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Momentos difíciles en un escenario político y económico complicado

A los niños, se les cuenta una fábula en la una escoba y una pala, que fueron dejadas escondidas detrás de un contenedor de residuos. La escoba era altiva, orgullosa, pensaba que todo lo podía hacer sola. Y menospreciaba la ayuda ofrecida por la palita.

"Mi trabajo es mucho más importante que el tuyo. ¡No hay quién lo discuta!, por algo me eligieron los amos de la casa", insistía.

Una noche, hubo mucho viento y, a la mañana siguiente, aparecieron caídas todas las hojas y ramas secas de los árboles por todo el jardín. La escoba se levantó enseguida y empezó a barrer. Vanidosa y orgullosa, quiso hacer todo sola. Así, todas las hojas y ramas desparramadas por la tierra, fueron acomodadas en un gran montón; pero al no poder recogerlas para echarlas al contenedor, las dejó allí.

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- ¿Quieres que te ayude? - dijo la pala, ofreciendo su ayuda a la escoba a pesar de todos sus desaires. La escoba, que era muy soberbia, mirándolo con desprecio, no se dignó a contestarle.

Esa noche volvió el viento, y todas las hojas volaron de nuevo por el jardín, echando a perder el trabajo del día anterior. Así, pasaron tres noches de viento y de nuevo, a hacer de nuevo el trabajo.

Cansada, buscó a la pala para decirle que la ayude, pero la pala ya no estaba. La habían llevado a otra casa donde era más útil. Llegaron los dueños y encontraron desordenado y lleno de ramas el jardín. La escoba, fue despedida por sus amos. 

¿QUÉ HAREMOS?

Lo que se viene de aquí en adelante, a nivel país y por obviedad en el Chaco, estará impregnado de política partidaria al menos hasta las elecciones legislativas. Hay algunos dirigentes que piensan en las mesas de café que esto es crucial, como si algo va a ocurrir a nivel global, pero hablan en un lenguaje solo ellos entienden. Afuera, en la calle, la elección no significa nada. Es más, a los electores ni les interesa saber ni quienes son los candidatos a… ¿a qué?.

El hartazgo a un modelo político que se practicó durante décadas, catapultó a Javier Milei a la presidencia, pero esperando cambios profundos que aún no se ven.

¿Y en casa como andamos?. ¿Qué rol jugamos en el Chaco?. No admitir que estamos en una encrucijada, sería como querer tapar el sol con la mano. Hay un aparato productivo primario que está, tal vez como nunca antes, en un cuello de botella.

Está latente el temor que muchos pequeños y medianos productores queden al costado del camino. Y no es por capricho sino porque vienen de tres años de endeudamiento y de refinanciación de esas deudas. 

UN DRAMA CULTURAL: ESPERAR TODO DEL ESTADO

En tanto, y no de ahora, sino que esto viene desde hace varias décadas, profundizándose con los gobiernos de Domingo Peppo, Jorge Capitanich y ahora Leandro Zdero, que no se han aplicado políticas para que el productor pueda hacer un cambio en su matriz productiva.

¿Qué es eso?, se preguntará algún dirigente político sentado en una mesa de café en Resistencia. Eso significa que el Estado, equivocadamente, le dio semilla y combustible a los productores para que siembren un cultivo que es caro, no es rentable en pequeña escala como el algodón. 

Eso significó que el productor, por una cuestión cultural, ya no miraba al cielo esperando la lluvia, sino miraba los portales de noticias esperando qué anunciaban del gobierno.

Y cayó así en la trampa, esperando el pescado y no el reel para salir a pescar. Y eso implica que es necesario resetear la política productiva de esta provincia, que enciende la alarma porque centenares de chacareros ya están fuera del circuito comercial y productivo, sin acceso al crédito bancario. 

Para llevar a cambio una reforma agropecuaria, habrá que convocar, pero sin prensa ni fotógrafos ni camarógrafos, a los prestigiosos técnicos que hay en el Chaco, trabajando a campo, en el barro, en la polvareda, y a los productores.

¿Seremos capaces de hacer eso?. Pero solo escucharlos, sino poner en práctica lo que aporten, para que no pase como en gestiones anteriores que se les entregó a los ex gobernadores propuestas concretas pero prefirieron terminar sus recetas que les dieron efecto negativo.

Hay casi todo por hacer: No hay obras hídricas que garanticen que se pueda aprovechar y hacer buen uso del agua porque los productores no se ponen de acuerdo con la APA, y viceversa. Conclusión: casi nada concreto . ¿o lo van a desmentir a esto también?. 

Con un Milei tratando de pulverizar al INTA, aun hay posibilidades de sumar a sus cuadros en la necesaria reforma si queremos seguir hablando que el Chaco puede salir adelante.

MIENTRAS TANTO…

En el mientras tanto, es evidente que hay una desconexión entre la Nación y el interior del país en cuanto a lo que se produce. "Los medios nacionales solo muestran la cosecha de maíz y soja en Buenos Aires y Santa Fe, pero lo que ocurre en nuestra provincia pasa desapercibido", dicen los productores agropecuarios chaqueños.

Incluso, consideran que el gobierno nacional está mal asesorado. "El presidente Milei dijo en Expoagro que la superficie de siembra aumentó un 20%, lo cual no es cierto. Mientras tanto, en Argentina hay que importar soja de Paraguay por la baja producción local", señaló el agricultor Ernesto Ivan de La Tigra, observación que es compartida por la mayoría de los productores agropecuarios del norte argentino.

"La rebaja temporaria de retenciones fue una medida improvisada e inconsulta. Se necesita un enfoque más profundo para entender la realidad del interior productivo", agregó.

UN FUTURO INCIERTO PARA EL PRODUCTOR.

Sobre las próximas decisiones productivas, las opiniones son coincidentes: "Muchos productores intentarán sembrar de nuevo, pero todo dependerá de cómo superemos esta crisis. El trigo es una opción, pero personalmente me inclino por el girasol, que siempre ha respondido bien en nuestra zona".

La incertidumbre sigue siendo la gran preocupación del sector agropecuario chaqueño. Mientras los productores intentan reponerse, el acceso a financiamiento y un mayor compromiso del gobierno son claves para evitar que esta crisis se convierta en un golpe definitivo para el campo.

La caída de Vicentín

Ayer, la agroexportadora Vicentín, le dio un punto final –aunque aclara que de manera temporaria– a una etapa agónica al anunciar que el cierre de sus plantas ubicadas en Ricardone y Avellaneda.

Señala la empresa que esto es ante la imposibilidad de acceder a contratos de fazón en tiempo oportuno para cumplir con sus compromisos operativos.

Esta medida se siente en los productores chaqueños, ya que muchos de ellos esperan que se les abone sus acreencias por haber entregado soja en años anteriores, cuando la firma operaba fuerte en el mercado regional. Según se indicó, a los productores chaqueños Vicentín les adeuda 794.528.755 pesos.  Sólo a un puñado de productores de Presidencia Roque Sáenz Peña, la agroexportadora les adeuda 429.059.083 pesos a valores de hace cuatro años atrás.

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