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Alertan sobre nuevas drogas

Un reciente informe de la Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas, que depende de la Organización de Estados Americanos (OEA), advierte que se registró un aumento significativo en el consumo de nuevas sustancias psicoactivas en los países de la región. Este fenómeno, señala el documento, es considerado una preocupación creciente, ya que estas sustancias presentan riesgos considerables para la salud pública, por lo que se deberán dar respuestas "rápidas y efectivas" al problema.

Se trata de una publicación que contiene un resumen de los datos que aporta el Sistema de Alerta Temprana de las Américas, que se puso en marcha en 2019 con el objetivo de detectar amenazas emergentes en el tráfico de drogas ilícitas. En esta última edición, el informe remarca que los países que forman parte de la OEA deberán mejorar sus mecanismos de vigilancia y establecer "sistemas de respuesta innovadores" para abordar el enorme desafío que representan estas nuevas sustancias. Además, el documento hace hincapié en la necesidad de una mayor cooperación internacional para compartir información sobre esta problemática.

En el capítulo dedicado a opioides sintéticos, se observa que, así como en América del Norte se ha notificado la presencia de fentanilo, en América del Sur (Argentina, Chile, Colombia y Uruguay) se notificaron hallazgos de tramadol, carfentanilo y otras sustancias de tipo fentanilo. En ese sentido, cabe recordar que el mes pasado, un joven de 27 años, de nacionalidad mexicana, fue detenido en el aeropuerto Silvio Pettirossi de Asunción, Paraguay, cuando intentaba ingresar con sustancias ilegales. Según informaron las autoridades paraguayas, el pasajero llevaba en su equipaje botellas de tequila y frascos de champú que dieron positivo a las pruebas de fentanilo. El hecho puso en alerta a organismos que combaten el narcotráfico, ya que podría tratarse de una nueva ruta de ingreso de este poderoso opioide sintético que se ha convertido en la principal causa de muerte entre los estadounidenses de 18 a 50 años. Pocos días antes, en Santiago de Chile, la Policía secuestró en la capital del país trasandino 985 ampollas que contenían el mismo opioide, transportadas y ocultas en un camión con carnes de exportación proveniente de Paraguay. En Brasil, en tanto, las autoridades pusieron bajo la lupa al denominado Primer Comando Capital, la poderosa banda criminal que, se sospecha, estableció vínculos con el mexicano Cartel de Sinaloa para introducir opioide en el gigante sudamericano.

En nuestro país, la crónica policial reveló que en enero pasado se hallaron ampollas de fentanilo en un allanamiento que se llevó a cabo en un asentamiento ubicado en las inmediaciones del barrio porteño de Chacarita. Según los expertos en la lucha contra las drogas, el fentanilo es una de las sustancias más peligrosas debido a su alta potencia y al riesgo de sobredosis. Se trata de un opioide que es hasta 100 veces más potente que la morfina, lo que significa que incluso si es consumida en cantidades muy pequeñas estas pueden ser letales para el adicto. Esto lo convierte en un opioide de acción rápida que puede causar una depresión respiratoria severa, llevando a la muerte en minutos si se consume en exceso.

Según los investigadores, gran parte del fentanilo disponible en los mercados de Estados Unidos y Europa se genera en laboratorios clandestinos y se mezcla con otras drogas ilegales como heroína, cocaína y metanfetaminas. Esta adulteración es peligrosa porque muchos consumidores no son conscientes de que están ingiriendo fentanilo, lo que aumenta el riesgo de sobredosis.

El informe de la OEA observa que, al igual que otras sustancias emergentes, la presencia de las nuevas sustancias psicoactivas presentan dificultades para los métodos tradicionales de vigilancia de las drogas. En primer lugar, porque son fáciles de sintetizar, y además porque son más difíciles de detectar y de reglamentar, ya que la mayoría de ellas pueden ser objeto de alteraciones químicas. "No se conocen bien la pureza ni la composición de los productos que se usan para sintetizarlas, ni los efectos adversos o los riesgos a largo plazo de su consumo", advierte la OEA. Es necesario, como señala el documento del organismo interamericano, que los países de la región perfeccionen sus métodos de vigilancia, a fin de fiscalizar estas drogas, aplicando sistemas de respuesta innovadores, rápidos y eficaces para detectar estas nuevas amenazas.

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