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Charla con el escritor guatemalteco

"Escribir es mucho más cercano a la música, a respirar, a caminar"

Eduardo Halfon acaba de lanzar un nuevo libro, "Tarántula". En esta entrevista subraya que tiene que confiar en su criterio.

"Tarántula", la nueva e inquietante novela de Eduardo Halfon, consolida la fórmula de su autor. En esta entrevista le pregunto cómo hace lo que hace. "Yo tengo que confiar en mi criterio", dice Halfon en su diálogo con el periodista Javier Sinay. Su nuevo título es una historia potente sobre la infancia, la libertad y el miedo.

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Eduardo Halfon es un autor que genera expectativas cada vez que publica un nuevo libro.

Hay un momento en el que "Tarántula", la nueva novela de Eduardo Halfon, comienza a desvelarte. Luego, hacia la página 140, cerca del final, te obsesiona tanto que se vuelve inhabilitante para avanzar con tu vida cotidiana.

Eduardo Halfon -que nació en Guatemala en 1971, estudió Ingeniería en los Estados Unidos y actualmente reside en Alemania- es un autor que genera expectativas cada vez que publica un nuevo libro. Honestamente, yo creía que, por la calidad de sus historias y la riqueza de su lenguaje, él escribía con un teclado de oro y diamantes. Hace unos años, él mismo escribió "Teclear no es escribir; escribir es mucho más cercano a la música, a respirar, a caminar sobre el agua".

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Hay un momento en el que "Tarántula", la nueva novela de Eduardo Halfon, comienza a desvelarte, dice Javier Sinay.

-¿Por qué Tarántula es tan bueno? No quiero ser un adulador (que lo soy). Lo que quisiera es que me expliques cómo hiciste para escribir una historia ajustada y precisa.

-No lo sé. Si lo supiera, escribiría muchas Tarántula. No lo sé. A veces no aciertas, pero yo ya llevo veinte años en esto y casi veinte libros, y lo que esperas es que con el tiempo se vaya afinando tu criterio. Se vaya fortaleciendo el músculo literario, que al inicio está un poco atrofiado. Discernir cuándo algo está bien y cuándo algo no está bien toma tiempo y mucha, mucha práctica. Y sigo en ello. No es que ya llegué al final del camino, sino que sigo entrenando ese músculo y estoy tan en ese entrenamiento que hubo editores importantes, durante el proceso de Tarántula, a quienes no les gustaba la novela, o creían que no cuajaba. Yo tengo que confiar en mi criterio.

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