Cuando pase el temblor
"La sal no sala, el azúcar no endulza y el agua no moja"
La tierra productiva del Chaco está temblando por el intenso calor, la falta de lluvias y por la baja de los rindes y la calidad de lo poco que queda.

Créanme que esta narración es tan apocalíptica como real, que según los más experimentados productores, no se ve desde hace al menos 50 años.
Sequías hubo siempre, inundaciones también. Y de cada una de ellas los que trabajan la tierra, sean agricultores o ganaderos u horticultores, se levantaron.
Sin embargo, los productores agropecuarios de Chaco vienen de tres campañas adversas.
En la zona de Sáenz Peña, si hoy cayeran 250 milímetros de agua ---lo dicen los técnicos, no yo—que sería sólo para reponer el agua de constitución del suelo. Para reserva de humedad, ni hablar. ¿Se entiende de la gravedad de la situación?.
OTRO MUNDO QUE MIRA POR LAS REDES
En la ciudad, en tanto, en una mesa de café tal vez en esta semana haya dos opinólogos hablando de la realidad política y alguno verá la llovizna caer por la venta, y dirá: "los gringos se quejan de lleno".
Los gringos y criollos que pusieron su inversión bajo tierra, sumarán la tercera y hasta la cuarta campaña sin poder levantar cabeza. Ahora, lo más grave, es que ya no hay quien financie ni semillas ni insumos. Y si los que tienen "espaldas", por haber invertido más, sienten el impacto, ¿qué les espera a los pequeños y medianos productores que no son sujeto de crédito ni tienen más nada para poner en garantía?.
En ganadería, como es a largo plazo, el impacto de lo que ahora pasa, se sentirá en agosto y en el año que viene. ¿Quién fabrica los terneros?. La vaca. Y hasta a las vacas se las están vendiendo porque en los campos no hay pastos ni agua. Es decir, el panorama es oscuro, aún pensando en que puede llover esta semana.
ES LARGO EL TEMBLOR
A la hora de este análisis, le toca el turno al poder político, a la oposición y a todo el arco que depende de los recursos que el Estado distribuye. Muchachos: no hay recursos disponibles. Ni piensen en campañas ostentosas ni en actos multitudinarios donde gastarán millones de pesos en cantantes o bandas que solo le harán pasar unos minutos de alegría a los asistentes.
Ayer, en una recorrida por las calles de la ciudad Termal, cronistas de este diario observaban que hay cada vez más locales comerciales cerrados. Algunos, no tanto por la caída de ventas, sino porque no pueden pagar las facturas de la luz. Increíble. En cada local siempre hay uno, dos y hasta tres empleados. La fiesta del derroche la están pagando los laburantes y los que invierten en la rueda comercial local.
¿A dónde iremos a parar asi?. Todo se conjuga y termina siendo como que la sal no sala, el azúcar no endulza ni el agua moja.

La ola de calor, al quemar el maíz, la soja, el algodón, la horticultura deja a prestadores de servicios de cosecha con sus máquinas en los galpones. Se frena la actividad de los talleres, las gomerías, la metalmecánica. Al no haber producción tampoco habrá necesidad de tantos camiones. Y la cadena sigue, porque las agroveterinarias se van quedando sin clientes que les cumplan con los pagos. El comercio se achica y el efecto negativo sigue.
TARIFAS E…INGRESOS BRUTOS!
A todo esto, se suma en el caso del Chaco algo que sacude todas las estructuras y profundizará el impacto social: La enorme e impiadosa suba de los montos de las tarifas eléctricas. Ya hay locales comerciales cerrados a causa de esto. Los incrementos desmedidos tendrá un impacto muy fuerte, y eso se tiene que evaluar más allá de los discursos.
A la par, hay un tema recurrente: el pago de ingresos brutos. Ya hemos dicho en esta sección que Javier Milei parece dispuesto a ejecutar su política para ir eliminando los impuestos como el caso de los DEx a la soja. Pero poco se habla del rol que asumen las provincias porque en un Estado grande, ocioso, un alto porcentaje de coparticipa, y como estos irán cayendo, se va a profundizar la grieta entre el poder central (la Nación) y las provincias.
Los Ingresos Brutos nacieron en 1977, en la época de la dictadura militar con Rafael Videla, en la presidencia, en el mismo año en que nació el IVA.
Dieciséis años más tarde, cuando se firmó el Pacto Fiscal en 1993, bajo la presidencia de don Carlos Saul, se había hecho un compromiso de los jefes de estados provinciales de eliminar el impuesto a los ingresos brutos, pero no cumplieron.
Cuando ejercía la presidencia Mauricio Macri, en 2017, se firmó un nuevo pacto fiscal y hubo acuerdo para que en cinco años, las provincias hagan las rebajas de este impuesto. En 2020, Alberto Fernández había suspendido el impuesto por un año.
Es decir, que el tema de los ingresos brutos se lo viene planteando, prometiendo sin cumplir, y exponiendo de todas las formas desde hace 32 años.
La cuestión de fondo es que el ingreso bruto, cuando provincias como Chaco lo aumentan, también encarece a la economía local. Toda la cadena de comercialización de cualquier producto, lo termina pagando el consumidor final a quienes toda la cadena de intermediario le van haciendo el traslado de ese impuesto.
¿Y CUANDO PASE EL TEMBLOR?
Cuando pase el temblor, que no será pronto, veremos lo que la tempestad dejó: deudas, desequilibrios financieros, productores al costado del camino, políticos sin saber con cara salir a pedir votos.
¿Aprenderemos que la desunión, el individualismo, la voracidad del Estado por quedarse con más impuestos y con bancos que solo miran las tasas de intereses y no la visión de fomento productivo, nos llevan a esto?.
¿Aprenderemos que el asociativismo no está muerto?. ¿Entenderemos que es necesario unir a los dos mundos que dividen al Chaco, uno en Resistencia y el otro en el interior?.
Cuando pase el temblor, habrán quedado en pie los chaqueños de buena voluntad, los que se aparten de la astucia, la mediocridad y la avaricia de quienes piensan en sí mismos, y no en lo colectivo.










