Una ballena tragó a un profeta
Desde la misma creación del hombre existieron importantes desafíos por realizar. Muchas son las filosofías, espiritualidades y religiones que se presentan como alternativas para llevarlos a cabo con éxito. En la medida que fue avanzando el tiempo, mayores fueron los ofrecimientos para hacerlo; sin embargo, la situación del hombre nunca mejoró.

Al contrario, cada vez fue y será peor. La maldad irá en aumento No es solo una idea nuestra, lo afirmó Jesús cuando dijo "por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará". En el marco de esos resultados negativos por haberse multiplicado la maldad, el hombre sigue buscando, aun sin darse cuenta, algo que lo haga sentir seguro en un mundo lleno de inseguridades.
Cuando presentamos a la gente la esperanza de poder conseguir una vida con seguridad por medio de Jesús, muchos dicen que el texto bíblico que lo afirma es una fábula llena de inventos que la mayoría no se anima a creer, y como consecuencia de ello, continúan con pesadas cargas sobre sus hombros. En cierta ocasión –dice el relato bíblico– Dios quiso llamar al arrepentimiento a un pueblo por medio de uno de sus profetas.
El pueblo se llamaba Nínive, la capital y ciudad más grande del imperio Neoasirio –actualmente Mosul en Iraq– quienes se habían excedido en su conducta y abrazaron a la corrupción. Para llevar adelante esa tarea, Dios eligió al profeta Jonás, la misma consistía en advertir a sus habitantes que serían destruidos si no cambiaban de conducta; dicho de otro modo, les dio una nueva oportunidad, pero tenían que arrepentirse y abandonar sus conductas.
Jonás pensó para sí mismo que Dios perdonaría a Nínive y él no estaba de acuerdo con eso, y entonces se escapó en un barco que partía hacia Tarsis, para no llevar aquel mensaje. Escapar de la misión Pero ya en altamar, una gran tormenta puso en peligro al barco y entonces Jonás, comprometido con esa situación, confesó a la tripulación que la tormenta era por su causa, y les pidió que lo tiren al mar.
Así lo hicieron y la tormenta cesó. Pero Dios tenía preparado un gran pez que tragase a Jonás; y estuvo en el vientre del pez tres días y tres noches, luego el pez lo vomitó en tierra. Repuesto Jonás, insistió Dios en que llevase el mensaje a Nínive, y así lo hizo, y como resultado de su prédica todo Nínive se arrepintió y desde el rey hasta sus habitantes se volvieron todos a Dios. Pero cuando contamos que Jonás fue tragado por un gran pez y luego vomitado en tierra, nos dicen que es una fábula mística imposible de creer.
La realidad nos muestra la verdad Sin embargo, esta semana, la Prensa Austral de Chile informó que "El joven venezolano que fue tragado y expulsado por una ballena jorobada el fin de semana mientras realizaba una travesía de trekking y packrafting junto a su padre por las gélidas aguas del estrecho de Magallanes contó a un medio chileno cómo vivió el desconcertante episodio: "Yo pensé que era una ola", dijo Adrián Simancas, de 23 años, a La Prensa Austral, al relatar el momento previo al impacto donde la ballena lo tragó.
No es el único caso, también ocurrió algo parecido en Sudáfrica, en marzo de 2019. En esa oportunidad Rainer Schimpf, de 51 años, estaba fotografiando un tiburón cuando, de repente, una ballena se lo tragó. Él declaró después de salvarse: "Supe al instante lo que había sucedido. Sabía que una ballena había venido y me había llevado, y yo, de manera instintiva, contuve el aliento, asumiendo que volvería a zambullirse y me escupiría en algún lugar de las profundidades del Océano Índico", y así sucedió aseguró Schimpf, al diario The Telegraph.
Como podemos apreciar, la realidad iguala el relato bíblico, ya que una ballena puede tragar a un ser humano y luego vomitarlo con vida. Dicho de otro modo, si bien es una situación que no ocurre todos los días, es algo que puede suceder en cualquier momento.
Así como el texto bíblico nos cuenta que Nínive fue llamada al arrepentimiento y lo aceptó, también nos cuenta que Dios llama al ser humano al arrepentimiento para su salvación eterna por medio del sacrificio de Jesús en la cruz. Puede sonar como algo fantasioso, pero es una realidad para todos aquellos que se animen a creer. ¿Se animan a creerlo?










