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El mundo en vilo

Crece el temor en todo el mundo por las derivaciones que puede tener el conflicto en Medio Oriente, que ayer ingresó en una nueva y peligrosa etapa tras el masivo ataque de misiles que lanzó Irán contra Israel. Hace pocos días el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, dijo que Teherán debía desistir de cualquier agresión, mientras que China llamó a bajar las tensiones para evitar que el conflicto se agrave e ingrese en un punto de no retorno.

A través de un mensaje que difundió su Cancillería, China pidió a Israel y a Irán que adopten las medidas que sean necesarias para reducir las tensiones en la región. El documento publicado por el Ministerio de Relaciones Exteriores del gigante asiático alertó que un agravamiento del conflicto podría multiplicar los enfrentamientos en toda la región "e incluso salirse de control". "China sigue este asunto con gran atención y está profundamente preocupada por la escalada de tensiones en la región", señala el comunicado oficial. Las noticias que llegaron pasado el mediodía de ayer a esta parte del planeta daban cuenta que, según el ejército israelí, Teherán habría disparado al menos 200 cohetes en menos de una hora, en lo que es considerado el mayor ataque de Irán contra el territorio de Israel desde la creación de su Estado, en 1948. La Guardia Revolucionaria iraní, en tanto, dijo que Israel sufrirá "ataques demoledores", confirmando así el agravamiento de la crisis en la región tras la invasión de Líbano por parte de las fuerzas israelíes. Aunque por el momento se desconoce la cantidad de víctimas, las agencias de noticias informaron que algunos cohetes iraníes impactaron en zonas habitadas de Israel.  El ataque iraní se produjo apenas pocas horas después de que Israel iniciara su invasión en el sur de Líbano con el objetivo de reducir las capacidades militares ofensivas del grupo chiita Hezbolá. Los enfrentamientos en la región aumentaron desde el ataque de Hamas a Israel ocurrido el 7 de octubre del año pasado. A partir de ese día, Israel intensificó sus ataques en Gaza y extendió sus operaciones militares hacia Líbano. La respuesta israelí se basó en la premisa de que debe eliminar la amenaza que representa para su supervivencia el grupo Hamas, una organización que cuenta con apoyo y respaldo financiero y militar de Irán. A medida que el conflicto avanzaba, las posibilidades de una resolución pacífica se veían cada vez más alejadas. Según los observadores, la combinación de un liderazgo israelí firme en su rechazo a cualquier solución basada en dos Estados y el debilitamiento de las instituciones palestinas creó un panorama sombrío para cualquier intento de pacificación. En ese sentido, explican que es muy probable que la guerra en curso termine reconfigurando las dinámicas demográficas y políticas en la región, lo que podría tener consecuencias duraderas para todos los actores involucrados en el conflicto. Por otra parte, advierten que el futuro de la crisis en esta región del mundo es incierto y está marcado por una complejidad geopolítica que dificulta, al menos en el corto plazo, cualquier solución viable. Los expertos que siguen de cerca el conflicto remarcan que las tensiones continúan aumentando mientras se despliegan estrategias militares sin que exista un claro camino hacia la paz.

Irán es una potencia militar cuyas tropas superan ampliamente en número a las del Ejército de Israel que, a su vez, cuenta con el apoyo de Estados Unidos. Si bien, en teoría, Irán declaró no tener armas nucleares, la república islámica estaría en condiciones de fabricar armas de destrucción masiva, según reveló el Pentágono en un informe que publicó en abril pasado. A su vez, se teme que Israel responda con sus armas más poderosas si no cesa el ataque iraní. En la reciente Asamblea General que celebró la ONU, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, había alertado sobre la posibilidad de que el mundo esté ante las puertas de una "guerra a gran escala" en Medio Oriente. En esa oportunidad, además, el mandatario estadounidense subrayó que "una guerra a gran escala no beneficia a nadie" y reiteró la necesidad de un enfoque diplomático para resolver las tensiones en la región. La comunidad internacional sigue con atención la evolución de la crisis ante la incertidumbre que genera el rumbo que puede tomar la guerra en los próximos días.  

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