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Cartas de lectores

Recuperar la memoria

Recuperar la memoria

Señor director de NORTE:

Pongamos que un suceso fortuito, como la pandemia de Covid 19, sea el hecho mundial más reciente, capaz de dar inicio a una serie de acontecimientos y fenómenos que terminan por definir una reconfiguración de la etapa presente.

La tarea del historiador sería registrar e interpretar esas nuevas coordenadas.

Se abre entonces un vasto campo de estudios interdisciplinarios sobre lo acontecido en el mundo pos covid.

El renacer de la extrema derecha, la vocación militarista de las grandes potencias  occidentales, la concentración del capital, la desorientación progresiva de las masas, la pérdida de referencias de todo tipo, el relativismo extremo, son algunas de las tendencias presentes exacerbadas tras la pandemia.

Para el gran historiador inglés, Edward Carr: "Hay que estudiar al historiador antes de empezar a estudiar los hechos", lo cual encierra una gran verdad, soslayada por los historiadores liberales en nuestro país.

 Con honestidad intelectual, la mayoría de los historiadores identificados con las corrientes nacionales y populares, explicitan su pertenencia a la hora de difundir sus escritos. Lo cual no deja de ser una sana costumbre ciudadana, como la de cualquier compatriota que se manifiesta "peronista", "radical", "mileísta", etc.

Cuando desde las usinas autoritarias del gobierno nacional se ataca a los protagonistas de la cultura que osan expresar una perspectiva crítica sobre el presente, se sientan las bases de una nueva convivencia social, en la que el disciplinamiento y la censura sirvan para desarmar cualquier incipiente oposición organizada desde abajo.

En la ficción democrática en proceso, el rol crítico está pensado para una élite —institucional, legislativa— que según la receta del siglo 19, consolide una superestructura de oficialismo y oposición en convivencia más o menos tensa, mientras "la gran masa del pueblo" se ve condenada al infraconsumo y a la chatarra cultural de las redes sociales.

Estas grandes líneas, que avanzan hacia la consolidación a futuro de un mundo cada vez más injusto y desigual, se manifiestan con fuerza ante la próxima asunción de Trump como presidente de la potencia militarista más mortífera de la historia.

La deriva de un país dependiente como Argentina no podría ser más peligrosa frente a tan evidentes coordenadas, mientras se extrañan los relatos capaces de vislumbrar alternativas.

El ocaso de las voces rectoras en el campo popular, es acompañado por la perorata estéril de la politiquería, y por la remilgada nadería de otras narrativas, mientras el padecimiento mayoritario no encuentra quien lo nombre.

Ponerle rostro y lugar, contexto y situación, a los trabajos y los días —las carencias, la changa y el empleo precario, las tarifas impagables, el acecho de las adicciones, la violencia cotidiana— de un pueblo que "no tiene quien le escriba", es una prioridad estratégica para la respuesta nacional.

CARLOS "CACHO" QUIRÓS

RESISTENCIA  

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