Invasores invisibles
Los microplásticos son pequeñas partículas de plástico de menos de cinco milímetros que se han encontrado en los lugares menos esperados, en todos los rincones del planeta. Desde la cima del Everest hasta la Antártida y también en el agua potable, algunos alimentos y el torrente sanguíneo.
La omnipresencia de estos microscópicos invasores viene generando preocupación en diversos ámbitos científicos. La Organización Panamericana de la Salud, por ejemplo, realizó el año pasado un seminario virtual con la presencia de expertos de distintos países para lograr una mejor comprensión sobre el impacto de los microplásticos en la salud humana. Una de las conclusiones a las que se llegó en ese encuentro puso la lupa sobre el fuerte incremento, a nivel global, en el uso de plásticos que sin el tratamiento adecuado van a parar a ríos y océanos. Es decir, el fenómeno representa una amenaza tanto para la salud humana como para el ambiente. En 2022, investigadores de la Universidad de Ámsterdam pusieron en marcha el proyecto Inmunoplast para lo cual tomaron muestras de sangre de 22 voluntarios que se sumaron al estudio. Los resultados arrojaron que 17 de las muestras contenían minúsculos trozos de plástico.
La ONU calcula que aproximadamente 7000 millones de los 9200 millones de toneladas de plástico producidas entre los años 1950 y 2017 se convirtieron en residuos plásticos que terminaron en basurales o fueron descartados en forma incorrecta. Buena parte de esos desechos fueron a parar a los océanos, pero también se encontraron en los lugares menos pensados, como la Antártida; la Fosa de las Marianas (a 10.935 metros de profundidad) y hasta en el monte Everest, a más de 8400 metros sobre el nivel del mar. El año pasado, investigadores del Conicet de La Plata y Bahía Blanca hallaron polipropileno y poliéster en los estómagos de pingüinos de Magallanes. Por su parte, el biólogo de la Universidad de Sevilla, Álvaro Luna, escribió el libro "La Era del Plástico. Una nueva amenaza para la conservación de la naturaleza". En esa obra advierte que el empleo masivo y desmedido de los plásticos generó un serio problema ambiental que afecta a todo el planeta, convirtiendo la contaminación por microplásticos en una nueva amenaza que produce daños en miles de especies, y que solo ahora se está empezando a comprender. Según la organización Greenpeace, solo el 9% del plástico utilizado hasta la actualidad a nivel mundial se ha reciclado, mientras que el 12% se ha incinerado, y la gran mayoría, el 79%, ha terminado en basureros o arrojado al aire libre.
La sobreabundancia de plásticos en el mundo tiene varias razones: es un material liviano, maleable y práctico, y además es barato. Esta combinación hizo que las sociedades más industrializadas adoptaran el material en forma masiva. Se estima que en el último medio siglo, a nivel global, se fabricó más plástico que en toda la historia de la humanidad. Pero fue a mediados de 1950 cuando su empleo se hizo masivo y desde entonces su crecimiento nunca se detuvo y, por lo tanto, cada vez se descartan montañas y montañas de este material. Se estima que solo en la Argentina se tiran 12 millones de botellas de plástico cada 24 horas.
Según la Organización Panamericana de la Salud, se ha llegado a un punto en el planeta en el que los seres humanos están expuestos a microplásticos principalmente a través de la ingestión de alimentos y agua, así como por inhalación. Si bien en su momento los plásticos fueron una solución para múltiples necesidades del mundo moderno, es necesario tomar conciencia de que la presencia de este material se ha convertido en un serio problema ambiental y también para la salud de las personas. Es importante que el conjunto de la sociedad tome conciencia y colabore con quienes reciclan este material. En ese sentido, merece destacarse la titánica tarea que llevan adelante a nivel local los integrantes de la Fundación Ciudad Limpia, que cumplió 20 años y que en todo ese tiempo logró reciclar 1544 toneladas de material plástico con el que se adquirieron materiales de construcción para la Casa Garrahan Chaco y el Centro de Enfermedades Raras.










