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2 de enero de 1925

El día que encontramos el Universo

Hace nada más que 100 años supimos con certeza que nuestra galaxia no constituía todo el universo y, peor aún, que era apenas una entre cientos de miles de millones.

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   Para entender la importancia de la comunicación científica de Edwin Hubble que confirmaba esas afirmaciones, leída en un congreso en la Academia Nacional de Ciencias de los EEUU, y cómo cambió nuestra imagen del cosmos para siempre, es útil citar un fragmento del libro "El día que encontramos el Universo" ("The Day We Found the Universe"), de Marcia Bartusiak.

   "La imagen del cosmos de Shapley se borró cuando el 1 de enero de 1925 Henry N. Russell (1877-1957), profesor de Astronomía en la Universidad de Princeton, leyó en voz alta la comunicación que Edwin P. Hubble había enviado a la reunión conjunta de la Sociedad Astronómica Americana y la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia, en la que demostraba claramente que Andrómeda (M31) es una galaxia, aunque más pequeña que la Vía Láctea, y que está mucho más allá de los límites sugeridos por la Gran Galaxia de Shapley. 

   "Este descubrimiento amplió enormemente el universo en la mente de los astrónomos. En pocos años, se habían reconocido cientos de galaxias en nuestro entorno local. Los sucesivos mapeos del cosmos realizados con telescopios cada vez más potentes nos revelaron un universo observable cuyos ladrillos para construirlo son cientos de miles de millones de galaxias. Esto representó un enorme avance en nuestra comprensión del cosmos. 

   "El título del artículo de Hubble, "Cefeidas en nebulosas espirales", era relativamente técnico para una conferencia de alcance tan general. Sin embargo, reveló un resultado fundamental: muchos de los objetos nebulosos que los astrónomos habían estado observando y catalogando durante siglos eran, de hecho, galaxias distantes que eran como la Vía Láctea". 

   "El día que encontramos el Universo", de Marcia Bartusiak, combina historia de la ciencia y biografía para narrar uno de los momentos más significativos en la astronomía moderna: el descubrimiento de que el universo se extiende mucho más allá de nuestra galaxia, la Vía Láctea.

   El tema principal del libro es el proceso histórico, científico y humano que llevó al descubrimiento de la verdadera escala del universo, centrado en el trabajo del astrónomo Edwin Hubble y otros científicos de la época. El libro también explora cómo esta revolución en la astronomía cambió nuestra comprensión del cosmos.

   El argumento del libro sigue un hilo histórico que comienza a principios del siglo XX, cuando los astrónomos debatían si las llamadas "nebulosas espirales" eran simplemente parte de la Vía Láctea o galaxias independientes en un universo mucho más amplio. 

   A través de una narración detallada, Bartusiak describe cómo las observaciones de Edwin Hubble, realizadas con el telescopio del Observatorio Mount Wilson, demostraron que las nebulosas espirales eran galaxias lejanas.

   El libro también aborda las contribuciones de figuras como Henrietta Leavitt, quien desarrolló la relación entre el brillo y el período de las estrellas variables (un método clave para medir distancias cósmicas), y Vesto Slipher, quien detectó el desplazamiento al rojo en las galaxias. Bartusiak no solo celebra a Hubble, sino que ofrece una perspectiva más amplia de los esfuerzos colectivos que llevaron al descubrimiento.

   Además, la obra destaca los debates, errores y rivalidades de los científicos, mostrando cómo la ciencia progresa no solo a través de avances técnicos, sino también mediante desafíos intelectuales y personales.

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