El valor de la institucionalidad democrática
La institucionalidad democrática es el conjunto de instituciones, normas y prácticas que aseguran el funcionamiento adecuado de un sistema político democrático. Su valor radica en su capacidad para garantizar la estabilidad política, la justicia social y la libertad individual, elementos esenciales para el desarrollo de cualquier sociedad que se considere moderna y pluralista. A lo largo de la historia, el concepto de institucionalidad democrática ha sido comprendido como un sistema que sirve para estructurar la acción política y establecer los límites y controles necesarios para el ejercicio del poder. En este sentido, la institucionalidad democrática es un principio esencial para la convivencia y el bienestar de la ciudadanía.
Una democracia sólida no puede existir únicamente sobre la base de unas elecciones periódicas. Las elecciones son fundamentales, pero no son suficientes por sí solas. La democracia se institucionaliza a través de un entramado de reglas, leyes y procedimientos que garantizan la inclusión, la participación, la transparencia y el control del poder. Las instituciones democráticas, como el Poder Judicial independiente, el Parlamento, los mecanismos de control y los sistemas de rendición de cuentas, son las que permiten que el poder político se someta a reglas claras y sean sujetas a la fiscalización de los ciudadanos.
El viernes pasado, en una charla que ofreció en la Bolsa de Comercio de Córdoba, el expresidente Mauricio Macri dijo que le preocupa el rumbo institucional que está llevando adelante la administración libertaria. "La falta de apego a la institucionalidad comienza a afectar el plan económico", sostuvo el líder de PRO. No es la única voz que se pronuncia sobre el tema. El diputado nacional de Encuentro Federal Emilio Monzó, aseguró que el Ejecutivo nacional "lleva al país hacia una autocracia, que pone en peligro los pilares fundamentales de la República". El extitular de la Cámara de Diputados de la Nación durante la gestión de Cambiemos advirtió que la dinámica de la política sufrió un drástico cambio con Javier Milei, señalando que el mandatario de ultraderecha gobierna principalmente mediante Decretos de Necesidad y Urgencia (DNU), mientras que las leyes impulsadas por la oposición son sistemáticamente vetadas.
Al mismo tiempo, un estudio sobre el estado de la democracia en el mundo elaborado por la Universidad de Gotemburgo, en Suecia, alertó sobre la situación política y social en Argentina y señaló que el país se encuentra rumbo a convertirse en una autocracia. El dato surge del informe "Varieties of Democracy", que realiza un índice analizando la situación de los países de todo el mundo, el cual mostró que hay una tendencia al "debilitamiento de la democracia" a nivel global. Es importante recordar que el sistema de partidos políticos, los medios de comunicación independientes, la sociedad civil organizada y los mecanismos de participación directa como los referendos o las iniciativas populares, son también aspectos que dan forma a la institucionalidad democrática. Estos actores y herramientas aseguran que la actividad política se desarrolle con reglas claras y transparentes, y que los gobernantes rindan cuentas de sus acciones ante la ciudadanía.
El debilitamiento de las instituciones judiciales, el desprestigio de los partidos políticos, los ataques a la libertad de prensa y la manipulación de la opinión pública a través de trolls que operan en las redes sociales son problemas que comprometen la integridad de la institucionalidad democrática. En algunos casos, incluso, la emergencia de populismos autoritarios pone en cuestión los valores fundamentales de la democracia.
Es esencial, por tanto, que las democracias se renueven y fortalezcan continuamente, con la participación activa de la sociedad civil, de los medios de comunicación y también del sistema educativo. Las instituciones no son inmutables, deben ser defendidas y adaptadas conforme a los nuevos desafíos que presentan la globalización, las crisis económicas o las nuevas tecnologías de la información.
Una de las características más significativas de una democracia institucionalizada es su capacidad para proteger los derechos fundamentales de sus ciudadanos. El respeto a la libertad de expresión, la igualdad ante la ley, la libertad de asociación y la protección contra los abusos del poder, son elementos que dependen de una sólida institucionalidad. Las instituciones democráticas son el pilar sobre el que se asientan la justicia, la equidad, el respeto a los derechos humanos y la estabilidad política. La democracia no se agota en un acto electoral, sino que requiere de un sistema institucional robusto que proteja los valores fundamentales del Estado de Derecho.










