Ciudades adaptadas al cambio climático
El temporal que afectó a la ciudad de Bahía Blanca confirma la necesidad de que las ciudades se adapten al cambio climático a través de obras de infraestructura y medidas de mitigación ante fenómenos extremos que son cada vez más frecuentes.
Las fuertes lluvias en Bahía Blanca se debieron a una combinación de factores, incluyendo una masa de aire húmedo y un frente frío estacionario, que provocaron la caída de más de 300 milímetros de agua en pocas horas. Este fenómeno se vio agravado por la ubicación de la ciudad en una cuenca baja, la falta de infraestructura adecuada y la expansión urbana desordenada.
En esa región del país, una masa de aire de origen tropical con alta humedad se desplazó hacia el sur de la provincia de Buenos Aires y chocó con un frente frío estacionario, lo que generó intensas precipitaciones en la zona. Bahía Blanca, vale recordar, se encuentra en la cuenca inferior del canal Maldonado y del arroyo Napostá, lo que provoca que el agua se acumule rápidamente durante lluvias intensas.
Un estudio de 2012 realizado por la doctora en Geografía e investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), Paula Zapperi, ya advertía sobre este factor de riesgo. Según este trabajo, la hidrografía urbana juega un papel central en los problemas hidroambientales en Bahía Blanca. Su tesis doctoral se centró en este tema, examinando la relación entre el crecimiento urbano y las características naturales de la ciudad, ubicada en la cuenca inferior del arroyo Napostá y observando que el sistema de drenaje de la ciudad no fue suficiente para manejar la gran cantidad de agua que cayó en tan poco tiempo. Es que los desbordes del canal Maldonado y del arroyo Napostá fueron la causa principal de las inundaciones que afectaron a la ciudad bonaerense. Por otra parte, hay un detalle que se repite en muchas ciudades de nuestra provincia y es que la expansión urbana desordenada contribuye al problema de las intensas lluvias al generar áreas impermeables y reducir los espacios naturales de absorción de agua.
¿La emergencia provocada por el temporal en Bahía Blanca tiene alguna relación con el cambio climático? Si bien los expertos evitan atribuir directamente eventos individuales al cambio climático, reconocen que el aumento de las temperaturas puede favorecer la ocurrencia de tormentas severas. La cantidad de lluvia caída en Bahía Blanca, con registros de más de 300 mm en pocas horas, es comparable a la tragedia que ocurrió en La Plata en 2013, donde cayeron 390 mm en cuatro horas. Sin embargo, Bahía Blanca generalmente recibe menos lluvias anuales que La Plata, lo que hace que un evento de esta magnitud tenga un impacto más dramático. Por otra parte, hay un dato que es importante a tener en cuenta por la similitud de las características del terreno sobre el que se construyó la localidad bonaerense con el área metropolitana del Gran Resistencia: como se dijo, Bahía Blanca se encuentra en una cuenca baja, lo que facilita la acumulación de agua durante lluvias intensas y, en este caso, éste fue el factor determinante que derivó en la suspensión del transporte público, la evacuación de miles de familias, inundación de hospitales y suspensión de clases.
Por estas latitudes, cada vez que se producen precipitaciones intensas, el conglomerado urbano más grande de la provincia tiende a sufrir anegamientos en las zonas más bajas, con algunas avenidas y calles que, al menos por unas horas, quedan totalmente cubiertas de agua generando problemas de todo tipo. Por eso, es necesario remarcar la enorme importancia que tiene el cuidado de todas las lagunas del área metropolitana, que actúan como reservorios que, entre otras importantes funciones que cumplen, ayudan a contener el exceso de agua en los días de lluvias intensas. Se debe tener en cuenta, además, que muchos de estos espejos de agua sufren la constante presión del avance del trazado urbano. Es clave el mantenimiento y cuidado de esos espejos de agua ya que ayudan a evitar que se inunden las calles o que el agua ingrese a los hogares de las zonas que pueden sufrir anegamientos.
También es necesario que en las áreas aledañas a las estaciones de bombeo no se arrojen residuos, especialmente plásticos o escombros, para permitir que esos espacios se mantengan limpios y libres de cualquier obstáculo que pueda dificultar el normal funcionamiento del sistema de bombeo del área metropolitana.










