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En defensa de la Universidad Pública

Los recursos que se destinan a la Universidad Pública no son un gasto improductivo, sino una inversión estratégica que, bien coordinada, contribuye al desarrollo del país. Por eso preocupa la drástica caída que sufrieron las transferencias de fondos a las universidades. En los primeros ocho meses del año se desplomaron casi un 30 %, comparados con el mismo período del año pasado.

No es la primera vez que una decisión adoptada por el Ejecutivo nacional para desfinanciar a las universidades moviliza a buena parte de la sociedad argentina. Una gran mayoría de argentinos sabe por experiencia que las casas de altos estudios son, tal vez, uno de los últimos lugares con capacidad para generar movilidad ascendente en una sociedad afectada por sucesivas crisis.

En 2018, en el marco de la Tercera Conferencia Regional de Educación Superior, que se llevó a cabo en la Universidad Nacional de Córdoba, se elaboró un documento en el que se recordó que la universidad pública es un bien público social, un derecho humano y universal, y un deber del Estado. En ese mismo texto se observó que estos principios "se fundamentan en la convicción profunda de que el acceso, el uso y la democratización del conocimiento es un bien social, colectivo y estratégico, esencial para poder garantizar los derechos humanos básicos e imprescindibles para el buen vivir de nuestros pueblos y la construcción de una ciudadanía plena". El texto que se leyó días atrás en el cierre del acto central de la Marcha Federal Universitaria, en la Plaza del Congreso de la Ciudad de Buenos Aires, tuvo conceptos similares: "Es un error entender como un gasto y no como una inversión lo que el Estado destina a educación, universidades y desarrollo científico" y "Los países invierten dos o tres veces más que la Argentina en estas áreas porque saben que, en la sociedad del conocimiento, el diferencial para crecer depende de cuanto mejor se hagan allí. Es con más ciencia y educación superior pública de excelencia, no con menos", fueron algunas de las frases que se escucharon en esa ocasión.

Hace pocos días el bioquímico e investigador especializado en inmunología, egresado de la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Nacional de Córdoba, Gabriel Adrián Rabinovich, estuvo de visita en Misiones, donde ofreció una conferencia sobre los avances logrados en la lucha contra el cáncer. Es una de las personalidades más destacadas del sistema científico argentino. En 2017 fue incorporado a la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos en reconocimiento por su descubrimiento de la Galectina 1, una proteína que puede servir para combatir distintos tipos de cáncer y otras enfermedades autoinmunes. "La única posibilidad de construir una sociedad inclusiva es a través de la educación pública y gratuita", recordó en varias oportunidades. La lista de egresados de universidades públicas que se destacaron por sus aportes a la ciencia incluye también a la investigadora Andrea Gamarnik, reconocida, entre otras cosas, por haber liderado el equipo que descubrió el mecanismo de replicación del material genético del virus del dengue. Gamarnik fue incorporada en 2021 a la Academia Estadounidense de las Artes y las Ciencias en reconocimiento a su trayectoria y destacada contribución en el campo de la virología molecular. También se pueden mencionar las figuras de César Milstein, Luis Federico Leloir y Bernardo Houssay, cada uno de ellos distinguidos con Nobel en ciencias, todos formados en el sistema universitario público argentino. Sin embargo, hoy se intenta instalar la idea de que la universidad pública es un gasto, pese a que -por citar sólo un ejemplo- desde noviembre del año pasado, los salarios docentes universitarios cayeron un 23,7%. Pero eso no es todo, hoy la Argentina tiene uno de los salarios universitarios más bajos de la región, por debajo de lo que se paga en Brasil, Paraguay, Ecuador, Chile, Bolivia, Perú y Colombia, entre otros, según se desprende de un informe comparativo elaborado por la Universidad Nacional de Río Negro.

Por último, es importante destacar que las universidades públicas, a través de la investigación y la innovación, han posicionado a nuestro país como líder en América Latina en áreas como biotecnología y desarrollo aeroespacial. De hecho, el país es uno de los pocos en el mundo con capacidad para diseñar y producir satélites. También se puede citar el caso de la producción de software que ha mostrado una importante evolución, convirtiéndose en uno de los sectores más dinámicos que generan divisas.

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