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Opinión

Una nueva primavera entre escuelas, maestros y políticos

"Hay hombres que de su ciencia/ tienen la cabeza llena, / hay sabios de todas menas, / más digo sin ser muy ducho / es mejor que aprender mucho/ el aprender cosas buenas".  (Martín Fierro) 

                                                                            

Una vez más la biblia gaucha da en la tecla en algo que todos sabemos, pero no lo aplicamos, "más que aprender mucho vale aprender cosas buenas" y José Hernández sin haber leído mucho se adelanta al escritor José ingenieros en su libro Las Fuerzas Morales. Según este notable escritor y filósofo, la raíz de nuestra debacle educativa reside en la decadencia de nuestros valores morales y la corrupción de algunos políticos que tan bien lo describe en su otro libro El Hombre Mediocre. Transitamos una primavera envuelta entre escándalos políticos y una educación tecnológica marcada por nuevos desafíos en un mundo globalizado que nos obliga estar muy actualizado e hiperconectado. Por eso es bueno reflexionar en estos tiempos de IA, el rol de la escuela, docentes y nuestros dirigentes en todos los ámbitos. 

 La escuela puente 

Por más críticas que se le atribuya a la institución escolar, es indudable que sigue siendo un puente entre el hogar y la sociedad, una familia que sigue confiando en ese lugar, donde se juega y se aprende a valorar el medio ambiente ante tanta deforestación e incendios. Desde muy pequeño aprende el valor de la libertad y el aula se convierte en un taller de vida durante la secundaria, que prosigue en la Universidad. Ingenieros plantea el dilema de hoy: "La vida escolar debe preparar para la acción cívica" una acción que contemple responsabilidad, participación y ejecutividad. Allí donde se debate con base en el respeto de las ideas de los demás y no querer adoctrinar como lo hemos visto en las últimas décadas. Hoy la escuela no está más en los límites del aula, está abierta al mundo con pandemias, guerras y esperanzas. Ese es el campo de batalla de la institución. Así nos enseñaron aquellos maestros, bibliotecarios, profesores, directores, preceptores solo basados en el sentido común.

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Al maestro, con cariño 

Pasan las décadas y sigo recordando aquella película con Sidney Poiter  que realza esta vocación y podría escribir cientos de páginas sobre ejemplos de maestros, pero hoy el contexto y la realidad es otra, antes el maestro fue esclavo, luego siervo y ahora " pobre asalariado "( agregado mío) que hace "dedo" y esperar la famosa cláusula gatillo, para sobrevivir  como lo hacen los otros docentes en las clínicas, fuerzas de seguridad y empleados administrativos, eso es también ser docente ante la atención al público. Me gusta comparar la imagen del maestro con el jardinero que esparce las semillas, para que germinen sentimientos y brotan flores, a los almácigos humanos hay que regarlos, protegerlos, amarlos apuntalarlos, clasificarlos, separar las malezas para que salga la mejor flor del universo, nuestros jóvenes.

Los grandes males educativos 

Ese almácigo no debe ser contaminado por las ideas del gobierno de turno, ya hemos visto las consecuencias en nuestra historia argentina, emanciparse de las influencias políticas y los torniquetes burocráticos que a pesar del esfuerzo de funcionarios en dotar de capacitación y trámites más rápidos vía on line se siguen acumulando archivos en oficinas educativas. Evitar el dogmatismo en algunas escuelas de carácter privado, enseñar a pensar y discernimiento crítico. 

Cuánta razón tenía mi profesora de didáctica en la Facultad: "Los grandes males de la educación son la rutina y la improvisación. Una rutina marcada por reglas que no interpretan los signos de los tiempos" sin ver los cambios descriptos por la Inteligencia Emocional de Daniel Coleman y una improvisación, donde todo vale y seguir la voz del jefe o la jefa.  "No es moral que maestros competentes trabajen subordinados a funcionarios incompetentes (llámese punteros  o líderes de organizaciones  sociales)", punto 81 de Las Fuerzas Morales, de José Ingenieros.

El Estado y los políticos 

La política "es una de las formas más altas de la caridad, porque busca el bien común", dijo el papa Francisco, y en ese sentido los periodistas debemos también contribuir al bien común a pesar de que pretenden negarnos el acceso a la Información con leyes inconstitucionales. No todos los dirigentes son corruptos y el Estado tiene el deber de vigilar los abusos educativos. No olvidemos que los políticos salen de nuestras casas, escuelas, iglesias, templos, gremios, universidades y cámaras legislativas, por lo tanto entre todos debemos regar, proteger y apuntalar esa vocación que implica servir al pueblo. Ese es el hilo conductor familia-escuela -patria.

Feliz día, maestros, y que el Gran Maestro los bendiga siempre porque "podrán cortar las flores, pero no podrán detener la primavera", dijo el gran poeta Neruda.

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