Un antídoto para prevenir estafas
Para poder tomar decisiones más informadas en relación con el manejo del dinero es necesario que la educación financiera llegue a todos. Una formación básica sirve, entre otras cosas, para evitar el sobreendeudamiento, un problema que está presente en cada vez más hogares. Puede contribuir también a prevenir estafas y engaños que prosperan gracias al desconocimiento de cómo funciona el mundo financiero.
Por estas horas, en la localidad de San Pedro, en la provincia de Buenos Aires, se investiga una posible estafa piramidal con una criptomoneda ofrecida por una entidad que prometía rendimientos extraordinarios que, en algunos casos, anunciaban ganancias de hasta 2% diario en dólares. Se estima que unos 20.000 vecinos de esa ciudad confiaron sus ahorros a una fundación que, por lo que se sabe hasta ahora, no está registrada en ningún organismo oficial que regule este tipo de operaciones. De confirmarse que detrás de las promesas existe una maniobra fraudulenta, el caso será recordado entre otras cosas por la gran cantidad de afectados en una misma localidad: casi 28% de los vecinos de San Pedro podrían perder todos sus ahorros. Un aspecto llamativo del caso es que uno de los supuestos ejecutivos de la compañía que ofrecía el negocio fue identificado como un actor polaco, Maurycy Lyczko, quien admitió haber sido contratado para promover el esquema, aunque aseguró que no tenía conocimiento que detrás de todo se estaría gestando un fraude.
A esta noticia se suma la decisión de la Comisión Nacional de Valores (CNV) de habilitar a los mayores de 13 años a realizar inversiones en el mercado de capitales, con el permiso y asesoramiento de los padres. Tanto lo ocurrido en San Pedro como la posibilidad de que menores intervengan en el mercado de capitales requiere de una formación que aporte conocimiento de las herramientas legales disponibles para cualquier inversor. Por otra parte, cabe recordar que, a nivel local, la Legislatura provincial aprobó una ley que establece la materia Educación Financiera obligatoria en las escuelas secundarias del Chaco. Se trata, por cierto, de una iniciativa que ayudará a una adecuada gestión de las finanzas personales de muchos jóvenes chaqueños.
La Organización de Naciones Unidas sostiene que la educación financiera facilita el camino hacia la economía formal a un mayor número de ciudadanos, y por eso insta a sus estados miembro que impulsen políticas públicas para incluir y educar a la población en estos temas. La educación financiera debe servir para que la ciudadanía comprenda qué producto financiero puede resultar necesario para cada etapa de la vida.
También es importante que cada uno de nosotros pueda desarrollar buenos hábitos y comportamientos para la planificación y administración personal de los ingresos.
En nuestro país, dos especialistas en este tema, Martín Grandes e Ignacio Carballo, consideran que es necesario orientar la política de inclusión financiera no sólo a la bancarización y para facilitar el uso de la tecnología en la operatoria financiera de los más vulnerables, sino también para eliminar las barreras al financiamiento local y fondeo de las instituciones microfinancieras. Proponen también sumar esfuerzos en la coordinación de los diversos agentes y organismos financieros del sector público, y dirigir un esfuerzo considerable en las microfinanzas hacia fines habitacionales. Destacan además la necesidad de abordar la inclusión financiera desde una dimensión crítica de la pobreza estructural: el déficit habitacional. En ese sentido, observan que, cuando se piensa a las microfinanzas como un antídoto contra la pobreza, se deben incluir indefectiblemente las múltiples facetas que aquella representa, y recuerdan que en Argentina hay millones de hogares que padecen de algún déficit habitacional, y la mayoría de ellos padecen problemas cualitativos en sus viviendas, tales como hacinamiento, falta de cloacas, entre otros dramas que no hacen más que acentuar las vulnerabilidades de los más sectores más desposeídos. Según Grandes y Carballo, la inclusión financiera es una variable más amplia que la simple bancarización o el otorgamiento de microcréditos productivos a las personas de bajos recursos. Por eso deben abordarse otras cuestiones como los desafíos que presentan las nuevas tecnologías y la propia educación financiera, que son dos factores que no deben estar ausentes a la hora de diseñar políticas públicas y pensar en un antídoto eficaz contra la pobreza, la desigualdad y, por supuesto, para evitar que las personas sean víctimas de estafas.










