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Los mansos, ¿se rebelan?. ¿Y quiénes son los mansos?

En los últimos meses, en nuestra querida Argentina vienen pasando cosas que parecen extrañas, pero no son tan así. En el caso del campo, se prometió quitar las retenciones, pero ahora se da marcha atrás y admiten que resultará un imposible que se deje de cobrar derechos de exportación a algunos productos como la soja.

Claro, ¿de que otra manera se puede asegurar el ingreso de dólares al país?. Se habló de justicia independiente, pero se intentó manejar arbitrariamente el ingreso de algún juez a la Corte que fue duramente objetado desde las propias filas de la Libertad Avanza, como el caso del senador Francisco Paoltroni que se opuso a la designación de Ariel Lijo, colocando como antecedente el haberse declarado incompetente en una causa contra el gobernador formoseño Gildo Ifran, a quien—asegura el senador— la justicia provincial le responde en todo y que por ello emitió un fallo absolviéndolo de culpa y cargo alguno.

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LA REBELIÓN DE LOS MANSOS

La rebelión de los mansos es el título de una novela publicada en el año 2016. Allí se hablaba de un movimiento pacífico y opositor al avance de la política sobre los derechos de las personas y sobre su privacidad. Quien diría que cuatro años más tarde se decretara la "pandemia" de la coronavirus que obligó al encierro a muchos países y en la Argentina pasó lo burla más grande a las libertades individuales donde los que la decretaron no la cumplieron.

En esta novela hay un personaje que se llama Sebastián Aguirre, quien tenía todo lo que un hombre puede desear en la vida, una familia hermosa, amigos y un buen trabajo.

Sin embargo, algo lo angustiaba.  Es que en su país los gobernantes exprimían a los que producían y aquellos que generaban riquezas pagaban cada vez más y más impuestos. Luego, con todo ese dinero, los políticos ninguneaban a los más necesitados y compraban sus voluntades.

Un día, esa rutina inocente y conformista que mantenía a Sebastián adormecido y satisfecho con migajas, explota y poco a poco se transforma en la voz de los mansos.

Comienza a hablar y a proclamar valores como la libertad de ser, de opinar y de elegir cada cual su destino, enfrentando sus propios miedos y él dice basta, y los enfrenta.

MANSOS, PERO NO REBELDES

En el Chaco, el sector de la foresto industria, a estar de lo que implica conocer la actividad que desarrollan, le viene tocando lidiar con algunas piedras o --´para ser más literales-- espinas de itín que se le plantan en los calzados.

Si bien, no todos son lo mismo, porque hay quienes hacen mal los deberes, pero los productores forestales cargan con una cruz que no es de ellos, ya que la sociedad los juzga como depredadores.

Ese calificativo tendrían que atribuírsele a quienes con topadoras, algunas con cadenas, arrasan con los montes, totalmente en forma ilegal, y luego queman la madera porque están apurados por sembrar cultivos, sin que los productores puedan usar esa madera para hacer carbón, u otro tipo de fin industrial.

No cortan rutas, no reciben subsidios (tampoco los piden) y solo trabajan generando una microeconomía que debería ser tenida en cuenta por los economistas y ministros de Economía.

Por ejemplo, solo en la zona de Los Frentones-Rio Muerto, cada fin se semana se maneja entre 40 y 50 millones que se vuelcan al circuito comercial cuando se le paga plata en mano a los empleados.

ATENTOS: ¿SE VIENE UN ESCANDALO?

El sector forestal, en gestiones anteriores, más precisamente en la cual la ejercía el contador Jorge Capitanich, logró dar un importante paso en seguridad social con la firma del convenio de corresponsabilidad gremial. Allí se paga una tarifa substitutiva mediante la cual el empleador designaba su plantilla de empleados para estar cubierto con obra social, aportes y salario.

Hace poco tiempo, los forestales vieron que cada vez aumentaba en porcentajes altos los costos. ¿qué estaba pasando?. Se detectó tras una larga investigación en conjunto, que el padrón estaba engrosado, y empleadores que dejaron de ser productores forestales, usaban el convenio para "darles" los beneficios que pagaban unos pocos en materia previsional. Así, pudieron observar que en el padrón hay personas que tienen otra actividad. "Hay gente que tiene 20 camiones a sus empleados los pusieron por nuestro convenio o el dueño de una pinturería que hizo lo mismo", declaró días atrás un dirigentes forestal.

Es decir, la sabana resultó corta, descubre una tremenda evasión fiscal. En este caso, la ex AFIP, ¿Dónde pondrá la lupa?

Es evidente que hay un desorden, grave por cierto, en el padrón y en fuentes oficiales a la que tuvimos acceso, se habla de una baja de 1900 CUITS, se va a reducir notablemente el universo a controlar.

Del padrón que quedaría, cuyo número se reduciría a menos de 1.000 productores, con otra simple corrección de 132 CUITS, se reduce en un 20% los puestos de trabajo, lo que hemos visto con mucha preocupación y lo hemos sufrido en las excesivas tarifas que hemos pagado en este tiempo pasado, se escuchó decir a los forestales.

LA REBELION QUE NECESITAMOS

En definitiva, la rebelión que necesitamos es aquella que se oponga al costumbrismo, al hecho de sostener lo que está mal en el ámbito político, económíco, social y por qué no en lo cultural.

Los pequeños productores –insistimos con esto—viven sometidos a los gobiernos de turno. Deberían rebelarse, pero no cortando rutas ni calles, sino pidiéndoles a los gobierno "basta de subsidio". Se lo hemos expresado al ministro de la Producción Victor Zimmermann: el subsidio para semilla de algodón es algo que –si bien es lo que pueden repartir—un gasto sin sentido. ¿Por qué?, porque solo les alcanza para sembrar 1 hectárea de algodón, un cultivo caro, carísmo en sus costos, que es inviable para los productores chicos.

Vamos de nuevo?. Es inviable el cultivo de algodón en pequeña escala, pero eso no significa abandonar a ese productor, habria que acompañarlo y financiarlo para que se dedique a otra actividad productiva que le sea mas rentable, ya que eso le va generar autoestima, y podrá sostenerse con sus propios medios.

El "papá Noel" del Estado, ese anciano de risa horrible que traía regalos en una bolsa grande, ya no tiene razón de ser. Libertad implica eso: no depender del "regalo" del Estado. Y hay muchos ejempos de superación, de cambios de actividad productiva que hoy son ejemplo. Si quieren, los mencionamos en otro momento.

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