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Los efectos de la prolongada sequía

La prolongada sequía y las temperaturas extremas han golpeado con dureza a los productores rurales. El panorama no es nuevo, pero la magnitud de los daños, sumada a los elevados costos de producción complica el horizonte de quienes trabajan en el campo. Desde finales del año pasado, los cultivos de algodón, soja, maíz y sorgo se han visto severamente afectados por la ausencia de precipitaciones.

En el norte de la provincia, un productor de la colonia El Tacuruzal, ha expresado la impotencia que sienten los pequeños y medianos agricultores ante este difícil escenario, con pérdidas que se acumulan mientras los costos de producción se disparan.

El aumento de los precios de los insumos, como el gasoil, las semillas, los agroquímicos y la electricidad, ha hecho que el margen de rentabilidad de los productores se reduzca notablemente. Dicho de otro modo, los costos crecen, pero los ingresos no acompañan. Como resultado, muchos productores se ven obligados a tomar decisiones difíciles, como no trabajar sobre los cultivos menos afectados por la sequía, pues la cosecha sería económicamente inviable.

Además de la falta de lluvias y las altas temperaturas, la situación se ve agravada por la financiación. La deuda de los productores con sus proveedores complica aún más la supervivencia del sector. Si bien existen créditos para la producción agropecuaria, los requisitos exigidos por las entidades financieras son casi imposibles de cumplir para los pequeños y medianos productores, quienes se ven atrapados en una espiral de endeudamiento sin salida.

En el Departamento Chacabuco, por ejemplo, los productores ya registran pérdidas importantes. La escasez de lluvias, que en noviembre y diciembre fue moderada, continuó en los primeros meses de este año sin precipitaciones importantes. La primera quincena de febrero fue igual de seca, lo que ha dejado a muchos productores sin esperanza de que las lluvias de temporada puedan mitigar el impacto de la sequía. Y aunque los agricultores esperan que una mejora en el clima alivie la situación, la previsión de la Administración Provincial del Agua (APA) no es alentadora. La ola de calor y falta de lluvias abundantes continuará, al menos, hasta finales de mes, lo que no augura un cambio en el escenario climático.

Por su parte, el Ministerio de la Producción de la provincia informó que comenzó a coordinar acciones para hacer frente a los efectos de la sequía sobre el campo. Con ese objetivo se realizarán reuniones con delegados del organismo y autoridades municipales para evaluar las medidas a tomar, ante un escenario en el la sequía y el calor extremo no solo afectan la producción, sino que también ponen en peligro el sustento de miles de familias rurales que dependen del trabajo en el campo. Hay que tener en cuenta que el estrés térmico provocado por el calor intenso daña las células vegetales, lo que reduce la productividad y la calidad de los cultivos. Este fenómeno tiene consecuencias directas en la producción, y su impacto se observa principalmente en cultivos clave de la región, como el algodón. En la zona Oeste, entre La Tigra y La Clotilde, el daño es tan severo que se han reportado lotes de algodón completamente quemados debido al sol abrasante. Es que la ausencia de precipitaciones reduce la capacidad de los cultivos para absorber agua del suelo, un recurso vital para su crecimiento y desarrollo. Las temperaturas extremas no solo retrasan el desarrollo, sino que destruyen lo que queda de la cosecha. Si bien los últimos avances en tecnologías agrícolas han permitido mejorar la resistencia de ciertos cultivos, la adaptación a estos cambios climáticos es cada vez más difícil y costosa. Por eso, las inversiones en infraestructura hídrica, el uso de cultivos más resistentes al calor y el fortalecimiento de las redes de apoyo a los productores son medidas que deben tomarse para atenuar el impacto. Hay que recordar, además, que la intensa sequía que golpea a la región también afecta a los productores ganaderos y, en ese sentido, la asociación de productores ChaFor, que nuclea a los de Chaco y Formosa, publicó un comunicado alertando que la escasez de precipitaciones se hace sentir en la disponibilidad de pasturas y fuentes de agua, lo que se traduce en una reducción de la producción y un deterioro de los rodeos.

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