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Aumentaron casos de sarampión en el país

Según el Ministerio de Salud de la Nación, se ha registrado un incremento del 28% en casos de sarampión en apenas dos semanas, con 18 contagios confirmados en lo que va del año. El brote se concentra principalmente en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) y en la provincia de Buenos Aires. De ahí que la prevención, y en particular la vacunación, se vuelva una prioridad impostergable para evitar una propagación más amplia.

El sarampión es una enfermedad viral altamente contagiosa, capaz de transmitirse por el aire a través de pequeñas gotas de saliva que una persona infectada expulsa al toser o estornudar. Es decir, no se requiere un contacto estrecho para que el virus se propague. Dicho de otra manera, basta con estar en un ambiente cerrado donde haya estado un infectado hasta dos horas antes para quedar expuesto al virus.

La enfermedad afecta a personas de todas las edades, aunque es especialmente peligrosa en menores de 5 años y en personas desnutridas, quienes tienen mayor riesgo de desarrollar complicaciones graves. Estas pueden incluir neumonía, convulsiones, ceguera e incluso meningoencefalitis, que puede dejar secuelas neurológicas permanentes o causar la muerte. Por lo tanto, no se trata de una enfermedad "leve" ni "del pasado", como algunos todavía creen erróneamente.

Además, el hecho de que cuatro de los pacientes confirmados en el brote actual no tengan nexo epidemiológico conocido —es decir, que no se sabe de dónde contrajeron el virus—, indica que el sarampión ya circula comunitariamente en el país. Esto implica un riesgo alto de que más personas, especialmente aquellas no vacunadas, puedan infectarse. Por otro lado, algunos casos fueron importados, como el de un turista que había viajado a Tailandia y que introdujo un genotipo distinto del virus, lo cual evidencia la vulnerabilidad que implica el tránsito internacional en un contexto de baja cobertura vacunal.

La herramienta más eficaz para frenar este brote es la vacunación. La vacuna triple viral —que protege contra sarampión, rubéola y paperas— forma parte del Calendario Nacional de Vacunación. Todas las personas desde el año de vida deben tener el esquema completo: de 12 meses a 4 años se requiere una dosis, mientras que desde los 5 años en adelante, deben tener al menos dos dosis aplicadas después del primer año de vida o contar con serología positiva.

Dicho de otra manera, el sistema inmunológico necesita estar "entrenado" con la vacuna para poder defenderse del virus. Esta protección no solo es individual, sino colectiva. Cuando la mayoría de la población está inmunizada, se interrumpe la cadena de transmisión del virus. A esto se lo conoce como "inmunidad de rebaño". Sin embargo, si la cobertura desciende —como viene ocurriendo en muchos países desde 2023—, el virus encuentra espacios donde circular libremente.

Es importante destacar que no existe un tratamiento específico para curar el sarampión. Solo se pueden aplicar medidas de sostén para aliviar los síntomas o tratar sus complicaciones. De ahí que la prevención —y más precisamente, la vacunación— sea fundamental.

Además, la rápida propagación del sarampión se debe a que es una de las enfermedades más contagiosas conocidas. En efecto, una persona infectada puede transmitirla a entre 12 y 18 personas susceptibles. Por lo tanto, si no se actúa con rapidez, el brote actual podría escalar y afectar a miles.

Frente a esta situación, el Ministerio de Salud convocó a sociedades científicas como la Sociedad Argentina de Vacunología y Epidemiología (SAVE), la Sociedad Argentina de Medicina (SAM) y la Sociedad Argentina de Infectología (SADI), para coordinar estrategias de respuesta. No obstante, especialistas han advertido que existen desafíos logísticos, como la falta de abastecimiento suficiente de vacunas triple y doble viral en algunas jurisdicciones. Esto limita la capacidad de llegar a toda la población objetivo.

Por otro lado, los equipos de salud deben estar especialmente atentos a la aparición de síntomas: fiebre alta, tos, conjuntivitis, manchas blancas en la boca y exantema (erupciones en la piel) son señales de alarma. Los padres deben consultar al médico de inmediato si observan alguno de estos signos en sus hijos.

El país enfrenta un momento clave en la lucha contra el sarampión. La única forma de contener el brote es garantizar el acceso a la vacunación y reforzar la conciencia pública sobre su importancia. La vacuna salva vidas. Es segura, gratuita y está al alcance de todos.

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