El campo plantea un complejo panorama
Productores chaqueños analizan la complicada situación del campo argentino y el contexto internacional.
SÁENZ PEÑA (Agencia). La producción agropecuaria enfrenta un panorama complejo y cambiante en Argentina, donde los desafíos económicos, políticos y climáticos marcan el futuro de la actividad. El productor Lalo Iván analizó la situación actual y las expectativas para los próximos ciclos.

La producción agrícola en Argentina fue, históricamente, uno de los motores económicos del país. Sin embargo, los productores enfrentan dificultades persistentes debido a las políticas fiscales y a los costos de producción que se mantienen elevados. "El productor compra insumos a un dólar mayor y, en consecuencia, no recibe lo que realmente debería cobrar un país con libertad económica", explicó el productor de La Tigra.
Según datos recientes, el sector agrícola ha dejado en manos del Estado argentino más de 250.000 millones de dólares en retenciones, "solo durante las últimas dos décadas, afectando notablemente la capacidad de reinversión", dijo.
Iván explicó que el clima también juega un papel determinante. "En ciertas zonas, como el Chaco, las lluvias han sido irregulares, afectando la planificación y el rendimiento de cultivos como el girasol, trigo y algodón. Este último año fue uno de los peores que recuerdo, con sequías intensas y precios de producción no atractivos", señaló el productor.
Y resaltó que las lluvias anticipadas de agosto beneficiaron a algunos cultivos en esta región, como el trigo, permitiendo sembrar girasol en ciertos lugares, pero no en el área proyectada. "Fueron lluvias atípicas que alteraron completamente el calendario productivo", comentó.
La campaña agrícola de este año presenta un panorama alentador para algunos cultivos en ciertas zonas del país, especialmente en el Chaco. Las lluvias que comenzaron en agosto han sido "voluminosas en algunas zonas", permitiendo la siembra de trigo y girasol. Este clima ha cambiado el ciclo productivo en comparación con años anteriores, permitiendo que cultivos como el trigo crezcan en buenas condiciones.
"En esta campaña, el área sembrada de girasol se estima en 140.000 hectáreas, y en general, las condiciones de crecimiento de los cultivos son prometedoras. Sin embargo, se espera que las condiciones climáticas continúen favorables para que la campaña alcance su potencial", describió el productor.
RETENCIONES Y POLÍTICAS DE ESTADO
Otro punto de tensión es el manejo de las retenciones y el tipo de cambio. Muchos productores denuncian que el sistema fiscal actual les resta competitividad, especialmente en comparación con países vecinos.
"Mientras Brasil triplicó su producción agrícola en los últimos 25 años, nosotros seguimos retrocediendo debido a políticas que no incentivan la producción", advirtió Iván.
Y agregó que "el gobierno actual ha prometido la reducción progresiva de algunos impuestos, como el ‘impuesto País’, pero los productores siguen desconfiando de su impacto real. "Esperemos que se refleje en los precios de insumos que pagamos, porque hasta ahora eso no ha sucedido", aseguró.
Además, dijo que la falta de políticas a largo plazo es otro reclamo recurrente. "No hay diálogo ni propuestas serias para planificar de manera sostenible. Nos encontramos con medidas cortoplacistas que no benefician a la producción a largo plazo", describió.
Los desafíos financieros para el productor siguen siendo una constante. A pesar de la mejora en el rendimiento de los cultivos, el sector agrícola enfrenta la carga de las retenciones y la falta de incentivos para la producción. "El gobierno, aunque asegura que se compromete con el desarrollo del sector, no ha ofrecido políticas concretas de apoyo" señaló el productor.
Y consideró que, para la presente campaña, "el sector enfrenta una retención del 60 % de sus ingresos, lo que limita las ganancias de los productores, quienes sienten que el gobierno solo espera recaudar sin ofrecer incentivos de producción. Esto se suma a la alta inflación y el atraso cambiario, lo que genera un entorno hostil para la exportación", dijo.
"Si este gobierno dice ser libertario, debería permitirnos exportar con libertad. El campo debería poder cobrar en dólares a precio de mercado", sostuvo Iván.
IMPACTO INTERNACIONAL Y REALIDADES LOCALES
El regreso de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos podría traer consecuencias en la política comercial internacional y, por ende, en la economía argentina. "En la administración anterior, la relación de Argentina con Estados Unidos fue compleja, ya que la nación sudamericana optó por acercarse a China para promover sus exportaciones agrícolas. Sin embargo, esta vez el contexto internacional es distinto, con conflictos como la guerra entre Rusia y Ucrania, y las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China", indicó.
Y agregó que "en este contexto, Argentina deberá saber cómo posicionarse y balancear su relación con ambas potencias, para proteger su producción local y exportaciones. Es evidente que la economía argentina no puede ignorar estas tensiones globales, ya que impactan en la política de precios y las relaciones comerciales del país", opinó.
Remarcó además que "la devaluación del peso argentino, sumada a una inflación del 2 % mensual, complica aún más la situación, haciendo que el país pierda terreno frente a competidores en el mercado internacional".










