Boliches de Resistencia de los años 70

Los boliches de los años 70 fueron Castejón y Mataró (más tarde María Castaña y Kartuz) en la calle Güemes al 240, uno frente al otro.
Castejon de Cucher y Vargas. En el pasaba los discos otro gran Disc Jockey Carlitos Zotelo (traía la fama de haber trabajado en Keops, de Carlos Paz) secundado por, el artista plástico Taqui Sánchez y Panchi Ferreyra. Sobre la pista había un puente para pasar del otro lado. En una oportunidad actuaron los legendario Plateros, con su famoso Only you y otra de las figuras que canto fue Silvana di Lorenzo. La anécdota pasó porque se cortó la luz y siguió el espectáculo cantando a capela, a la luz de un sol de noche, demostrando profesionalismo y una excelente voz.
Mataro y Kartuz de Titin Benítez y el Víbora Aguilar al lado del Cine Biógrafo, acompañados por Luis Bombilla Torresagasti.
Totem y más tarde Briket frente a la Fiat por Julio a Roca al 450, típico boliche intimista o mejor dicho de Trampas.
Ya en otro nivel estaba Casablanca, por la Av. 9 de Julio al 2000, era una casa transformada en boliche, de Lucho Ayala, que al tiempo armó otro a unos metros de este, ya hecho con formas de boliche que se llamó Jaki`O.
En el mismo nivel y con las mismas características, pero con mejor ambientación, estaba Otelo de los Pablo, en Monteagudo y avenida Paraguay, noches de lujuria mesclados con Sodoma y Gomorra, eran sus características, las mujeres eran una simbiosis de diosas y pantera.
En los años ochenta un boliche que hizo historia, fue Life de Titin Benítez, Wilson Gamundi e Ismael Rojo Guiñazu, (al poco tiempo quedó como único dueño Ismael), en donde se encontraba el bar Belén, el estilo fue totalmente distinto a sus antecesores y con un muy buen gusto, tenía una mescla de bar y boliche que lo hacía más ameno. Contaba como novedad con dos mesas de Pool, que se pusieron muy de modas, a la entrada y en todo el frente, la barra y la confitería propiamente dicha y a la izquierda la pista de baile, donde después de un café, unos whiskys y varios brindis, la pista pasaba a ser un lugar de desenfreno.
Al lado de Life estaba Catalina de Titin Benítez, un bar al estilo de Titin hecho con poco recursos y mucho ingenio, lo más característico fueron los asientos de fardos de alfalfa. Donde en una noche se presentó Fito Paez.
Y muchos más que faltarán en esta descripción.
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