Proteger la biodiversidad
La degradación de la naturaleza no es un problema que afecta solamente lo ambiental, sino que impacta también en la economía, la salud de la población, la justicia social y los derechos humanos. Así lo advierte la Organización de Naciones Unidas, que destaca la necesidad de no postergar las medidas de protección de la biodiversidad dado que se registra una preocupante disminución de las poblaciones de vida silvestre en distintas regiones del planeta.
Desde hace ya varios años, tanto la ONU como las organizaciones ambientalistas coinciden en señalar que la biodiversidad es esencial para el buen funcionamiento y equilibrio de los ecosistemas, ya que proporciona los servicios que sustentan la vida, como la regulación del clima, la polinización, la purificación del agua y la formación del suelo. Estos servicios son críticos para la seguridad alimentaria, la salud humana y el desarrollo económico. Según la FAO en la actualidad solo nueve especies cultivadas suministran cerca del 66 por ciento del total de la producción mundial de cultivos, mientras que solo ocho especies domesticadas aviares y de mamíferos proporcionan más de 95 por ciento del suministro de alimentos de origen pecuario para consumo humano. A partir de estos datos, las autoridades del organismo internacional advierten que la dependencia de un conjunto tan estrecho de recursos "reduce los efectos de los seguros naturales y debilita la resiliencia de la seguridad alimentaria a largo plazo".
Frente a este panorama, los expertos llaman a redoblar los esfuerzos para lograr la restauración de los ecosistemas terrestres y acuáticos, avanzar con el empleo de soluciones basadas en la naturaleza, promover la conservación de las especies genéticas y los recursos naturales, e introducir cambios en las modalidades de consumo y producción. En ese sentido, insisten en alertar de que la tasa de extinción se está acelerando y hay un millón de especies amenazadas o en peligro de desaparecer. Por otra parte, recuerdan que la deforestación, el cambio climático y la conversión de áreas silvestres para la producción de alimentos están destruyendo la red de vida que existe en la Tierra.
Un caso que llamó la atención es lo que ocurre en algunas regiones donde comienza a observarse una preocupante reducción en la población de abejas debido a la falta de hábitats adecuados para ellas. En ese sentido, expertos de la FAO explican que los servicios de polinización que brindan estos insectos son esenciales: más de 75% de los cultivos de alimentos del mundo dependen de la polinización. Sin abejas, advierten, muchos de los alimentos nutritivos que llegan a las mesas no existirían. Por eso, es necesario generar conciencia sobre el uso excesivo de insecticidas y, al mismo tiempo, invitar a las familias a cultivar plantas con flores, evitando el uso de sustancias químicas que puedan dañar a las abejas.
La biodiversidad desempeña un papel clave en la regulación del clima y en el ciclo del carbono. Proteger la diversidad biológica es vital para mitigar los efectos del cambio climático y adaptarse a sus impactos. Además, se debe tener en cuenta que cada especie tiene un valor intrínseco, independientemente de su utilidad. Está demostrado que la pérdida de biodiversidad tiene una estrecha relación con el aumento de enfermedades zoonóticas, como ha quedado en evidencia en la última pandemia. Por otra parte, se sabe que la salud de los ecosistemas está directamente vinculada con la salud humana, ya que muchos medicamentos provienen de recursos naturales. Si alguien necesita argumentos económicos para comprender la importancia del problema, entonces habrá que recordar que, según cálculos de la ONU, la degradación de la biodiversidad representa un riesgo significativo para las economías globales ya que más de 50% del PBI mundial depende de los recursos naturales, y su pérdida puede resultar en graves consecuencias económicas, especialmente para los países en desarrollo. Un informe del Programa para el Medio Ambiente de la ONU señala que, a nivel global, los problemas ambientales aumentaron en número y gravedad en los últimos 50 años. Y advierte que la situación es tan seria que la humanidad vive ya una emergencia planetaria, que obliga a actuar sin demoras para evitar nuevas calamidades. Proteger la biodiversidad es necesario no solo para el bienestar humano y el desarrollo sostenible, sino también para mantener el equilibrio de la naturaleza y garantizar un futuro para todos.
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