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Error de cálculo

La posibilidad de que un error de cálculo desate una guerra regional más amplia en Medio Oriente es un asunto que genera preocupación en líderes políticos de Occidente. Es que, según los expertos, un agravamiento del conflicto entre Irán e Israel no solo representa un peligro inmediato para la estabilidad en esa zona del planeta, sino que además podría provocar alteraciones que afectarían tanto la economía mundial como las relaciones internacionales.

El director de la agencia estadounidense de inteligencia (CIA), William Burns, dijo esta semana que no cree que Israel e Irán quieran avanzar hacia "una guerra abierta", pero advirtió que "errores de cálculo" podrían conducir a una guerra total en Medio Oriente. Según la agencia norteamericana, la naturaleza volátil de las relaciones entre los principales actores de esa región podría  hacer que incluso un incidente menor derive en un conflicto mayor que tendrá repercusiones en todo el mundo.

Hace dos años, cuando en el marco de la guerra en Ucrania tropas del ejército ruso realizaron ejercicios que simularon un ataque nuclear, la preocupación por el posible uso de armas de destrucción masiva puso en alerta a la comunidad internacional. En esa oportunidad, el Papa Francisco había expresado su preocupación por la tenencia de armas atómicas por parte de algunos países y comparó la situación con la crisis de los misiles de Cuba de 1962. Hoy los estudiosos de conflictos internacionales recuerdan que no es lo mismo cometer un error de cálculo en el marco de una guerra convencional que equivocarse en un conflicto con armas nucleares, ya que en este último caso las consecuencias serán mucho más graves para todo el planeta.

Aunque Israel hasta ahora no ha negado ni confirmado que posee armas de destrucción masiva, el Instituto de Investigación para la Paz de Estocolmo considera que, efectivamente, tiene en su poder ojivas nucleares y, por lo tanto, integra el grupo de países con esa capacidad: Estados Unidos, Rusia, Reino Unido, Francia, China, India, Pakistán y Corea del Norte. Por su parte, Irán negó que su programa de enriquecimiento de uranio tenga como objetivo final la construcción de bombas nucleares, pero un informe elaborado por el periódico The New York Times a partir de consultas a expertos reveló que la república islámica tiene los elementos necesarios para acceder a ese armamento, aunque aclararon que el proceso podría demandar como mínimo un año de intensos trabajos en laboratorios.

Poco antes de que se desatara el conflicto en Europa del Este entre Rusia y Ucrania, las cinco naciones que ocupan una silla permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU (Estados Unidos, China, Rusia, Reino Unido y Francia) reconocieron que "en una guerra nuclear no puede haber ganadores y no debe librarse nunca", lo que dio paso a una declaración conjunta a través de la cual se comprometieron a cumplir los acuerdos en materia de no proliferación nuclear, desarme y control de armamentos. Según la ONU, en el mundo existen cerca  de 13.000 armas nucleares. Pero para el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI, por sus siglas en inglés), hay más: unas 14.465. Pero solo dos países concentran cerca del 92% de estas armas: Rusia y Estados Unidos. En 2022, el presidente de Rusia, Vladimir Putin, dijo en una conferencia de prensa que brindó en Moscú que "la próxima década será la más peligrosa desde el fin de la Segunda Guerra Mundial". Según el mandatario ruso, el mundo unipolar conocido hasta ahora dentro de poco tiempo se convertirá en algo del pasado. Por otra parte, en febrero pasado, el presidente del comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, el republicano Mike Turner, dijo que Rusia dispone de un arma que puede desplegar en el espacio y atacar a los satélites, por lo que consideró que su país está frente a una "amenaza de seguridad grave".

Volviendo a la crisis en Medio Oriente, todo indica que el desenlace de esta situación dependerá no solo de las acciones directas entre estos dos países, sino también de cómo reaccionen otros actores internacionales de peso, como Estados Unidos, China y Rusia, ante la creciente inestabilidad. La posibilidad de una escalada militar más amplia sigue siendo una preocupación central para la comunidad internacional por lo que es de esperar que un incidente, por pequeño que sea, no transforme el conflicto en una guerra total con consecuencias aún más devastadoras.

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