La voz de un expresidente: "Estamos en una incertidumbre"
Hay dudas por el futuro del INTA ante las reformas propuestas por el gobierno nacional. Carlos Paz, exdirector del instituto, dijo que "con más de 300 agencias de extensión y 50 estaciones experimentales, no solo impulsa innovaciones técnicas, sino que también preserva valiosos bancos genéticos, esenciales para el desarrollo sostenible del agro".
SÁENZ PEÑA (Agencia). En los últimos días, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) fue foco de debates que involucran a productores, técnicos y referentes del sector agropecuario. Las reformas propuestas por el gobierno nacional encendieron alarmas respecto al futuro de una de las instituciones científicas y técnicas más importantes del país.

Carlos Paz, expresidente del INTA y miembro retirado con una carrera de más de 40 años en la institución, analizó la situación y las implicancias de estas decisiones.
Desde su fundación en 1956, el INTA ha sido un pilar del desarrollo agropecuario en Argentina. Diseñado como un organismo autárquico con participación de sectores privados y públicos, el INTA abarca desde la investigación básica hasta la extensión rural, atendiendo tanto a grandes empresas como a pequeños productores de la agricultura familiar.
Paz resaltó que el INTA tiene un alcance nacional único. "Es un organismo distribuido en todo el país, con más de 300 agencias de extensión y 50 estaciones experimentales. El Instituto no solo impulsa innovaciones técnicas, sino que también preserva valiosos bancos genéticos, esenciales para el desarrollo sostenible del agro".
EL PLANTEO DEL GOBIERNO: AJUSTES Y VENTA DE TIERRAS
La propuesta del gobierno incluye reducir el tamaño del organismo mediante ajustes presupuestarios y la venta de 27.000 hectáreas de terrenos pertenecientes al INTA. Según Paz, estas medidas no solo amenazan la integridad institucional, sino que también ponen en peligro activos estratégicos.
"Algunos de los campos que aparecen en ese listado contienen bancos genéticos insustituibles. Por ejemplo, en Concordia está el banco genético vivo de la citricultura, y en Chamecal, La Rioja, se encuentra uno de los bancos más importantes de ganado bovino criollo del país", explicó.
Paz subrayó que la venta de estos terrenos "podría afectar a investigaciones que han tomado décadas en desarrollarse, como el banco de genética de algarrobos en Viedma o el de Merino Donny en Río Mayo".
EL IMPACTO DE LOS RECORTES DE PERSONAL
Otro eje de la reforma es la reducción de la planta de empleados en hasta 1.500 puestos, de un total de 6.000. Aunque el INTA ya ha demostrado adaptabilidad a los cambios a lo largo de su historia, Paz advierte que un recorte indiscriminado puede tener consecuencias irreversibles.
"El INTA invierte mucho en la capacitación de su personal. Un recorte de esta magnitud podría significar la pérdida de expertos con maestrías y doctorados, esenciales para mantener la calidad científica y técnica de la institución", lamentó.
Asimismo, recordó que las crisis de los años ‘90 dejaron vacíos generacionales en la estructura del INTA, problemas que aún hoy siguen afectando a la institución.

UN MODELO QUE TRASCIENDE GESTIONES POLÍTICAS
El ex director del Instituto, recordó que el diseño original del INTA "buscó blindar a la institución de los vaivenes políticos, dotándola de autarquía financiera y administrativa. Además, su conducción central incluye a representantes de organizaciones privadas, universidades y gobiernos provinciales, lo que le otorga una perspectiva integradora y federal".
"Los planes estratégicos del INTA son diseñados con la participación de su personal y de actores externos. Estos planes no responden a gobiernos de turno, sino que cruzan gestiones, asegurando continuidad en las políticas de desarrollo agropecuario", explicó Paz.
Además, indicó que uno de los puntos más criticados de la propuesta gubernamental es su enfoque excesivo en las necesidades de la Pampa Húmeda, ignorando las particularidades de otras regiones. Según Paz, "el INTA fue fundamental en el desarrollo de economías regionales. En el Norte del país, apoyó a los productores algodoneros, mayoritarios en el Chaco. En la Patagonia, su trabajo fue clave para el desarrollo de la fruticultura. En el Noroeste argentino acompañó a pequeños agricultores en zonas como la Puna jujeña, donde la asistencia técnica del INTA es la única disponible", dijo.
Y acentuó que "reducir el INTA a una visión pampeana sería un grave error. El instituto es vital para las economías regionales, donde muchas veces los productores no tienen acceso a tecnología ni asesoramiento privado", afirmó Paz.
La importancia de los bancos genéticos
SÁENZ PEÑA (Agencia) Un aspecto central en este debate es el rol de los bancos genéticos del INTA. Estas colecciones de semillas, plantas y animales no solo son esenciales para la preservación de la biodiversidad, sino también para el desarrollo de cultivos y razas adaptadas a distintas condiciones climáticas y productivas.
"Estos bancos no tienen un valor económico directo, pero su importancia científica y estratégica es incalculable. Cada banco representa décadas de trabajo e inversión, y no puede ser reemplazado una vez perdido", enfatizó Paz.
Decisiones del Consejo Directivo
SÁENZ PEÑA (Agencia). Respecto a las reformas, indicó que el próximo 28 de noviembre, el Consejo Directivo del INTA, compuesto por representantes de productores, universidades y el Estado, deberá decidir si avala o no las reformas propuestas. "Este Consejo ha sido históricamente una garantía de pluralidad y equilibrio en la toma de decisiones", señaló.
Sin embargo, Paz advirtió sobre los riesgos de aprobar medidas apresuradas. "No hay resolución que salga del INTA central sin el aval del Consejo Directivo. Este es un momento clave para que los representantes del sector defiendan una institución que ha demostrado ser esencial para el desarrollo agropecuario del país", aseguró.
En este sentido, indicó que el INTA "no es solo una institución científica; es un puente entre el conocimiento y los productores, un motor de desarrollo para el agro y las economías regionales. Cualquier reforma debe hacerse con un análisis profundo y transparente, evitando decisiones que puedan comprometer su legado y capacidad de acción".
En palabras de Paz, "el INTA ha contribuido al desarrollo del agro con avances históricos, desde nuevas variedades de algodón hasta la famosa vacuna oleosa. Ajustes mal planteados podrían generar un ahorro económico inmediato, pero una pérdida incalculable a largo plazo. El futuro del INTA está en juego, y con él, el futuro de la agricultura argentina", finalizó Carlos Paz.










