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Amenaza para niños en el mundo digital

Según un informe del Ministerio de Justicia de la Nación, basado en las consultas realizadas a la Línea 137, el 20% de las denuncias por violencia sexual contra menores en nuestro país están relacionadas con el acoso sexual en línea, también conocido como grooming. Para luchar contra este flagelo, Unicef Argentina lanzó una campaña para generar conciencia sobre la problemática y hacer un llamado a los adultos para evitar que los chicos estén expuestos a estos riesgos.

El grooming es una forma de abuso infantil que se comete en el ámbito digital, y su naturaleza insidiosa radica en que no siempre involucra un contacto físico directo entre el agresor y la víctima. En estos casos, un adulto que actúa con mala fe se oculta tras una identidad falsa, generalmente en plataformas de juegos en línea, redes sociales o aplicaciones de mensajería, con el objetivo de ganar la confianza de su víctima para luego manipularla y someterla a un proceso de abuso sexual. Lo más grave es que, en la mayoría de los casos, este abuso no es una mera "antesala" de algo peor, sino que ya en sí mismo constituye un delito penado por la ley, incluso si no se concreta un encuentro físico.

Según datos oficiales, entre octubre de 2020 y septiembre de 2021, la Línea nacional 137 recibió más de 1.100 consultas de niñas, niños y adolescentes víctimas de violencia sexual en entornos digitales, y el 44% de estos casos correspondieron directamente al grooming. La violencia digital no solo está presente en las redes sociales, donde el 27,6% de las consultas se concentraron, sino también en los populares juegos en línea, que se han convertido en el espacio perfecto para que los agresores se infiltren bajo una identidad ficticia. En estos escenarios, los menores de edad suelen sentirse en un entorno relativamente seguro y libre de riesgos, lo que facilita la manipulación y la extorsión. Es importante tener en cuenta que el grooming no es un hecho aislado ni un fenómeno marginal. Se trata de una forma de violencia sexual cada vez más común en el mundo digital, un terreno en el que los niños y adolescentes están expuestos constantemente a riesgos por la falta de supervisión o educación en el uso adecuado de las tecnologías. Por ello, el papel de los adultos —padres, educadores, autoridades— es fundamental para prevenir y detectar este tipo de situaciones. Unicef Argentina, a través de su campaña de sensibilización, busca alertar sobre la importancia de generar conciencia sobre los peligros latentes en los entornos digitales. A través de acciones de prevención, como enseñar a los jóvenes a no compartir información personal en las redes sociales, a configurar las opciones de privacidad de manera adecuada y a no enviar imágenes comprometedoras, se puede reducir considerablemente el riesgo de que los menores se conviertan en víctimas de estos abusos. Además, la clave está en promover una cultura digital segura que permita a los niños y adolescentes identificar situaciones de peligro y pedir ayuda sin temor al estigma.

Lo que se ha observado es que a partir de la pandemia, la dependencia de los entornos virtuales ha dejado de ser una opción para muchos jóvenes y se ha convertido en una necesidad casi vital. En este nuevo escenario, la presencia constante en las redes sociales y en los juegos online amplifica las posibilidades de que los menores caigan en manos de depredadores digitales. Como bien señala Unicef, el grooming no es una amenaza del futuro; sino que es una realidad presente que exige una respuesta de toda la comunidad. Las leyes existen, pero también es necesario un cambio de mentalidad que impulse a pensar y actuar de forma más responsable en la protección de los niños y adolescentes en los espacios digitales. El fortalecimiento de la educación digital, el fomento de la confianza familiar, la atención constante en la supervisión de las actividades en línea y el compromiso de las plataformas digitales para prevenir estos abusos, son pasos fundamentales para erradicar esta forma de violencia. La sociedad debe tomar conciencia y actuar para que los chicos y chicas puedan disfrutar del mundo digital sin ser víctimas de quienes buscan explotarlos a través de la manipulación y el engaño. En ese sentido, es importante enseñar a los niños a mantener sus perfiles en redes sociales configurados como privados y no compartir información personal o imágenes sin consentimiento.

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