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Uso de celulares en las aulas

En un mundo que se caracteriza por la sobreabundancia de la información, la atención humana se ha vuelto un recurso escaso. A diferencia de lo que ocurría con otras generaciones de estudiantes que aprendieron con el libro impreso, la tiza, el pizarrón y el docente frente al aula, hoy la capacidad para concentrarse se ve desafiada por la gran cantidad de estímulos que recibe de cada vez más aplicaciones que se descargan en el celular.

El debate por el uso de celulares en las aulas debe partir de un hecho concreto: los celulares son dispositivos diseñados para mantener conectados y entretenidos constantemente a los usuarios. El bombardeo constante de notificaciones de las aplicaciones de programas informáticos diseñados para funcionar en dispositivos como teléfonos móviles o tabletas pone a prueba incluso al alumno con mejor voluntad. Es que, en un entorno saturado de información, la tarea de captar y mantener la atención del consumidor se convierte en un desafío clave para las empresas de tecnología que están detrás de la gran mayoría de las aplicaciones más utilizadas por los jóvenes. Dicho de otro modo, las empresas compiten por este recurso escaso, ya que es fundamental para cualquier transacción económica. 

Así, cuando un inocente celular entra al aula, en realidad ingresa un dispositivo que lleva en su interior a un verdadero ejército que, con la ayuda de la mejor tecnología, luchará por atraer la atención del usuario. En una pelea desigual, el docente deberá enfrentarse a varios enemigos poderosos (tantos como aplicaciones tenga el celular -con notificaciones actividades-). 

Cada una de esas aplicaciones desplegará todas sus herramientas para, en primer lugar, captar la atención del usuario, y una vez logrado ese objetivo se concentrará en mantener el interés el mayor tiempo posible. Así funciona la llamada "economía de la atención" en la que diseñadores de juegos, redes sociales y aplicaciones de mensajería instantánea, se apoyan en esa especie de adicción que genera el celular y que está estrechamente relacionada con la sensación de que si no presta atención constante al dispositivo es probable que nos estemos perdiendo algo interesante.  

Quienes desaconsejan el uso de teléfonos móviles en las horas de clase advierten que la capacidad de retener información, participar activamente en discusiones y realizar tareas escolares no son compatibles con tecnologías que fueron diseñadas para retener la atención de los usuarios el mayor tiempo posible. Según los expertos en este tipo de problemas que plantea la sociedad actual, para hacer frente al uso de los celulares en las aulas, los docentes deben implementar reglas claras y consistentes sobre el uso de estos dispositivos. Lo ideal es que esas reglas cuenten con el respaldo de toda la comunidad educativa. 

Entre las medidas que se recomiendan están, en primer lugar, la decisión de prohibir el uso de celulares durante las clases, con excepciones justificadas. También se aconseja establecer un sistema para que los estudiantes dejen sus celulares en un lugar designado al inicio de cada clase, y de ser posible integrar el uso de tecnología de manera pedagógica y controlada, aprovechando los beneficios que pueden aportar al aprendizaje, pero evitando distracciones. Claro que esto último requiere que se capacite a los docentes en el uso adecuado de dispositivos móviles con fines educativos. También se recomienda generar un ambiente de aprendizaje estimulante que haga innecesario recurrir a los celulares. Esto debe estar acompañado de un mayor involucramiento de los padres para que respalden las decisiones de la escuela sobre el uso de celulares y no envíen mensajes contradictorios a los estudiantes. Sobre este asunto, la UNESCO fijó una posición señalando que los beneficios que podrían aportar estos dispositivos electrónicos en las aulas, desaparecen cuando se utilizan en exceso o sin la orientación de un docente. 

"La revolución digital encierra un potencial inconmensurable, pero al igual que se ha advertido sobre cómo debe regularse en la sociedad, debe prestarse una atención similar a la forma en que se utiliza en la educación", señaló la organización en un informe en el que se sostiene, además, que el uso de los teléfonos móviles "debe ser para mejorar las experiencias de aprendizaje y para el bienestar de estudiantes y profesores, no en su detrimento".

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