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La vulnerabilidad de los peatones

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 270.000 peatones pierden la vida cada año en siniestros viales, convirtiéndose así en el grupo más vulnerable del sistema de tránsito. La mayoría de las veces son víctimas de la imprudencia de otros usuarios de la vía pública, pero sucede también que al carecer de la protección de una estructura vehicular, se enfrentan a consecuencias mucho más graves en caso de accidente.

La gravedad de las lesiones que sufren los peatones depende de varios factores. La velocidad del vehículo, el tipo de vehículo involucrado y las características físicas del peatón, como su edad y estado de salud, juegan un papel determinante. Un adulto tiene un 10% de posibilidades de morir si es atropellado por un automóvil a 30 km/h, pero este riesgo se incrementa a más del 50% si la velocidad del vehículo alcanza los 55 km/h. Estos datos confirman la necesidad de generar conciencia en los conductores sobre la importancia de disminuir  la velocidad de los vehículos en zonas urbanas, especialmente en áreas con alta concentración peatonal, como es el caso de las escuelas.

Varios factores contribuyen a la alta vulnerabilidad de los peatones. En primer lugar, está la falta de respeto por la prioridad peatonal. A pesar de las señales claras en los cruces peatonales, muchos conductores no ceden el paso a los peatones. Un estudio realizado en la Ciudad de Buenos Aires, por ejemplo, reveló que solo el 12% de los conductores respetan el derecho de paso de los peatones, lo que genera una sensación de inseguridad y desconfianza entre los transeúntes. Como consecuencia, muchos peatones optan por cruzar las calles sin utilizar los cruces peatonales, exponiéndose a accidentes evitables. En la capital chaqueña sucede algo parecido.

Además, los comportamientos riesgosos de los peatones también juegan un papel fundamental. En muchas ocasiones, los transeúntes cruzan calles sin prestar atención al tráfico o infringen normas de tránsito, como el uso de los teléfonos móviles mientras caminan. Estos comportamientos incrementan el riesgo de accidentes. Sin embargo, la verdadera responsabilidad recae en los conductores, quienes deben ser conscientes de que las calles no solo son para los vehículos, sino también para las personas que transitan a pie.

Otro factor a tener en cuenta es la característica física del peatón. Niños, adultos mayores y personas con movilidad reducida enfrentan un riesgo aún mayor debido a su menor capacidad para reaccionar ante una situación de peligro. Los niños, por ejemplo, tienen un campo visual limitado y no siempre pueden percibir la velocidad de un vehículo. En el caso de los adultos mayores, la disminución en su agilidad y tiempo de reacción aumenta significativamente el riesgo de lesiones graves.

Para reducir la vulnerabilidad de los peatones, se deben implementar medidas que aborden tanto la infraestructura como la educación vial. En primer lugar, es imprescindible que los conductores de todo tipo de vehículos respeten la prioridad de los peatones, especialmente en los cruces peatonales. Es fundamental que las ciudades cuenten con una infraestructura segura para la gente de a pie, que incluya cruces bien señalizados y zonas de paso protegidas.

El Programa de Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos, ONU Hábitat, subraya la importancia de garantizar el derecho a la movilidad de todos los habitantes de la ciudad, destacando que las ciudades que priorizan los derechos peatonales tienden a ser más habitables y agradables. La ONU plantea que un espacio urbano bien diseñado no solo mejora la seguridad vial, sino que también fomenta la interacción social, el bienestar y la calidad de vida. Las calles, observa el organismo internacional, deben ser accesibles para todas las personas, incluyendo a aquellas con discapacidad, adultos mayores y familias con niños.

Una de las principales recomendaciones de ONU Hábitat es el desarrollo de campañas de concientización sobre la importancia de respetar a los peatones, que incluyan a conductores y peatones por igual. Estas campañas pueden educar a la ciudadanía sobre los riesgos que corren los peatones al cruzar la calle y la responsabilidad que tienen los conductores de garantizar su seguridad. Asimismo, la implementación de medidas que mejoren la accesibilidad en las calles y veredas, como la eliminación de obstáculos y el aumento de la visibilidad en los cruces, contribuirán en la prevención de accidentes.

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