Cuando la salud pública lucha por sobrevivir: crisis en el Hospital de Oncología Roffo
Esta institución emblemática dependiente de la Universidad de Buenos Aires (UBA) atraviesa una crisis sin precedentes. Con 101 años de historia y reconocido como el primer instituto oncológico de América Latina, hoy enfrenta un colapso que amenaza tanto la atención de sus 110.000 pacientes anuales como la dignidad de su personal.

Las consecuencias de la desfinanciación del sistema universitario y sanitario se evidencian en cada rincón del hospital, desde equipos médicos inservibles hasta esperas de meses para recibir turnos en una institución que atiende casos de vida o muerte.
Equipos rotos y turnos imposibles
La situación del Roffo ha llegado a un punto alarmante. Actualmente, el mamógrafo —fundamental para la detección temprana de cáncer de mama— está fuera de funcionamiento. "Cuando se instaló en 2016, era el mejor de Sudamérica; hoy, no tenemos los u$s 7.000 necesarios para repararlo", explicó la jefa de técnicos de imágenes.
Además, la falta de insumos básicos como CDs para tomografías y toner para impresoras obliga a los médicos a trabajar con formularios manuales. Mientras tanto, los pacientes enfrentan demoras de hasta seis meses para obtener turnos esenciales, un tiempo que muchos no pueden permitirse. "Me ha tocado dar turnos a personas que se desploman al saber que no van a llegar", relató un empleado del área de admisión.
El deterioro del sistema
Los trabajadores del hospital coinciden en que este es el peor momento en décadas. La falta de presupuesto no solo afecta a los equipos médicos, sino también al personal, que percibe salarios bajos pese a la enorme carga emocional y física que conlleva su labor.
"Después de 38 años en el hospital, estoy cobrando $1.500.000 pesos mensuales, lo cual no refleja ni de cerca la responsabilidad que tenemos", confesó un técnico de imágenes. Mientras tanto, los costos de tratamientos y estudios para los pacientes aumentan de manera desproporcionada, dejando a muchas personas sin posibilidad de acceso.
Pacientes atrapados en la crisis
El Roffo es un refugio para miles de pacientes de todo el país, en su mayoría provenientes de sectores populares. La falta de recursos no solo complica los tratamientos, sino que también genera incertidumbre.
"Me recomendaron buscar otro lugar para operarme porque los paros y la falta de insumos hacen que las cirugías se cancelen o se compliquen", contó un paciente que se prepara para enfrentar una intervención por cáncer de pulmón.
Una crisis que es humanitaria
Para médicos, pacientes y trabajadores del hospital, la crisis del Roffo no es solo un problema presupuestario, sino una cuestión de humanidad. "La salud pública no es un gasto, es una inversión en la dignidad de las personas. Cualquiera de estos pacientes podría ser cualquiera de nosotros", señaló el capellán del hospital, quien ve diariamente tanto el dolor como la fortaleza de quienes enfrentan esta dura realidad.
Responsabilidad del Estado
El deterioro del Roffo es un reflejo de la desfinanciación de la UBA, de la que depende administrativamente, y de la desatención del Estado hacia la salud pública. La falta de inversión en infraestructura, insumos y salarios condena a pacientes y trabajadores a condiciones indignas.
La situación exige una respuesta urgente. Los equipos deben ser reparados, los insumos garantizados y los salarios dignificados. El Roffo, que durante más de un siglo fue un símbolo de esperanza para miles de personas, no puede convertirse en el reflejo de un sistema en decadencia.
Mientras el Estado ignora esta crisis, los trabajadores y pacientes del Roffo siguen luchando, sosteniendo un hospital que, pese a todo, continúa salvando vidas. Pero la pregunta persiste: ¿cuánto tiempo más podrá resistir?
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