Resistencia22°Min. 18° • Max. 23°
¿Alcanza con el FMI?

Milei, acuerdo con el Fondo y la reacción del mercado

Justo cuando el agua ya le llegaba al cuello al gobierno, quedó confirmado el acuerdo a nivel técnico con el Fondo Monetario Internacional (FMI), pendiente ahora de su aprobación por parte del Directorio.

milei georgieva.jpg

   Según trascendió, ese trámite se cumpliría este mismo viernes y gatillaría un primer desembolso de u$s 12.000 millones, un inusualmente elevado 60% del paquete de 20.000 millones. A medida de los deseos de Javier Milei y Toto Caputo.

   La versión había trascendido horas antes, en plena rueda financiera, pero no alcanzó para aliviar el impacto del mal tiempo global sobre los activos nacionales. A la espera ahora de lo que ocurra en la jornada de hoy, eso suscitó la pregunta sobre si lo que se consideraba suficiente hasta hace poco para restaurar la calma aún lo sigue siendo. El mercado tiene desde hoy la palabra.

   Las acciones argentinas recuperaron parte del valor perdido mientras Wall Street hacía lo propio, pero incluso en esa parte positiva de la jornada los tipos de cambio negociados en bolsa se mantuvieron sostenidos –sólo cedieron sobre el cierre merced a la intervención oficial–, y el riesgo país no dejó de coquetear con los 1.000 puntos básicos, barrera psicológica que en un momento llegó a atravesar.

   El día, como ya es habitual incluso en temporada alta de la soja, finalizó con nuevas ventas y pérdida de reservas para el Banco Central.

¿Confianza o desconfianza?

   Ahora que se sabe concretamente que el FMI acercará dinero fresco para reforzar las reservas llega la hora de la verdad. Ese aporte implicará un sinceramiento del dólar –se verá si antes o después de las elecciones legislativas–, facilitará –más allá de los efectos socialmente nocivos de la devaluación– que la Argentina vuelva a acumular reservas y debería asegurar los recursos para pagar deudas a varios meses vista. ¿Por qué, entonces, se sostuvo ayer la desconfianza? Los especialistas se mostraron intrigados.

   Una respuesta muy relevante pasa por el clima financiero internacional, envenenado por la guerra comercial y monetaria declarada al mundo por Donald Trump. Sin embargo, el componente de nuestra propia crisis pesó fuerte y se tradujo en un comportamiento sostenidamente bajista del peso y los bonos.

   ¿Será que el mercado esperaba hechos concretos –la llegada del dinero– antes que palabras y más palabras? ¿Tal vez incide la incertidumbre que persiste sobre el esquema cambiario posterior a la aplicación de acuerdo, así como a sus fases y ritmos probablemente atados a las conveniencias electorales del oficialismo? Naturalmente: con el acuerdo se acerca la hora de la verdad para el dólar y hasta conocerla, los importadores acelerarán sus compras y los exportadores demorarán sus ventas.

   Un dato interesante respecto de esto último es lo que surge de la última edición del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), la encuesta mensual que el Banco Central realiza entre analistas clave.

   "Para diciembre, el conjunto de participantes pronostica un tipo de cambio nominal de 1.253 pesos por dólar. La variación interanual esperada se ubicó en 22,8% a diciembre de 2025, 7,6 puntos porcentuales por encima del REM previo", señala. Ya nadie cree en el crawling peg del 1% mensual y la expectativa de devaluación del peso en el mercado oficial crece, aunque aún no demasiado. El mercado no ve cerca el fin del cepo, ni siquiera con el concurso del Fondo.

   Igual faltan precisiones. ¿Lo que parecía suficiente antes del estallido del Arancelazo lo seguirá siendo? Desde hoy, la respuesta.

Cambia, todo cambia

   El mundo está cambiando, pero no se sabe con precisión en qué sentido, por lo que manda una incertidumbre enorme.

   Aunque el entuerto comercial se resuelva finalmente con negociaciones más o menos razonables entre Estados Unidos, China, la Unión Europea (UE), Japón y otros jugadores importantes, hay en ciernes todo un cambio de alineamientos geopolíticos debido ya no a la percepción, sino más bien a la evidencia de que Washington ha dejado de ser confiable para casi todos los países que hasta ahora se consideraban sus aliados.

   Tan de fondo como eso, hay que registrar el cambio de patrón monetario que Trump desea revertir o al menos demorar, pero que tal vez termine de precipitar en contra del dólar y a favor del yuan –tanto en su variante física como digital– como nueva moneda de intercambio global. No por nada Pekín reaccionó ayer contra la exigencia de Estados Unidos de que Argentina empiece a desmontar el swap cambiario –para ese país, un mecanismo de financiación de exportaciones– como contrapartida de su apoyo en el FMI. El país de Milei es una rara avis.

   "El intercambio de divisas entre China y la Argentina contribuye a la estabilidad económica y financiera del país y es bien recibido por el gobierno argentino. Instamos a EEUU a que adopte una perspectiva correcta y comience a pensar en cómo puede contribuir al desarrollo de los países de América Latina y el Caribe", recordó el vocero del gobierno chino.

Sé que te excita pensar hasta dónde llegaré

   La crisis global tiene rumbo imprevisible. Después de varios palazos al hilo, Wall Street rebotaba ayer, tanteando un piso para las cotizaciones. Sin embargo, todo se dio vuelta cuando Trump respondió con un nuevo arancel del 50% a la decisión de Pekín de no dar de baja el 34% recíproco que había aplicado en la víspera. De ese modo, los productos chinos tienen desde ahora y hasta nuevo aviso una imposición del 104%, lo que equivale a un cierre del mercado estadounidense para ellos.

   Si el régimen chino ya había dado un indicio en la víspera de la posibilidad de apretar el "botón nuclear" de la devaluación de su moneda, ayer dejó, con otro encaloncito ascendente, una nueva muestra gratis.

   Una devaluación realmente importante del renminbi/yuan podría ser devastadora para las monedas emergentes y en especial para el frágil peso argentino. Por ahora, afortunadamente, se trata sólo de avisos.

La sombra del Libragate

   La política también le quema en las manos al Gobierno. Mientras la CGT se preparaba para acompañar hoy, por fin, a los trabajadores jubilados en su protesta semanal contra el empobrecimiento al que se los somete y para el paro general de mañana, el Congreso volvió a mostrarle los dientes al Presidente. 

   Después de que el Senado marcara límites volteando el nombramiento por decreto de dos jueces en la Corte Suprema, le tocó ayer a la Cámara de Diputados crear una comisión investigadora del Libragate. La iniciativa le correspondió al bloque que responde a Facundo Manes, pero contó con el respaldo de un arco amplio de oposiciones.

   El asunto promete ruido del grande, sobre todo por el modo en que podría retroalimentarse con las novedades que arroje la causa penal que apura en Nueva York el exfiscal de ese estado Timothy Treanor, quien ha puesto en la mira al propio jefe de Estado por su promoción del negociado.

   El jefe de Gabinete Guillermo Francos y los ministros de Economía, Toto Caputo, y de Justicia, Mariano Cúneo Libarona, serán interpelados. En tanto, según cuenta Mauricio Cantando en Letra P, la sensible Karina Milei y el vocero-candidato Manuel Adorni serían llamados a declarar ante la comisión que se conformará el miércoles 23. Esto es relevante puesto que ambos son quienes más cosas tendrían para aclarar respecto de sus relaciones con los responsables operativos de la criptoestafa.

   Cabe recordar que la secretaria general de la Presidencia ha sido mencionada por diversas fuentes como una abrepuertas y una cajera del Gobierno. Si no se excusara de acudir por estar investigada por la Justicia, sería interesante escucharla pronunciar por primera vez en público algo más que frases sueltas y aprendidas de memoria.

   La política le dice a Javier Milei que está atenta a sus pasos. Y que si hasta hace poco todo parecía sonreírle, no existe ser en el mundo que tenga comprada la felicidad.

*Publicado en LetraP

Más de Nuevo endeudamiento con el FMI+ Ver todas
Te puede interesar