Café Bar Sorocabana
Estaba ubicado en la esquina de Juan B. Justo y Rawson, hoy Frondizi.

En 1937, se transfiere la propiedad a López Cano, español de origen, en 1938 inicia la demolición de la antigua edificación y comienza la construcción del actual edificio (Art Decó), a cargo de constructor Lamberto Perini con posterior refacción a cargo de Ubaldo Zuliani.
Un edificio muy moderno para la época: gran salón esquina y dos salones más hacia ambos costados. Transformándose la propiedad en distintas unidades funcionales destinadas a viviendas y locales comerciales, en donde funcionaron distintos comercios, bares, una sastrería, una librería, una óptica, un banco, etc., siendo el más recordado, el Bar Sorocabana, que se instaló en esta equina, entre los años 1940 y 1970 aprox. Este negocio fue en primer lugar propiedad de la firma comercial nacional "Café Sorocabana", hasta el año 1948, lo compran Andrés Tranchet y Guillermo Scordo.
Este tradicional bar quedo en el recuerdo popular. Fue un punto neurálgico de la ciudad, que iba creciendo a pasos agigantados. Este gran salón, con mostradores de mármol, un recipiente de aluminio tipo cacerola y varias cafeteras donde se preparaba el café a baño maría (no el tradicional de máquina exprés). Con mesas redondas, de mármol verde de 0,50 m de diámetro, con un aro de metal. Sillas tipo sillones con respaldo y apoyabrazos, tapizadas en cuero. Todo bien dispuesto para la buena atención contiguo al salón había una habitación amplia, para tostar el café y guardar las bolsas de los granos en crudo, que traían de Brasil.
La caja de cobros siempre estaba atendida por sus dueños Tranchet y Scordo y en algunos otros horarios lo hacía el señor Guerrero. Algunos de los habitués infaltables eran: el Turco Zain, Leonardo Lionka, Eduardo Orcola, El Turco Bembunam, Tatalo Domínguez, Luis Bártoli, los hermanos Pepe y León Bentolila Poén Alarcón; Alberto Arditti, el ingeniero Dardano, el Ruiz Díaz, Jacobo Filkestein, José Molfino Venere, Alberto Danuzo, Edgardo Valdez, Fernando Ortiz, Coco y Walter Ruiz, Juan Sobrado, Guito, Juan Carlos, Toto y Nuny Torresagasti, Osvaldo Pérez, Dr. Italo Chiapello, Julio Palmer, Novoa, Los Doctores Lataza, Serrano y Gerardi, Armando Anello, el doctor Pipo Reggiardo, y tanos otros más.
La vida y milagro de Resistencia formaban parte de la charla diaria. Todos tenían un sobrenombre. Los dichos y anécdotas eran comentados en el Sorocabana. La clientela estaba conformada por comerciantes, profesionales, artistas de varios rubros y bohemios. También algunos buscas y nunca faltaba el que se dedicaba a colocar dinero en préstamo con cheque haciéndolo endosar por alguna persona solvente, como garantía. Un clásico del bar era el Perro Fernando, que desayunaba café con medias lunas, con el Dr. Reggiardo, su médico personal y amigo.
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