Factores psicológicos de la impotencia masculina
Lo primero que debemos tener claro es que cualquier hombre puede experimentar dificultad o incapacidad de mantener una erección al menos una vez en su vida, sobre todo, de cara al envejecimiento.
A diferencia de la errada creencia popular en torno al tema, la disfunción eréctil (DE) o impotencia masculina, no siempre está relacionada con causas orgánicas o fisiológicas. En ocasiones, su origen obedece a factores psicológicos, de esta manera, con la ayuda adecuada, y el uso de Eroxon, puede ser algo temporal.
¿Qué es la disfunción eréctil psicológica?
También conocida como disfunción eréctil psicógena, es el tipo de impotencia sexual que se presenta sin causa física evidente. Aunque puede ser experimentada por hombres de cualquier edad, suele ser recurrente en pacientes jóvenes.
En la mayoría de los casos, se vincula a la inhibición de la erección debido al condicionamiento previo que ejerce la mente, es decir, su principal origen es la anticipación negativa o el temor al fracaso.
Asimismo, es posible que sea el resultado de desequilibrios emocionales. Los afectados pierden la capacidad de mantener el pene erecto a pesar de que experimentan deseo sexual.
Esto implica que pueden tener erecciones completamente normales en ciertos escenarios, tales como a primera hora del día, de manera espontánea, durante la intimidad o al momento de masturbarse. Por ello, los hombres que padecen trastornos mentales son los más vulnerables a desarrollar la condición.

Tipos de impotencia sexual psicológica
Cuando la DE tiene origen psicológico se presenta de dos formas muy bien diferenciadas:
● Disfunción eréctil psicógena generalizada : corresponde al tipo de impotencia que se caracteriza por ser persistente, esto implica que la incapacidad para lograr o mantener la erección se vuelve constante.
● Disfunción eréctil psicógena situacional : en este caso, los problemas de erección se producen solo en ciertas ocasiones. Por ello, un gel para la disfunción eréctil pueden servir de ayuda, así como el uso de juguetes sexuales, ya que contribuyen a la estimulación antes del coito.
Causas psicológicas de la disfunción eréctil
Cuando la impotencia sexual no tiene origen médico, lo primero que se deben analizar son los aspectos de la cotidianidad, por ejemplo, problemas personales, en la relación, en el trabajo o con otras personas. Además de este tipo de situaciones, se consideran causa probable los siguientes factores:
Depresión
Los episodios depresivos se caracterizan por alteraciones del sueño, sensación de fatiga, tristeza sostenida, desánimo y pérdida de la autoestima. Todos estos son factores que inciden en la aparición de la impotencia. De hecho, la DE ha sido considerada como otro síntoma de la depresión.
Las estadísticas indican una clara tendencia a que un trastorno potencia o empeora al otro. Esta es la razón por la que la Viagra ha sido de gran ayuda en el tratamiento de hombres deprimidos que padecen disfunción eréctil.
Estrés
Sin duda, cuando hablamos de aspectos psicológicos que inciden en la imposibilidad de tener erecciones satisfactorias, el estrés tiene mención obligada. De manera equívoca, muchas personas consideran que la disfunción psicógena guarda relación exclusiva con el sexo.
Nada más lejos de la realidad, las situaciones de tensión, los conflictos laborales e incluso los problemas financieros, repercuten negativamente en el rendimiento sexual.
De acuerdo a los sexólogos, durante los cuadros de estrés algunas de áreas cerebrales dejan de funcionar, entre ellas, las responsables de provocar la excitación. Por otra parte, en este tipo de circunstancia el cerebro pierde su capacidad de enfocarse en trivialidades como el sexo.
Pero eso no es todo, las personas estresadas liberan mayor cantidad de cortisol, en simultáneo que existe una disminución en la segregación de testosterona, la hormona que intervienen en la posibilidad de alcanzar las erecciones.
Ansiedad de rendimiento o presión psicológica
Por tendencia, la intención de cumplir con las expectativas de la pareja genera lo que se conoce como ansiedad de rendimiento, la cual se considera uno de los principales responsables de la impotencia sexual ocasional.
El esfuerzo por "rendir" en la intimidad es más recurrente en las nuevas relaciones, ya que el hombre asume que debe impresionar a la otra persona. Si bien es posible encontrar la solución conforme ambos se acostumbran a la intimidad, existen casos donde el problema se convierte en un deterioro cíclico.
En este sentido, mientras más ansioso esté el hombre, mayores probabilidades tendrá de fallar en la erección.
Pérdida de interés
Sin duda, la falta de libido o desinterés hacia el sexo son dos causas comunes de la disfunción eréctil psicológica, después de todo, es prácticamente imposible que una persona que no siente deseo pueda lograr una erección.
En parejas establecidas, este escenario está asociado a la insatisfacción. Sin embargo, la falta de deseo sexual puede ser primaria, secundaria generalizada o situacional. En el primer caso, obedece a la ausencia del interés hacia el sexo, mientras que en la segunda, responde a la pérdida paulatina.
Cuando es generalizada, la persona no desea a nadie, pero la situacional es aquella donde se siente atracción y deseo hacia un tercero.













