 21 y 50, el 9% entre 51 y 100, y sólo un 16% supera los 100 volúmenes.

Desigualdades por provincia

   El acceso a libros varía significativamente según la provincia. En Formosa, el 73% de los chicos vive en hogares con menos de 20 libros. Le siguen Santiago del Estero (68%), Corrientes, San Juan y Chaco (67%), La Pampa (66%) y Mendoza (65%). Estas cifras reflejan desigualdades estructurales que también afectan el desarrollo lector.

   Para Federico del Carpio, coordinador de Políticas Educativas de Argentinos por la Educación, el panorama plantea desafíos urgentes: "Contar con libros en cada hogar es una condición necesaria —aunque no suficiente— para fomentar el hábito y el deseo de leer". 

  Además, subraya que la responsabilidad principal recae en el Estado, aunque "el compromiso cotidiano de las familias puede marcar una gran diferencia". En este marco, recordó la Campaña Nacional por la Alfabetización #QueEntiendanLoQueLean, impulsada tras conocerse que la mitad de los estudiantes de tercer grado no comprende lo que lee.

Libros, aprendizaje y rendimiento escolar

   La presencia de libros físicos en el hogar no es un dato menor. Según un estudio de la OCDE basado en los resultados de PISA 2018, los estudiantes que tienen libros impresos en casa y leen en papel obtienen mejores puntajes en comprensión lectora que quienes leen principalmente en pantallas o lo hacen con poca frecuencia.

  El informe también advierte que la cantidad de libros en papel ha disminuido, sobre todo en hogares con menores ingresos, acentuando la brecha educativa.

   La experiencia material del libro también cuenta. "Tocar, oler, pasar las páginas, mirar ilustraciones... todo eso despierta curiosidad. Y esa curiosidad lleva a leer", explica Andrea Olmedo, docente. "Los libros tienen ese ‘no sé qué’ que atrapa, aunque sea por un ratito. Y ese ratito, con el tiempo, puede convertirse en mucho más".

   Según Olmedo, la lectura enriquece el vocabulario, estimula el pensamiento crítico y permite cuestionar prejuicios. "Leer es un acto revolucionario que nace de la simple curiosidad", concluye.

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